Añorando estrenos: 'Operazione paura' de Mario Bava

Es la misma idea de mi película, tal cual. Se lo dije a Giulietta Massina, y ella alzó los hombros con una sonrisa diciendo "ya sabes cómo es Federico".

Son palabras del propio Mario Bava cuando comprobó que Federico Fellini se había apropiado de una imagen creada en la mente del director en ‘Operazione paura’ (1966), la de la niña fantasma con la pelota, icono del cine de horror donde los haya. Una anécdota, entre otras muchas, que señala la importancia del que probablemente haya sido el director italiano más influyente de la historia, al lado de Sergio Leone. Bava alimentó los sueños cinéfilos de directores como Martin Scorsese, John Carpenter o Tim Burton.

El creador del giallo con ‘La muchacha que sabía demasiado’ (‘La ragazza che sapeva troppo’, 1963) volvió al género que precede al citado, el horror gótico, que durante finales de los cincuenta e inicios de los sesenta caminó de la mano con las producciones británicas que en la mítica Hammer se hacían al respecto. ‘La máscara del demonio’ (‘La maschera del demonio’, 1960), la ópera prima de Bava es el mayor exponente y una cinta cuya influencia aún hoy no se ha medido como debiera.

Al espíritu de la citada se vuelve en esta ‘Operazione paura’, probablemente el film de Bava con mayor número de problemas a la hora de filmación, y también en su distribución, pasando desapercibida en su propio país de origen y no estrenándose en países como el nuestro. Afortunadamente el paso del tiempo pone las cosas en su justo lugar. Estamos ante una de las maravillas de su autor, un prodigio que revela, una vez más, la gran mano de Bava para las atmósferas y el impresionante uso del color.

Una pesadilla...

Colaborando por primera vez que escritores nuevos —Roberto Natale y Romano Migliorini— Bava, que metió mano también en el guion del mismo modo que lo hizo en la fotografía en absolutamente todas sus películas, aún sin salir acreditado, nos ofrece una pesadilla que transcurre en una sola noche. La maldición que pesa sobre un pequeño pueblo debido a la muerte de una niña a la que nadie socorrió es la breve premisa de un film fascinante y en el que se mezclan elementos de brujería con supersticiones varias, amén de una atmósfera onírica ejemplar.

De hecho, Bava juega a la ambivalencia y la sugerencia —debería aprender ese tal Robert Eggers y su pequeña tomadura de pelo ‘La bruja’ (‘The Witch: A New England Folk-Take, 2015)— llegando hasta el paroxismo en una de las secuencias terroríficas mejor filmadas en una película así. A pesar de que las apariciones de la niña fantasma —interpretada por un niño— son inolvidables todas y cada una de ellas, el instante por excelencia, al menos para mí, es aquel en el que el protagonista se pierde en la vieja mansión.

Giacomo Rossi Stuart da vida al médico extranjero que llega al pueblo —otro nexo de unión con el mítico film protagonizado por Barbara Steele— indagará sobre las supersticiones del pueblo en la vieja mansión en la que las leyes físicas no tienen lugar. El instante del personaje corriendo de habitación en habitación —en realidad saliendo y entrando en la misma estancia— siendo perseguido por aquel al que persigue, y que no es otro que él mismo, escenifica, con un magistral uso del espacio escénico, la planificación y el color, prácticamente todo lo expuesto en un argumento sencillo, que no simple.

...inolvidable

El miedo a la identidad —reflejado también en uno de los personajes femeninos— y la tradición germánica del döppelganger conducen hacia el solipsismo más brutal en manos de Mario Bava con sólo la comentada secuencia. Su influencia llegaría hasta el blockbuster, siendo repetido en determinadas sagas, una de ellas de las sobrevaloradas hermanas Wachowski. En ‘Operazione paura’ Bava repite operación en la escalofrinte secuencia de la niña bajando las escaleras de caracol.

Un entramado laberíntico, donde las respuestas no tienen lugar, y que juega de forma asombrosa con el aire misterioso del film, manifestándose así el propio universo de Mario Bava en el fantastique como algo único en la historia del cine. Imágenes como la de una de las resucitadas en fuera de campo quedan grabadas en la retina, tanto por su ejecución como por el apoyo a la sugerencia pesadillesca del film; en este caso además es un autohomenaje que desarrolla por otros caminos.

Única, hermosa y terrorífica a partes iguales, de las pocas del autor que fue filmada en italiano —normalmente en muchas de las co-producciones italianas de la época, el idioma de rodaje era el inglés—, y que a día de hoy se descubre como una joya sin parangón. Bendito paso del tiempo, ese que se detenía en una de las mentes más creativas que el séptimo arte ha dado, provocando pesadillas tan reales como ‘Operazione paura’, por cierto un título horrible.

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