Compartir
Publicidad
'Mary Poppins' es el ejemplo perfecto de cómo hacer un gran musical: el clásico de Disney sigue cautivando a día de hoy
Cine Clásico

'Mary Poppins' es el ejemplo perfecto de cómo hacer un gran musical: el clásico de Disney sigue cautivando a día de hoy

Publicidad
Publicidad

Nota de Espinof

Tenía 'Mary Poppins' (1964) grabada en una cinta VHS y recuerdo que era de esas películas que devoraba tarde tras tarde mientras mis padres dormían la siesta; hace unos años la compré en Blu-Ray, que ahora me ha servido de fuente para este texto, y la volví a ver. Lo que más me impactó en su revisión adulta fue la frase que la señora Banks dice a su marido al final de la película: "Que bien que no te hayas tirado al río, cariño. Qué bueno eres".

Y darme cuenta de que, hasta ese día, no había entendido de qué iba el archiconocido musical, que esta mágica niñera no tenía que ayudar a unos niños sino a un egocéntrico padre.

Contexto y personajes del clásico de Disney

Ambientada en una casa del Londres de principios del siglo XX, 'Mary Poppins' cuenta la historia de una niñera mágica que acude a socorrer a una familia de clase media-alta; el padre está obsesionado con un ascenso social, y los hijos Jane y Michael pretenden llamar su atención a toda costa. Este punto de partida es mucho más interesante de lo que parece a simple visat puesto que en una sola casa puede verse las diferentes clases y cambios sociales que se estaban dando en la época.

Para empezar tenemos a George Banks (David Tomlinson), el patriarca de la familia, que trabaja en un banco y aspira a un puesto directivo, dedicando toda su vida a ello. En la canción 'The life I lead' se autoproclama rey de su casa, hogar que se rige bajo sus normas. Como curiosidad, hay un reprise de esa canción al final, que al doblarse en español se tradujo como un monólogo y no fue hasta el DVD donde ese fragmento volvió a la sala de doblaje para cantarse como era debido:

Winifried Banks (Glynis Johns) también representa la búsqueda de este ascenso social, pero no en un tema de clases sino de igualdad y, por ello, es una de las mujeres que luchaba por el derecho del voto femenino aunque no se especifica si es sufragette o sufragista.

En la casa trabajan dos empleadas domésticas que representan muy bien el poso arcaico y clasista que todavía se respira en ese hogar por parte del Sr. Banks ya que, hasta cierto punto, su mujer se esconde y llega a decir: "Al señor Banks no le gustan mis ideas". En este contexto aparece Mary Poppins (Julie Andrews, ganadora del Óscar), una niñera de la que no sabemos absolutamente nada, que vive casi al margen del sistema pero sin salirse de él, y que es completamente independiente de cualquier otra persona.

Mary Poppins

De una forma más terrenal, si entendemos lo terrenal como la ausencia de la magia, aparece el personaje de Bert (Dick Van Dyke) que hoy sería un humilde freelance que sobrevive como puede. Entre estos personajes hay cierta tensión romántica, pero parece ser algo que viene del pasado y que les ha otorgado una relación de confianza extrema y estable.

Hasta cierto punto, Poppins representa el modelo de mujer que la Sra. Banks desea alcanzar porque disponiendo de una plena libertad es capaz de entender lo que su entorno necesita. De hecho, es muy metafórico que al final de la película, cuando vuelan la cometa al son de "Let’s go fly a kite", la niñera vuelva a emprender el vuelo porque, sin que ellos lo sepan, les acaba de liberar.

La magia de 'Mary Poppins' como película musical

Mary Poppins

Aunque hoy en día puede que no lo parezca, 'Mary Poppins' es una producción bastante arriesgada, ya no sólo por el hecho de ser una película familiar que superaba las dos horas de metraje sino porque suponía la vuelta a un género en decadencia; y no me refiero al musical como tal si no al musical original.

En los 60 se llevaban las espectaculares adaptaciones de obras de Broadway como 'Camelot', 'My Fair Lady' o 'Funny Girl' pero ya apenas había películas con canciones originales. En las películas de animación de Disney, la música siempre había tenido un papel muy relevante y muchas canciones articulan la narración pero nunca habían estado al servicio de una historia como sucede en 'Mary Poppins', dirigida por Robert Stevenson.

Los hermanos Richard M. Sherman y Robert B. Sherman compusieron una partitura ejemplar que permitía fluir la narración a lo largo de prácticamente todos los temas que la componen y en donde apenas hay tres números de lucimiento escénico y artístico (todo el tramo en el que entran al mundo animado, "I love to laugh" y "Step in time").

Todos los personajes tienen una canción o una pequeña entonadilla para presentarse y todas las piezas aportan algún tipo de información relevante. Aunque si hubiese que destacar algo es la osadía de incluir una balada como "Feed the birds" en mitad de la película y tras un momento de éxtasis como es "I love to laugh". Que una canción como esta no desentone o no rompa el ritmo de la cinta demuestra lo redonda que es:

Los hermanos Sherman están anticipando todo el tramo final del filme: la niñera incita a los niños a comprar por dos peniques comida para las palomas, y esos dos peniques serán lo que desencadenen el despido del señor Banks. Obsesionado con su ascenso social, el padre no permite que sus hijos los malgasten en una mendiga pudiendo invertirlo en el Banco de Inglaterra.

La canción que cierra la película es la prueba definitiva de lo grande que es la composición de los hermanos Sherman porque es un compendio de melancolía, felicidad y esperanza, donde se aglutinan todos los sentimientos que ha tratado la película. Banks recibe el ascenso que tanto deseaba, ascenso que puede extrapolar al ámbito familiar ya que ha conseguido entender las necesidades de sus hijos y juntos vuelan una cometa con la banda sufragista como cola representando el éxito que va a tener la lucha de la madre.

Es asombroso poder leer de esta forma una película familiar 50 años después de su estreno porque otros títulos del estilo como 'Chitty Chitty Bang Bang' sí que pecan de ser demasiado naifs e infantiles. 'Mary Poppins' es el ejemplo perfecto de cómo hacer un gran musical, de cómo un género en el que prima la música puede ir mucho más allá de la espectacularidad en su puesta en escena y que permite desarrollar personajes y conflictos reales.

Es también maravilloso cómo se supo camuflar todo esto bajo el aura de magia y fantasía que envuelve a la cinta. 'Mary Poppins' es una de esas obras maestras a las que siempre es un placer volver, y descubrir todas las cosas que te habías perdido cuando la veías de niño en un VHS grabado.

Temas
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Inicio