Añorando estrenos: 'Incendies' de Denis Villeneuve

Reciente el estreno de 'Prisioneros' ('Prisoners', Denis Villeneuve, 2013), película a la que es fácil augurarle alguna que otra nominación en la próxima edición de los Oscars, me ha parecido oportuno rescatar su anterior trabajo, 'Incendies' (id, 2010), que tuvo una muy merecida nominación al Oscar a la mejor película de habla no inglesa en la edición celebrada en el 2012, premio arrebatado por 'En un mundo mejor' ('Haeven', Susanne Bier, 2010). Dejando a un lado la absurda discusión sobre qué película merecía el citado premio, lo cierto es que el nombre de Villeneuve es de los que vamos a tener en cuenta a partir de ahora, uno de esos realizadores que afortunadamente no se dejan llevar por la moda imperante en el cine actual: narrar deprisa y corriendo.

Las historias que pone en imágenes Villeneuve son para disfrutar con su tempo, lentamente y a la vez con una gran intensidad debido al detallismo del canadiense en su dirección. Historias densas que encuentran su razón de ser en un trabajo lleno de mimo por lo que se está narrando, en una armoniosa conjunción entre lo que se narra y cómo se narra logrando ese milagro tan discutido de la forma es el fondo. En el caso que hoy nos ocupa hablamos de una historia pequeña que mirada en un contexto mayor habla de algo tan evidente como el horror de la guerra y los enfrentamientos entre pueblos por ideas políticas y sobre todo religiosas. Y cómo no, sobre las terribles consecuencias de estar metido entre todo eso, y también sobre el difícil acto de entender y a partir de ahí perdonar o no. Un tema crudo y difícil que Villeneuve logra hacer comprender como algo sencillo. Una película demoledora, dolorosa en cada uno de sus muy calculados pasos.

(From here to the end, Spoilers) 'Incendies' da comienzo con la reunión de dos hermanos, Jeanne (Mélissa Désormeaux-Poulin) y Simon (Maxim Gaudette) con el notario de la madre de ambos, Nawal (Lubna Azabal), en la lectura del testamento de la misma. Nawal ha fallecido dejando un sorprendente legado en forma de último deseo hacia sus hijos, deben encontrar a un hermano del que nunca han oído hablar y a un padre que jamás han conocido. Ambos deberán perderse en el intrincado Oriente Medio, aún con las secuelas del enfrentamiento entre musulmanes y cristianos, para un encargo no demasiado bien recibido por Simon. Un viaje lleno de dolorosas revelaciones que poco a poco irán desvelándose hasta una conclusión que deja sin aliento, y en el que el recuerdo de su madre como "la mujer que canta" aún sigue dejando huella, con todo lo bueno y lo malo que ello tiene. El recuerdo de la guerra y sus víctimas, algo tan delicado y aterrador como la experiencia en sí misma.

La película fluye como si se tratase de una ecuación matemática, uno de los aspectos más inteligentes del conciso guión, para unos hijos más sorprendidos que nunca con el hecho de conocer quién fue realmente su madre. ¿Hacia dónde les llevará un viaje que no han pedido hacer? ¿Qué terrible secreto ha ocultado su madre durante tantos años y que le ha llevado a un estado casi catatónico? ¿Serán capaces de comprender lo que les espera? Todas esas preguntas y algunas más irán desvelándose en una película que utiliza las elipsis de forma magistral, al tener que llenar el espectador los huecos de lo "no mostrado" en un ejercicio que en apariencia puede resultar algo caprichoso, pero que Villeneuve hace comulgar lo escrito en su propio guión, partiendo de la obra teatral de Wajdi Mouawad, con lo que sus imágenes nos muestran. Para ello echa mano de cuidados planos secuencia y un ritmo cadencioso que jamás cae en la lentitud, al contrario, cuando uno se da cuenta la película ha pasado como un suspiro, y hablamos de dos horas y cuarto.

'Incendies' está llena de instantes muy duros —sin ir más lejos el de la primera imagen, doloroso hasta decir basta y que muestra sin miramientos las crueldades cometidas en nombre de la religión, en nombre de un dios que hace tiempo murió de vergüenza—, y aunque camina por el espinoso terreno de la ideología Villeneuve no condena a sus personajes, muestra las razones, las dudas, de todos a través del paso del tiempo que convierte al enemigo en amigo o vecino y a éste en eterno adversario movido por los prejuicios o la tradición de un pueblo al que la palabra sufrimiento le queda corta. No hay justificación en algunos de los demoledores actos de alguno de los personajes que pueblan 'Incendies', sobre todo el de cierto torturador, clave en la historia, están las circunstancias, atroces, y los bandos que uno elige en tiempos de guerra con las consabidas consecuencias.

Como toda ecuación matemática las incógnitas se despejan y la solución llega en forma de suma inesperada como un golpe directo a las entrañas en un aparentemente rocambolesco giro final que en realidad siempre ha estado delante de nuestras narices, oculto como un secreto tapado por el transcurrir de los años, losas en el alma de una mujer que creía en lo que hacía y cuyo único legado es un amor que no pudo obtener en vida de una forma digna. Un amor que nace del entendimiento. No se habla de perdón, no se habla de olvidar, sino de entender, de comprender. Y de saber de dónde viene cada uno, de la identidad.

Villeneuve volvería a hablar sobre la familia en su debut estadounidense, volviendo a utilizar al grupo Radiohead, que personalmente no me gustan, de forma muy sabia. Pronto hablaremos de ello.

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