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'The Good Fight' abraza el cambio de la era Trump para continuar siendo una de las mejores series en emisión
Críticas

'The Good Fight' abraza el cambio de la era Trump para continuar siendo una de las mejores series en emisión

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Nota de Espinof

La finalización de ‘The Good Wife’ dejó un vacío en el corazón de muchos seriéfilos -y eso que la última temporada quizá fue la menos buena de todas-. Era una serie estupenda y la idea de un spin-off suscitaba ciertas dudas. ‘The Good Fight’ pronto las despejó mostrando las mismas virtudes que su predecesora pero sin dejar en ningún momento la sensación de estar viendo una simple repetición.

Tras dos grandes temporadas, ‘The Good Fight’ ha decidido abrazar sin complejos la era Trump, lo cual ha provocado ciertos cambios que algunos de sus seguidores quizá no reciban con los brazos abiertos. Por mi parte, lo veo una evolución lógica y estoy encantado con los seis episodios ya emitidos. Tanto es así que creo firmemente que sigue siendo una de las mejores series en emisión.

El factor Blum

Rose Leslie Michael Sheen

La llegada de Michael Sheen a ‘The Good Fight’ ha traído cambios importantes. Ya estábamos acostumbrados a los personajes excéntricos, pero su Roland Blum va más allá de eso y puede llegar a resultar abrasivo. No tengo nada que objetar a aquellos que simplemente no acepten un personaje de estas características en el universo de la serie. Es cómodo quedarse con lo que ya sabemos que funciona. Por mi parte creo que es la respuesta a una necesidad.

La presencia de Donald Trump en la Casa Blanca ya se había dejado notar en las dos primeras temporadas, pero su importancia se acrecienta aquí. La inclusión de Blum es lo que hacía falta para llevarlo todo a otro nivel. Él representa esas políticas y métodos cuestionables para conseguir cualquier cosa y su actitud ha ido contaminando en cierta medida a otros.

The Good Fight Escena

Él es el que rompe esa estabilidad que siempre ha definido a la serie, incluso cuando alguno de sus personajes estaba en una situación límite. Por ahora ya ha provocado la salida, esperemos temporal, de Maia y sus tejemanejes ya le están permitiendo avanzar posiciones en el despacho de abogados. Con todo, tengo claro que es un personaje de recorrido limitado, pero será muy jugoso ver las consecuencias de su paso por la serie.

Mientras tanto, disfrutemos con lo genial que está Sheen en su papel, porque el actor simplemente borda lo que los King han puesto a su disposición. Además, su química con Sarah Steele -maravilloso el momento en el que se pone a cantar- es innegable. Que te caiga mal o no te guste lo que ha hecho al tono de la serie es una cosa distinta, pero las comparaciones con otros fallos de los King como el ex de Kalinda en ‘The Good Wife’ las veo totalmente fuera de lugar.

‘The Good Fight’ sigue siendo una delicia

Maia The Good Fight

En paralelo, Diane ha ido dejándose llevar por su activismo contra Trump. Ya lo era, pero el daño sufrido por Kurt lo ha llevado a otro nivel y ella misma ha dejado claro a Blum que no tiene problema en convertirse en lo mismo que es él para poder quitárselo de en medio. Su peso como brújula moral ha caído, pero en algunas ocasiones lo que realmente importa es el resultado.

Otro aspecto importante de esta tercera temporada es que sus creadores han recuperado un arma cómico esencial en ‘BrainDead’, una serie que mereció mucha mejor suerte. Al principio puede chocar, sobre todo por la novedad, pero pronto queda claro que es un acierto dentro de esa apuesta de los King por llevar un poco más al extremo la serie. Hasta ahora todo había sido muy sobrio, incluso los aspectos más cómicos, pero aquí se han abierto más.

Más allá de eso quizá eche un poco en falta una mayor presencia de los casos episódicos, pues una de las grandes virtudes de la serie estaba en saber equilibrar su presencia con una historia más a largo plazo. En el sexto ha habido uno muy llamativo que se ha manejado bastante mejor que otras veces que los King han recurrido a su versión de personas reales, pero en sí mismo sabe a poco. O tiene más desarrollo, que no lo tengo claro, o simplemente le ha faltado algo.

Nos quedan otros cuatro episodios de esta tercera temporada y yo ya estoy deseando verlos, y es que ‘The Good Fight’ ha sabido salirse de su zona de confort para indagar mejor en los entresijos de la era Trump y por ahora el resultado es tan bueno o mejor que todo lo que habíamos visto en la serie hasta ahora.

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