'Gran Hotel' no decepciona al final de una magnífica primera temporada

Gran Hotel’ ha sido sin lugar a dudas la mejor serie estrenada esta temporada en España. Eso no es decir mucho si tenemos en cuenta que las otras han sido ‘Cheers’ y ‘Homicidios’. Pero también podríamos decir que con una corta temporada de 9 episodios la ficción de Bambú Producciones se ha hecho un hueco por mérito propio entre las mejores series del panorama español.

Sabíamos ya del bien hacer de esta productora y no nos han defraudado, volviendo a entregar un proyecto grandioso en cuanto a producción (se nota el cuidado que han puesto en el vestuario, la fotografía…) pero también en lo que a dirección y guión se refiere. Nueve capítulos que mantienen el interés constante del espectador, y consiguen hacerlo sin vendernos las típicas tramas de amor de siempre sino que centrándose más en el misterio y en las intrigas de la familia Alarcón.

Un misterio bien llevado

El misterio en torno a la desaparición de Cristina Olmedo ha vertebrado una primera temporada bien planteada y organizada, en la que la información se ha ido administrando en buenas dosis, sin episodios en los que sientes que no ha pasado nada. Tal vez sí he notado un ritmo algo irregular dentro de la estructura interna de cada episodio, pero en cuanto a tramas de temporada ha ido bien medido.

Llama la atención la escasez de tramas secundarias menores que funcionen como relleno, y salvo alguna como la de las hijas del general con las que se acostó Javier (que sirvió para definir muy bien al personaje), el resto de tramas han ido engarzándose correctamente en la narración principal, especialmente la trama de Belén.

También me sorprende que tengan la valentía de ofrecernos una trama central como es la de Cristina Olmedo y hacerla avanzar tanto en tan pocos capítulos. Porque estoy acostumbrado a ver cómo las series españolas retrasan los avances de sus misterios lo más que puedan, y aquí se han dado muchos pasos y muy en firme. Fue un acierto para mí aquel giro en el que vimos que Cristina estaba viva, un cambio enorme en las reglas del juego, así como descubrir que la chica no era la santa que su hermano pensaba, sino un ser corrompido por la codicia. Hacía falta algo así dentro de un relato que peca a veces del eterno maniqueísmo de los buenos y los malos.

Porque aquí sabemos desde el principio quienes son los malos, Diego y Doña Teresa, y quienes pretenden serlo sin acertar, el matrimonio de Vergara, así como sabemos que los buenos son muy buenos. Por esto me resultó bastante sencillo deducir quién sería el asesino del cuchillo, ese que siempre ha estado ahí pero que nunca ha levantado tantas sospechas de maldad como Diego. No había tantos candidatos.

Un vistazo a…
ENFOQUE PROFUNDO Y LENTES PARTIDAS

Un gran reparto y protagonistas sin química

En cuanto a los actores, aquí tengo opiniones enfrentadas a cerca de su trabajo. Desde el principio me pareció que Adriana Ozores es mejor actriz de lo que aquí demuestra y la notaba algo teatral, aunque con el tiempo se ha suavizado, mientras que Concha Velasco se ha mostrado sublime desde el principio, hemos visto la grandeza de Pedro Alonso y los secundarios han acompañado muy bien, como es el caso de Fele Martínez, Eloy Azorín o Paula Prendes.

Pero si miramos a la pareja protagonista, no puedo hablar tan bien. Amaia Salamanca no es una gran actriz, pero al menos sabe hacer de sí misma (o de Cata) sin molestar, hacer de niña bien mona que simplemente está. Pero que no le den grandes diálogos ni lágrimas ni escenas difíciles porque no sabe defenderlas. Y Yon González es guapo y sabe hablar, pero pone siempre la misma cara de tensión (de la escuela de Mario Casas y su única mirada de malote posible). Que ambos sirven en un nivel básico, pero no destacan. Ni tienen química.

De ahí deriva el mayor problema de la serie: la historia de amor entre Alicia y Julio. Agradezco que el romance entre la rica y el pobre no haya ido por los caminos de siempre de la lucha de clases, y también que haya tenido menos presencia que el misterio y la investigación. De hecho, la trama de amor avanzaba tan poco que yo pensaba que esperarían a detonarla en la segunda temporada. Pero no, llegó sin previo aviso y sin sembrar nada por delante.

Nos hemos tragado esta historia de amor porque desde el primer momento presupones que va a ser así, pero realmente no se ha desarrollado bien. No hemos visto suficientes “momentos amorosos” que nos hagan creernos que una chica responsable como Alicia se enamore hasta los huesos de un criado hasta el punto de fugarse con él. ¿Eso cuándo ha pasado? Ni siquiera vemos en sus escenas pasión, feeling, conexión, ni nada que te haga pensar que les quema la piel por esos centímetros que mide un mostrador y que les separaran siempre.

La esperanza de una segunda temporada igual de buena

Pero a pesar de todo, la historia ha merecido la pena. Porque como os decía, está bien contada y ha sabido bien cuándo ir mostrando sus cartas. El último episodio nos dejó un gran sabor de boca por todo lo contado, pero también una sensación de interruptus en sus momentos finales. Demasiado abierto para mi gusto. Eso sí, deja grandes enigmas abiertos para la próxima temporada.

El misterio de la carta que poseía Cristina ha resultado interesante y nos ha llevado a una buena conclusión con la muerte de Andrés (un buen giro aunque sea una pena que acaben con el personaje más querible) y queremos saber qué hará Belén a partir de ahora. Y por supuesto qué pasa con Alicia y si llega a producirse el casamiento. O si Benjamín conseguirá escapar impune.

Por mi parte estoy deseando que llegue ya la segunda temporada, para que contesten a estas preguntas y planteen otras con las que espero disfrutar tanto como lo he hecho en esta primera entrega. Tal vez me gustaría ver un poco más de la vida en el hotel, conocer a más personajes del servicio y pequeñas tramas sobre los inquilinos. Pero sobre todo, quiero ver cómo finaliza este misterio y qué otros se abren. Y que los desarrollen igual de bien.

‘Gran Hotel’, todo un acierto.

En ¡Vaya Tele! | 'Gran Hotel' quiere un hueco entre las grandes

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