'Captain Clegg', de pirata a fantasma

Ayer en el post sobre películas de vampiros, os citaba a la Hammer, la productora británica que a finales de los 50, los 60 y parte de los 70 se dedicó a repasar todos los mitos del cine de terror, tal y como había hecho la Universal en los años 30 y 40. Vampiros, zombies, momias, monstruos, etc, con sus combinados y variables de todo tipo. Films de terror que hicieron las delicias de muchos aficionados a pasarlo mal (o sea, bien) viendo una película. Para esa productora trabajaron incansablemente actores como Peter Cushing o Christopher Lee, y nos descubrió a directores como Terence Fisher (el mejor de todos ellos y con diferencia), Freddie Francis (también excelente director de fotografía), o Roy Ward Baker.

'Captain Clegg', también conocida en USA como 'Night Creatures', entra dentro del grupo de películas de la productora en las que les gustaba experimentar, algo que casi nunca salía bien. Estamos hablando de un film que bien podría considerarse un drama de época, con tintes del género de terror. En ella se nos narra las vivencias de una comunidad "comandada" por un reverendo que hace que no les falte de nada. Pero dicha comunidad está aterrorizada por un grupo de fantasmas que salen por las noches (como no). Hasta allí llegarán las autoridades que persiguen al capitán del título (un hombre muy temido por todos), y deciden investigar el asunto.

La idea en sí no está nada mal, y las derivaciones que surgen de la misma son realmente sugerentes. Sin embargo, la historia no es capaz de ir más allá de lo sugerido, salvo en ciertos momentos, en los que la puesta en escena del desconocido Peter Graham Scott hace más que una trama un poco mal desarrollada. Y es que para conocer la identidad del famoso pirata no hay que ser muy listo, dado que es algo que le ocultan al espectador desde el principio, cuando en el prólogo vemos como Clegg, siempre fuera de campo, decide escarmentar a alguien que tuvo la brillante idea de meterse con su esposa. A partir de ahí, elipsis, y con el dato de que Clegg está muerto (cosa que no se cree ni el apuntador), al espectador sólo le queda descubrir quién de los lugareños es el temido Clegg. Por supuesto es algo que hacemos antes que el resto de personajes, pues a partir de la mitad del metraje es demasiado evidente. Una vez resuelto el misterio, el film juega con el hecho de que nos preguntemos las motivaciones del personaje del título, algo que queda reducido a la mínima expresión en su parte final, cuando todo el pastel se descubre.

'Captain Clegg' tiene su mayor interés en la interpretación de Peter Cushing, actor que nunca se consideró realmente lo que era: uno de los grandes. Él es la verdadera estrella de la función, muy por encima de la historia, y es que este actor, salvo excepciones muy olvidables, solía hacer creíble cualquier tipo de personaje por muy increíble que pareciese, y solía destacar sobremanera en muchos de los films que protagonizó para la Hammer. Su perfilado rostro era perfecto para transmitir tanto temor como compasión. En el reparto también encontramos a un joven Oliver Reed, mucho antes de cometer sus conocidos excesos, interpretando a un rico heredero enamorado de una joven de clase social baja, lo cual le da un punto de amor romántico a la historia, en la cual pueden verse pequeños atisbos de la diferencia social de clases, y también sobre la redención y las segundas oportunidades, aunque todo muy esquemático.

Por lo menos Graham Scott sabe como dotar de ritmo al film, y éste no resulta aburrido, algo que en 80 minutos de duración resultaría poco menos que escandaloso. Para disfrute de todos aquellos seguidores de la Hammer, y quieran descubrir un film muy poco conocido. Por supuesto NO está editada en dvd en nuestro país, faltaría más.

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