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‘Lazzaro feliz': genial retrato atemporal de la bondad y la miseria
Críticas

‘Lazzaro feliz': genial retrato atemporal de la bondad y la miseria

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Nota de Espinof

Sin hacer mucho ruido, 'Lazzaro feliz' se llevó tres premios de la última edición del Festival de Sitges (Premio especial del jurado, Premio de la crítica Josep Lluis Guarner y Mejor Película del Jurado Joven), además del premio al mejor guión en Cannes. Y esa lluvia de premios termina por ser algo completamente lógico una vez comprobada la fuerza de la última película de la italiana Alice Rohrwacher, un amargo canto a la vida y a la bondad plagado de interpretaciones de primera y un nivel visual de otra época.

La directora italiana lo tiene claro: "Lazzaro Feliz es la historia de una santidad menor, sin milagros, sin superpoderes".

La gran estafa

Esta hermosa epopeya rodada en Super 16mm y con un formato como el que hemos visto últimamente en producciones como 'La cura del bienestar' o 'Jackie' se centra en un joven bondadoso, Lazzaro, especialista en ayudar sin pedir a cambio, poner la otra mejilla y, de algún modo, congelarse en el tiempo y el espacio. Pero siempre desde la discreción.

Aunque pueda parecer lo contrario, hay mucha maldad en una película como 'Lazzaro feliz', pero su ternura a prueba de bombas, sus miradas y ese milagro en forma de protagonista, Adriano Tardiolo (cuesta creer que estemos ante un debut), convierten la brutal (y siempre necesaria) denuncia sobre el abuso de poder, la corrupción y la decadencia noble en un plato casi de aires navideños. En cine de otra época. En un clásico perdido en el tiempo y el espacio. Como su protagonista.

Imagen de Lazzaro feliz

Fábula y simbolismo van de la mano en un cuento atemporal, tanto como su protagonista, que nos llevará de la mano a través de un recorrido por tiempos tan distintos como, en el fondo, similares. Y es que el mal siempre ha estado presente en el mundo, y no hace falta desplazarse a ninguna época en concreto para saber que debemos lidiar con ello.

Los santos inocentes

Con un estilo que nos sitúa cinematográficamente hablando en una era muy diferente, alejada de la tecnología imperante de la cartelera, 'Lazzaro felice' rebosa actualidad gracias a un guión de hierro que va de cara y no se guarda ningún as en la manga, aunque pueda parecer lo contrario.

La naturalidad nada forzada de la propuesta de Rohrwacher se apoya en la extraordinaria fotografía de Hélène Louvart, en la exquisita edición de Nelly Quettier y en un reparto absolutamente entregado donde, además de su protagonista, destaca Sergi López en uno de esos papeles diseñados a su medida.

El protagonista, Lazzaro

Conjugando un sinfín de referencias del clasicismo cinematográfico social de su país (y también el Fulci de 'Angustia de silencio'), pero sin apartar la mirada del fantástico moderno menos ampuloso, 'Lazzaro feliz' se desdobla dentro y fuera de la pantalla en cuerpo y alma. Un fantasma, un santo, un milagro.

La película se convierte por méritos propios en un clásico moderno, casi en el 'Donnie Darko' del neo-neorrealismo italiano. Un clásico emocional, hermoso, un gran engaño. Puro cine, vamos.

Cartel español de Lazzaro feliz
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