Las referencias históricas en 'Toledo'

‘Toledo’ ha sido la apuesta de Antena 3 por la “época” en este 2012. Tras la buena acogida que tuvo una serie como ‘Hispania‘ (de la que ya se está rodando su spin-off ‘Imperium’) y las estupendas cifras de otra ficción anclada en el pasado como ‘Gran Hotel’, Antena 3 pensó en lanzarse a la búsqueda de una historia medieval, con referentes reales que pudieran verse “realzados” con tramas inventadas que conjugaran bien con la historia. A pesar de ello, como ya os comentamos en ¡Vaya Tele!, la serie no ha sido renovada por una segunda temporada.

Desde que ‘Águila Roja‘ se estrenó con buen pie en TVE, para gran sorpresa de la mayoría, mucho se ha hablado de cómo el resto de canales iba a buscar su propio héroe de capa y espada, un hombre leal y con un gran sentido de la justicia. Pero crear una ficción de época, a nivel de guion, no es nada sencillo. Usar el nombre de Alfonso X atrae ciertas miradas críticas que vigilarán de qué manera han sido ficcionados acontecimientos reales que marcaron la historia de la península. ¿Cómo ha sido en ‘Toledo‘?, ¿se han permitido muchas licencias históricas? Repasemos algunas de los puntos más llamativos.

El árbol familiar

Uno de los elementos más importantes en esta ficción son las referencias históricas a la figura de Alfonso X. Apodado el Sabio por su interés por la literatura o la astronomía, su reinado se sitúa entre los años 1252 y 1284. Un porcentaje importante de la trama horizontal de la serie de Antena 3 nos habla de la familia del rey, de los problemas de sucesión y de las rencillas internas. ¿Hasta qué punto las referencias son reales?

Quizá el hecho más curioso sea el referido a sus dos hijos en la serie. Sancho es el mayor, hijo de su primer matrimonio y, por tanto, su heredero al trono. Fernando es el hijo de Violante, su segundo vástago y aquel a quien Alfonso prepara para su sucesión. En la realidad, Fernando y Sancho son hijos de Violante (su única esposa, madre de sus once hijos) y Fernando de la Cerda fue el mayor de los dos. Pero su prematura muerte en campaña militar provocó el conflicto dinástico. La polémica se suscitaba en si el heredero debía ser el segundo hijo varón de Alfonso, (Sancho) o si el título debía pasar a los vástagos de Fernando.

Un reino en el siglo XIII

Como bien sugiere el título de la serie ‘Cruce de destinos’ la época que se refleja en ‘Toledo’ nos habla de un momento históricamente muy interesante, en el que hasta tres culturas tan dispares como la católica, la musulmana y la judía confluían en la península.

El espíritu de ‘Toledo’ parece ante todo interesado en no pillarse los dedos con las referencias reales y, en muchas ocasiones, evita citar nombres o fechas concretos, usando más bien generalidades o conceptos abstractos. Muchas han sido las comparaciones realizadas con ‘Juego de Tronos’ sobre todo por la presencia de un amigo del Rey como mano, quiero decir, Magistrado de la ciudad. También ese consejo real formado por el Conde de Miranda o el Arzobispo Oliva tiene más implicaciones ficcionadas que históricas.

Aún así, algunos elementos del siglo XIII tienen su reflejo (más o menos real) en la serie. La Escuela de Traductores es, tal vez, el ejemplo más claro de todo ello. Dirigida en la serie por Abraham, el personaje de Álex Ángulo (del que sabemos que es un rico comerciante judío), la historia nos cuenta que la Escuela tiene una referencia real en el grupo humano de estudiosos que se encargó de traducir e interpretar obras greco-latinas, judías y musulmanas.

Toledo fue la primera gran ciudad “reconquistada” a los musulmanes y la sociedad cristiana encontró en ella numerosas compendios bibliográficos en los que se habían recopilado escritos de toda índole, desde tratado filosóficos árabes a obras de época romana. La sociedad musulmana se había caracterizado por su afán por recopilar y traducir las obras escritas encontradas a lo largo de sus conquistas y los recién llegados cristianos no quisieron perder ese espíritu enciclopédico.

Alfonso X fue un impulsor de la Escuela (que no su creador) y durante su reinado, las obras comenzaron a traducirse al castellano, a parte del latín. Lo que sí supone una licencia es el hecho de dar presencia física a la Escuela en un edificio concreto (que supone uno de los escenarios más destacados de la serie) pues la Escuela de Traductores fue un grupo de estudiosos y no un centro educativo. Así, numerosas obras tanto musulmanas como judías pudieron pasar posteriormente a una Europa que veía su espíritu únicamente alimentado por la tradición cristiana.

¿Existió realmente?


En ‘Toledo’ se trata de pasar de puntillas por ciertas realidades históricas. A pesar de ello, el uso de algunos temas y la aparición de personajes con nombres y apellidos con una aportación importante a las vidas de los personajes nos hacen preguntarnos muchas veces ¿esto pasó de verdad?

Por ejemplo, dos de los malos malísimos de la serie. Tanto el Conde de Miranda como el Arzobispo Oliva tienen una gran carga en las decisiones del rey y las diferentes vicisitudes de la historia. Pero ninguno de los dos tiene un referente real. El Condado de Miranda no fue creado hasta 1457 y, respecto al personaje interpretado por Rubén Ochandiano, tampoco encontramos ninguna referencia en la época. Algo bastante entendible, por otro lado, pues asociar una presencia tan negativa con un personaje eclesiástico real podría haber traído cola.

Por lo que hace referencia a uno de los enemigos “históricos” de Rodrigo Pérez de Ayala (al que, por otro lado, muchos identifican con una adaptación muy libre de la figura del Cid) el árabe Abu Bark, tampoco parece haber una referencia real. De hecho, la misma Antena 3 traza un perfil bastante liviano del mismo, definiéndolo como “un guerrero musulmán”.

En ¡Vaya Tele! | Antena 3 no renovará ‘Toledo’ para una segunda temporada

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