‘Star Wars’: cuando ‘La amenaza fantasma’ costó 293 millones de dólares a la economía estadounidense

‘Star Wars’: cuando ‘La amenaza fantasma’ costó 293 millones de dólares a la economía estadounidense
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Aunque hoy en día muchos continúan recordándola entre sudores fríos y con la imagen de Jar Jar Binks grabada a fuego en sus mentes"han pasado 18 meses y aún duele", decía Tim en la 'Spaced' de 2001—, hay que reconocer que 'La amenaza fantasma' no sólo ha envejecido a las mil maravillas; también hace plena justicia al éxito que cosechó en un ya lejano 1999, cuando llegó a dañar la economía estadounidense.

Cuestión de prioridades

Tras un fase de desarrollo y rodaje extendida durante más de cinco años, y después de desembolsar 20 millones de dólares en una ambiciosa campaña promocional, el Episodio I de 'Star Wars' llegó a los cines de Estados Unidos el 19 de mayo de 1999, irrumpiendo en taquilla con una recaudación de 64,8 millones de dólares en su fin de semana de estreno —'La Momia', en su tercera semana, quedó en segunda posición con 13,7 millones—.

Pero estas cifras de infarto —en su segundo fin de semana hizo 51,3 millones más; más del doble del estreno de 'Notting Hill'tuvieron un coste que fue más allá del caos provocado por la venta de entradas, que propició la aparición de colas interminables alrededor de los cines varias semanas antes del lanzamiento del largometraje y el posterior acuerdo de venta anticipada que permitió comprar hasta doce tickets por persona —abriendo paso a la reventa y la especulación—.

Este daño colateral de la llegada de 'La amenaza fantasma' fue, exactamente, de 293 millones de dólares de productividad perdidos, según la consultora Challenger Gray & Christmas, por el absentismo laboral de 2,2 millones de trabajadores a tiempo completo que prefirieron ir a ver la aventura de Anakin Skywalker y compañía antes que cumplir con sus obligaciones contractuales; algo a lo que muchas empresas se adelantaron, cerrando sus puertas el día del estreno de la película.

Es una lástima que estos actos de amor incondicional hayan pasado de poner en riesgo tu carrera profesional y generar pérdidas en las arcas de tu país a publicar decenas de tuits diarios sobre una película y, como mucho, hacer una foto de tu entrada comprada después de sortear el colapso de la página web de una cadena de cines. El fandom ya no es lo que era.

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