'El instante más oscuro', cuando el destino de un país cae por completo sobre tus hombros

'El instante más oscuro', cuando el destino de un país cae por completo sobre tus hombros

9 comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
'El instante más oscuro', cuando el destino de un país cae por completo sobre tus hombros

Todavía faltan unos días para que se anuncien las nominaciones para los próximos Oscar, pero poco a poco ya van llegando a los cines algunos de los títulos con más aspiraciones. Este pasado viernes fue el turno de ‘El instante más oscuro’ (‘Darkest Hour’), una película de la que se lleva meses hablando por la transformación de Gary Oldman para dar vida a Winston Churchill.

El 13 de enero sabremos cuántas candidaturas consigue ‘El instante más oscuro’, pero ahora toca centrarnos en un largometraje que mi compañero Jorge calificó de forma acertada como la cara b de ‘Dunkerque’. Y es que si allí la emoción estaba en la batalla, aquí el objetivo es mostrar todos los movimientos políticos que hubo detrás de la misma en Reino Unido. ¿El resultado? Estimulante pero lejos de ser brillante.

La transformación de Churchill y Oldman

Churchill

La propia ausencia del personaje en su inicio ya sirve para que Joe Wright recalque la singular personalidad del protagonista, un elemento en el que volverá repetidas veces durante el primer acto, empezando por su llamativa actitud hacia su nueva secretaria y concluyendo con su primera toma de contacto con el rey de Inglaterra. Nadie de su partido le quería como primer ministro y ‘El instante más oscuro’ no se queda corto mostrándonos los motivos para ello.

Esto es algo que Oldman aprovecha para dar más matices a su interpretación en lugar de buscar la simpatía del público en momento. Eso será la propia película la que vaya intentándolo -y apoyándose de forma inesperada en la comedia en no pocos momentos-, no sin ciertos retrocesos, apoyándose para ello en su relación con dos mujeres: la personal con Kristin Scott Thomas y la profesional con Lily James.

Mujer

Está mejor llevada la primera -de James prácticamente se olvidan a partir de cierto momento y solamente reaparece para subrayar aún más su naturaleza inicial como punto de referencia emocional del espectador-, pero ambas cumplen con un mismo cometido: mostrar el lado más humano de Churchill. O al menos empezar a hacerlo para que luego sea Oldman el que tenga que ampliar así su rango interpretativo.

Y es que Oldman empieza siendo una especie de ogro conocedor de las antipatías que genera, algo que va modulándose sin llegar nunca a desprenderse de ello. Su ideario político y lo poco dispuesto que está a moverse del mismo puede verse como alguien muy seguro de estar haciendo lo correcto pero también como alguien que prefiere ver a su país destruido por los nazis a intentar buscar una solución intermedia.

Virtudes y defectos de ‘El instante más oscuro’

Instante Oscuro

Esa actitud me recordó un poco a ese lamentable episodio de la historia española marcado por la frase “Más vale honra sin barcos que barcos sin hora”. La gran diferencia está en que el resultado fue muy diferente y por ello hay que ofrecer un retrato más matizado de Churchill, mostrando tanto sus virtudes como sus defectos. Ahí radica el verdadero interés de ‘El instante más oscuro’ y lo hace no solamente por Oldman, quien brilla pero no puedo evitar la sensación de que no conviene obviar que una parte de los méritos de su transformación está en el maquillaje.

El otro aspecto destacable es cómo Wright sabe jugar con una historia que podría haber resultado monótona para coquetear con el thriller en repetidas ocasiones en incidir en ciertos momentos en la soledad de su protagonista. No es que llegue a resultar vibrante, pero sí que dota a ‘El instante más oscuro’ de una bienvenida energía cuando el guion se atasca y provoca que su narrativa se resienta en toda esa fase en la que parece que sus presuntos aliados van a volverse en su contra y no terminan de hacerlo.

Más allá de eso nos queda un desenlace marcado por un hecho que encaja con la personalidad real de Churchill pero que está expuesto de tal forma que es inevitable pensar en un inserto para encontrar esa escena imprescindible para que el público se ponga de forma definitiva de su lado -es obvio que sabemos lo que pasa y que no íbamos a apoyar a los nazis, pero también que su forma de proceder tampoco estaba siendo la mejor-. Es una lástima, porque ese gran gesto carece de la fuerza que sí tiene por ejemplo cuando recibe un inesperado apoyo minutos antes.

En definitiva, ‘El instante más oscuro’ no es una gran película, pero sí es una propuesta a la que merece la pena echar un vistazo y no solamente por la interpretación de Gary Oldman. Es verdad que hay ciertos errores en el viaje por el que nos guía Joe Wright, pero las virtudes se imponen con holgura sobre los defectos y acabas saliendo del cine con la satisfacción de haber empleado bien tu tiempo.

Comentarios cerrados
Inicio