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'Rick y Morty': fascistas y Akira en el desternillante estreno de la temporada 4
Críticas

'Rick y Morty': fascistas y Akira en el desternillante estreno de la temporada 4

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Con la "resaca electoral" todavía dándonos quebraderos de cabeza, parece que el regreso de 'Rick y Morty' tras dos años de ausencia ha venido como la medicina ideal para, por un rato, olvidarnos de nuestros problemas. Anoche TNT y HBO España estrenaron la cuarta temporada de la comedia y la espera ha merecido mucho la pena.

Conscientes de su tiempo fuera del aire, 'Edge of Tomorty: Rick Die Rickpeat' pone el listón alto dándonos lo que más nos gusta de la serie, incluyendo un número alto de Mr. Meeseeks, homenajes y mundos paralelos a través de un gran lío de Morty.

Y el lío es el siguiente: tras una expedición rutinaria en busca de unos cristales oscuros capaces de predecir la muerte, Morty decide usar uno de esos cristales para evitar su muerte-muy-relacionada-con-Rick y no dar un paso sin asegurarse de que este le lleva al futuro en el que morirá de viejo acompañado de su crush.

La primera víctima será, precisamente, Rick, quien muere empalado y se ve "forzado" a resucitar en máquinas de clonaciones de mundos paralelos, normalmente fascistas (un gag recurrente y aterrador). Mientras, a Morty se le va de las manos la situación, montando un lío a lo "Akira".

Uno de los mejores episodios de la serie

Una de las grandes críticas que se puede hacer en torno a series tan referenciales, ácidas y satíricas es que a veces se pierden un poco en sus homenajes, y 'Rick y Morty' no es ninguna excepción. A veces por eso y otras por no saber desarrollar bien alguna que otra trama

Sin embargo, este inicio de temporada, escrito por Mike McMahan y dirigido por Erica Hayes, está tan bien hecho y es tan equilibrado que gustará tanto al que está por sus frikadas como al que viene a ver ciencia ficción, gamberrismo y comedia pura.

El regreso de 'Rick y Morty' ha venido como un soplo de excelente aire fresco con uno de los mejores episodios de los que tengo recuerdo (dos años desde el último son muchos años y la memoria no es lo que era). Es, en este sentido, toda una declaración de intenciones: si el coste por tener episodios como estos es tener que esperar algo más, estoy dispuesto a pagar.

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