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'Extraterrestre', apartamento para tres (o cuatro)

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Uno de los grandes males del cine español es que no se premia el hacer algo diferente que nos permita avanzar. No son pocos los directores que, copiando el estilo americano o intentando apostar por algo más arriesgado, despuntan en su primer o segundo trabajo, pero luego acaban sepultados por el olvido o se ven obligados a rodar en el extranjero, donde sí se valora su talento, para que su carrera no se acabe antes de tiempo. Es cierto que el escaso éxito económico de sus propuestas no ayuda a que los productores se abalancen sobre sus nuevos guiones, pero también que no gozaron de una promoción y distribución digna para evitar un fracaso ya previsto de antemano.   Un caso reseñable es el de Francisco Javier Gutiérrez, que debutó hace ya varios años con la notable '3 días'. ¿El resultado? Un fracaso tremendo en la taquilla española pero también varios premios y su inclusión en uno de los primeros puestos de la International Watch List de 2008, es decir, la lista en la que los ejecutivos de Hollywood reconocen a las mejores películas de habla no inglesa de ese año. Todo esto ha provocado que el siguiente trabajo de Gutiérrez sea una producción americana, con lo cual nos podemos ir despidiendo de que vaya a aportar más cintas interesantes a la cinematografía nacional. Una ópera prima prácticamente coetánea a la de Gutiérrez fue la estupenda 'Los Cronocrímenes' de Nacho Vigalondo (el mejor debut de nuestro cine en muchos años), la cual conseguía insuflar una nueva vida al cine de viajes en el tiempo, amén de una gran capacidad de su director para manejarse con presupuestos no especialmente holgados. Seguramente eso, pese a su fracaso en la taquilla española haya permitido que Vigalondo no tener que fugarse al extranjero para dar salida a su segunda película. La cuestión ahora es: ¿Ha vuelto a lograr una obra diferente que merezca la pena o no ha sabido refrendar su talento en su segundo largometraje?

En la puerta

Aunque el último tráiler (demasiado revelador para mi gusto) de 'Extraterrestre' ya dejaba muy claro que era una comedia romántica, no está de más confirmarlo: No se os ocurra esperar que el componente de ciencia ficción tenga un gran peso en el relato más allá de servir de catalizador del triángulo (o cuarteto) amoroso y para potenciar la comicidad de la historia. Me cuesta creer que haya alguien que no esté familiarizado con la capacidad para la comedia de Raúl Cimas y Carlos Areces, ambos integrantes de la generación 'La hora chanante' (y 'Muchachada Nui'), dándose el caso de ser ejemplos contrapuestos. El primero más desde la contención y el desconocimiento, mientras que el segundo presenta una acusada tendencia a la exageración, a desatarse a la más mínima ocasión. Ambos bordan unos papeles que parecen escritos a medida para su lucimiento, hasta consiguiendo dosificar los excesos de Areces para que no se coma la historia central.   Nacho Vigalondo partía con la ventaja de ya estar muy familiarizado con su trabajo, pues ya había colaborado en esos dos programas, regalándonos grandes sketches (éste acerca de la serie '24' es el mejor con diferencia), pero en 'Extraterrestre' se enfrentaba al reto de rodar una comedia más tradicional, heredera del cine clásico americano. Y es que Vigalondo opta por una sencillez simulada en la puesta en escena (a poco que uno esté atento es fácil detectar un notable trabajo de dirección, en especial en temas de planificación), donde lo que se quiere potenciar son los ingeniosos y muy trabajados diálogos (se nota que hay mucho trabajo de guión detrás), la gran baza de 'Extraterrestre'.

Areces y Jenner

Ya comentó mi compañero Pablo que podemos ver en esta película una ampliación de lo propuesto por Vigalondo en su cortometraje 'Domingo', ya que hasta se sitúa la acción en el mismo día de la semana, pero quizá convenga más señalar su célebre '7:35 de la mañana' para explicar las motivaciones de su protagonista. Allí el protagonista llevaba al extremo sus sentimientos amorosos por una chica a la que realmente no conoce, algo que también sucede en 'Extraterrestre', donde su presencia incomoda bastante a su compañera de cama, resaca y amnesia temporal. Además, aquí también se lleva al límite el patetismo del protagonista, pero de una forma más solapada que en su cortometraje nominado al Oscar. Allí el amor llevaba al protagonista hasta un terreno próximo al terrorismo, pero aquí se remarca más su soledad emocional, pero sin olvidar el hecho de que pierde los huesos por el personaje interpretado por Michelle Jenner, lo cual le llevará a hacer todo lo que esté en su mano por la felicidad de ella. El amor es bonito, pero también doloroso.   Ya he comentado la eficiente presencia de Cimas y Areces, los cuales cuentan con el apoyo cómico de un Miguel Noguera en una breve aparición, pero que consigue ganarse sin dificultad el cariño del público. No obstante, el protagonismo está reservado para Julián Villagrán y Michelle Jenner. El primero, un intérprete poco conocido, juega con el personaje más complicado de todos, ya que tiene que dar vida a un ser gris al mismo tiempo que necesita conseguir el cariño del público. Eso es algo que consigue de forma holgada, sin tampoco renunciar a la posibilidad de provocar también la risa del espectador. Una grata sorpresa. En el caso de Jenner estamos ante un objeto de deseo que no termina de adaptarse a la situación en la que se encuentra. Es en ella en la que encontramos un mayor efecto de la invasión alienígena, y Jenner muestra perfectamente los vaivenes emocionales de Julia. Sí que hay un pero sobre su personaje, y es que ese desconcierto no me termina de justificar el hecho de olvidarse varias veces del nombre de Julio, el hombre que amaneció en su cama. He de reconocer que pensé que eso iba a llevar a alguna parte, pero no es el caso.

Villagrán y Jenner

En definitiva, 'Extraterrestre' es una notable muestra del talento de Vigalondo (aunque ligeramente peor que su ópera prima), capaz de ofrecer un apreciable giro de tuerca a la comedia romántica de toda la vida al mismo tiempo que respeta sus reglas básicas. Y es que el elemento de ciencia ficción no es más que un MacGuffin para contarnos una historia mil veces vista, pero con una originalidad impropia del cine español. Vigalondo ya tiene previsto su salto al cine americano con 'Supercrooks', que si triunfa es de esperar que no ruede más películas en España. Esperemos que no, ya que necesitamos que directores como él renueven el cine español (lo cual no quiere decir que siempre vayan a salir buenas películas como la que nos ocupa) y no que sean expulsados a las primeras de cambio para seguir anclados en un tipo de películas que pueden ser mejores o peores, pero que la mayoría del público rechaza.

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