'Evil' sigue siendo sublime: por qué no deberías perderte la temporada 2 del procedimental de terror más brillante desde ‘Expediente X’
Críticas

'Evil' sigue siendo sublime: por qué no deberías perderte la temporada 2 del procedimental de terror más brillante desde ‘Expediente X’

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El actual escenario de ventanas de distribución ha creado una paradoja de acceso en la que ciertas series producidas por un canal más tradicional sufren el síndrome del silencio en redes sociales, siendo ‘Evil’ del canal CBS uno de los casos más llamativos de los últimos años. La emisión de la primera temporada no hizo demasiado ruido, pero la confianza de la cadena en la propuesta hizo que haya vuelto para una increíble continuación que expande la libertad de la anterior a niveles completamente impredecibles.

Parte de la ventaja de la renovación es que ahora ha podido producirse como parte del catálogo de la plataforma Paramount+, aunque en el resto del mundo se ha estrenado en canales como Syfy, que acaba de presentar el primer episodio y permite bajo demanda solo cuando la serie ha acabado. La ventaja de esta segunda temporada, más allá de la facilidad de acceso en Estados Unidos, es que no hay limitación en el minutaje de los capítulos, la sangre, sexo o palabrotas. Y el matrimonio King ha aprovechado la ruptura de cadenas como una declaración de intenciones.

‘Evil’ es una serie de terror y fantástico al estilo ‘Expediente X’, pero más centrada en aspectos religiosos, confrontando fe y ciencia constantemente en una juguetona plantilla infinita en donde los casos son sencillamente lienzos en blanco para analizar temas relevantes, de forma no muy diferente que ‘The Good Fight’, pero siempre con un uso del fantástico ambiguo, en el que el terror suele estar en visiones, alucinaciones, sueños, coincidencias extrañas y aspectos siniestros de la vida cotidiana que pueden tener (o no) una base sobrenatural.

Tras una impecable temporada 1, en la que el juego entre la idea del mal diabólico y el mal real muy humano jugaba con reglas más o menos parecidas a las de series del estilo, con un finísimo control de las opciones de lo que podría ser o no ser cosa del diablo, el final de aquella esclarecía y se decantaba más hacia una de las opciones, por lo que, si bien en esta temporada hay una idea mucho más frontal de la mitología esotérica de la serie, también se sigue jugando con la idea de los casos con posibles explicaciones racionales.

Una serie totalmente impredecible

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La diferencia entre ambas temporadas es que en esta todo ha saltado por los aires y juegan en consecuencia, sin repetir en absoluto las dinámicas de la anterior y, lo que es más sorprendente, sin repetir esquemas de capítulo a capítulo. Hay algunos elementos que se replican, como la visita de los tres protagonistas a las casas de los afectados por posesiones y milagros de turno, pero en ocasiones puede ser un mero punto de partida para problemas más grandes y en otras tan solo un ruido de fondo mientras se desarrollan aspectos más importantes para el arco principal.

‘Evil’ nunca se acomoda, siempre se mueve para delante (y otras direcciones) y no deja de ser absorbente, divertida, a veces absurda y autoconsciente, a veces totalmente seria y escalofriante. Es muy cómplice con el espectador y le encanta hacer amagos de parodia con sus elementos de terror, pero al mismo tiempo disfruta entrando en ellos, con momentos atmosféricos, códigos visuales de horror sobrenatural moderno y apariciones que dan bastante miedo, como las siluetas que ve al fondo del pasillo un personaje totalmente agnóstico o todo lo que acontece en un hotel maldito con un piso ciego.

Leland

Hay episodios redondos, como el del monasterio de clausura, en el que no se llega a decir ni una sola palabra, una inteligente revisión del mito de los zombies como clase trabajadora de los monstruos, que regresa al mito vudú para aplicarlo a la explotación actual, otro que concibe a la policía como parte de un culto que resulta mucho más inquietante en sus implicaciones reales por el caso George Floyd que toda ‘Lovecraft Country’, y variaciones geniales del tema de los muñecos poseídos o las apariciones de ángeles.

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Un evento fantástico imprescindible

Todo ello mezclado con una subversiva trama sobre la maldad implícita de Kristen, las dudas de fe de David y de escepticismo de Ben, tres personajes que siguen creciendo y forman un trío lleno de química, tan adictivo como Mulder y Scully. Leland es casi un elemento humorístico, pero sus planes ocultos son más terroríficos cuando los hace sin esconderse lo más mínimo. Las implicaciones con la madre de Kristen llegan a puntos inesperados, enfermizos y de ver para creer. También hay personajes nuevos que se hacen imprescindibles para siguientes temporadas, como la hermana Andrea.

Mención especial para las alucinantes entradillas para cada episodio con libros pop up, una delicia que mezcla troquelados reales con efectos digitales y que no se quedan en la mera ornamentación caprichosa para abrir los capítulos, sino que dan pistas y el propio volument acaba teniendo que ver con el argumento general. Tenemos detalles de que algo pasa con una de las hijas de Kristen, pero no acabamos sabiendo el qué, sabemos que la clínica tenía un papel en el plan del mal, pero no sabemos todavía hasta dónde puede llegar. Lo único que sí se resuelve es el dilema central con Kristen y el resultado solo hace que poner las cosas más patas arriba.

La temporada 2 de ‘Evil’ expande mucho su mitología pero no cierra ninguna de sus subtramas. Si la primera estaba llena de códigos y elementos que se iban uniendo a lo largo de sus 13 capítulos, esta parece abrir el abanico de símbolos, claves y enigmas a un nivel que se hace necesaria al menos dos docenas de horas para ver a dónde lleva. Acertijos, misterio, terror, humor negro, comentario social corrosivo… los King son capaces de manejar todo con una inteligencia inusual en el género, convirtiendo su serie en uno de los eventos más valiosos de la televisión actual. No te la pierdas por nada del mundo.

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