'Cómo entrenar a tu dragón 2', otro entrañable milagro

Hay ocasiones que una película de la que esperabas poco o nada te sorprenden hasta tal punto que acabas convirtiéndote en uno de sus mayores defensores. Eso fue lo que me sucedió hace unos años con 'Cómo entrenar a tu dragón' ('How to Train Your Dragon', Dean DeBlois y Chris Sanders, 2010), ya que aunque había disfrutado mucho con 'Lilo & Stitch' (2002), el anterior trabajo de sus directores, no confiaba demasiado en lo que podrían hacer en su salto a Dreamworks. No pude estar más equivocado y me alegro de ello.

El escepticismo regresó con 'Cómo entrenar a tu dragón 2' ('How to Train Your Dragon 2', Dean DeBlois, 2014), tanto por la marcha de Chris Sanders como por el hecho de que parecía una secuela innecesaria para una película casi redonda. Sus discretos tráileres tampoco ayudaron mucho a tener confianza en ella, pero una vez vista tengo que volver a decir que me equivocaba, ya que estamos ante otro entrañable milagro que nada tiene que envidiar a los mejores clásicos Disney, cintas con las que comparte más que con prácticamente cualquier otra producción animada de Dreamworks.

'Cómo entrenar a tu dragón 2', una secuela solvente

Hipo y Toothless -sigue sin gustarme lo de Desdentao por mucho que sea una buena traducción- han crecido en 'Cómo entrenar a tu dragón 2', pero el primero no termina de encontrar su sitio en la vida y la oferta de su padre para ser el nuevo jefe de Villa Mema sólo complica aún más las cosas. Por lo demás, todo parece paz y armonía entre vikingos y dragones, llegando a organizarse carreras para ver quién es el mejor jinete. Esa tranquilidad no tarda en romperse cuando se descubre que hay alguien intentando montar un ejército de dragones para convertirse en el líder de todos.

Eso que leéis más arriba resume bastante bien la premisa, pero todo aquel que haya visto los avance de 'Cómo entrenar a tu dragón 2' sabrá que uno de los puntos fuertes de la función es el reencuentro con su madre, un recurso complicado, ya que tiende a normalizar o incluso vulgarizar las secuelas animadas que recurren a ello. Ese era uno de mis grandes miedos, pero el personaje al que presta su voz Cate Blanchett encaja muy bien en el universo que conocemos y ayuda a dar más matices a la personalidad de Hipo, aquí ya más seguro de sí mismo, pero igual de ingenuo que de costumbre.

En lo argumental, otra de mis dudas, se opta por lo mismo que hizo en la reciente 'Anarchy: La noche de las bestias' ('The Purge: Anarchy', James DeMonaco, 2014) al ampliar el mundo de la saga e incluso, dentro de unos límites bastante claros -no deja de ser una película pensada para los más pequeños de la casa-, ser más valiente, en este caso no por la presencia de gore, pero sí por detalles algo más oscuros que además consiguen el efecto deseado, sobre todo en el momento más dramático de la función, ese al que Guillermo Del Toro debe su presencia en los agradecimientos durante los títulos de crédito finales.

El propio Dean DeBlois ha comentado que 'El imperio contraataca' ('Star Wars. Episode V: The Empire Strikes Back', Irvin Kershner, 1980) ha sido uno de los grandes referentes a la hora de hacer 'Cómo entrenar a tu dragón', algo que ya os aviso que no debería llevaros al engaño de pensar en una obra magnífica que supera a su predecesora, ya que también hay fallos -le cuesta un poquito arrancar y hay alguna solución argumental un pelín cuestionable- que la sitúan un escalón por debajo, aunque manteniendo ese tono maduro y entrañable que conquistó a millones de espectadores a lo largo de todo el mundo.

Magia visual y musical

La banda sonora compuesta por John Powell fue, con plena justicia, uno de los aspectos más alabados de la primera entrega y en esta secuela ha optado por mantener la misma línea sonora, pero siguiendo esa tendencia a ampliar el mundo de Hipo y también dejando cabos sueltos para seguir indagando en una tercera entrega que supuestamente llegará a los cines en 2016. La música suele ser algo meramente incidental para mí en una película, pero en este caso ayuda a meterte de lleno en la acción e incluso logró ponerme la piel de gallina siempre que se lo proponía. Bravo.

El apartado visual era otro de los puntos fuertes de 'Cómo entrenar a tu dragón' y aquí se ha mejorado aún más, tanto en los propios diseños de los personajes -Toothless difícilmente podría ser más adorable, y digo eso siendo consciente de que debe bastante a otra entrañable criatura animada con el nombre de Stitch, pero el resto también funciona de forma impecable- como en la ejecución. Además, no falta la ambición para utilizar criaturas ambiciosas y tampoco se cae en la reiteración, un peligro constante porque ya en la primera entrega se usaron de forma considerable las magistrales escenas de vuelo.

En definitiva, 'Cómo entrenar a tu dragón 2' no es superior a la primera entrega, pero sí es una secuela notable que en muchos momentos consigue igualar la magia de su predecesora y aporta cosas para no dar la sensación de ser una aventura redundante. Además, la animación y la banda sonora vuelven a ser extraordinarias. Muy recomendable.

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