Críticas a la carta | 'Serenity', de Joss Whedon

Nunca es “hacer las cosas que le gusten a la gente”.
Consiste en hacer las cosas que aman. (Joss Whedon)

Érase una vez que una cadena de televisión dio luz verde a un proyecto televisivo que dotaba de un claro toque de western a una producción de ciencia ficción con muchos toques de comedia titulada ‘Firefly’. Detrás de ella estaba un hombre llamado Joss Whedon, reputado guionista norteamericano que ya había creado ‘Buffy, la cazavampiros’ y su spin-off ‘Angel’, dos obras que no han recibido toda la atención que merecen en nuestro país. Sin embargo, algo raro pasó, y es que Fox decidió emitir los episodios no respetando su orden cronológico, valga por ejemplo el hecho de que el episodio piloto no fue emitido hasta haberse podido ver otros diez capítulos. Casualmente, la serie fue cancelada después de la emisión de ese episodio en Diciembre de 2002.

Lo normal en casos así (muy habituales en Fox durante esos años) era rendirse e ir pasando a proyectos nuevos que puedan hacer olvidar el mal trago, pero estamos ante un caso muy especial: Los fans lucharon todo lo que pudieron para que otro canal aceptase hacerse caso de la serie, pero lo que sí lograron es conseguir que se editase la serie en dvd (algo menos habitual en esos años), siendo un éxito de ventas descomunal. ‘Firefly’ se mantuvo durante mucho tiempo entre los títulos más vendidos, algo que animó a Joss Whedon a intentar realizar un largometraje, el cual finalmente Universal aceptó producir (tras comprar los derechos a Fox) bajo el título de ‘Serenity’, nombre de la nave en la que viajan los protagonistas.

Por desgracia, ‘Serenity’ estuvo lejos de ser un éxito comercial, lo cual anuló definitivamente la continuidad de la franquicia. Yo tuve la ocasión de verla con motivo de su estreno español (poco antes visioné la serie a modo de maratón) y acabé muy satisfecho con la misma. La duda era si un revisionado me iba a hacer descubrir fallos, en especial relacionados con su capacidad para enganchar al espectador sin la necesidad de haber visto o tener muy reciente ‘Firefly’. Ya puedo confirmar que mis temores estaban infundados, y es que ‘Serenity’ es una nueva demostración del tremendo talento de Joss Whedon.

La primera prueba de fuego a la que se enfrentaba Whedon era, como ya he dicho, a su capacidad para hacer funcionar al mismo tiempo a ‘Serenity’ como película independiente, pero también como un paso más en la etapa de los fans de ‘Firefly’. Esa necesaria dualidad vital está resuelta con brillantez por su parte, ya que apenas necesita unos pocos minutos para presentarnos a los personajes, el conflicto al que se enfrentan y la amenaza que cierne sobre ellos. A nivel argumental todo queda atado a la perfección y Whedon incluso se permite ciertas piruetas con la cámara que añaden fuerza a la historia sin transmitir la sensación de ser un mero instrumento de lucimiento personal. Quizá falle levemente algún efecto visual dadas las limitaciones presupuestarias (ni 40 millones de dólares costó), pero todo va sobre ruedas.

Los problemas llegan a la hora de establecer para el espectador primerizo no tanto las características de los personajes (quizá mostradas de forma un tanto básica, pero funcional) como las relaciones entre ellos, ya que, siendo honesto, sí que resulta algo evidente la necesidad de celeridad a la hora de ubicarnos sobre lo que vemos. Técnicamente, eso es algo que también podríamos criticar en ‘Los Vengadores’ (de la que ya está en marcha su segunda entrega), su reciente e hiperexitoso segundo trabajo como director, pero quizá por tener más recientes las aventuras individuales de los superhéroes de turno, no fue algo que me impidiera disfrutar a lo grande con ella.

En el revisionado de ‘Serenity’ sí que me resultó necesario recordar el cariño que tenía previamente hacia esos personajes (algo que en ‘Firefly’ Whedon lograba, como quien dice, en apenas 5 minutos) y el conocimiento de los mismos para que algunas de sus reacciones no me transmitieran cierta superficialidad. Éste es el único punto débil de ‘Serenity’, ya que como ente individual deja la sensación de que los personajes podrían haber ido un poco más allá, algo más patente en el caso de los que no aparecieron previamente en el original televisivo, restando esto cierto empaque al gran villano de la función, el cual es presentado como una máquina de fallar infalible, pero que es burlado en diferentes ocasiones por los protagonistas.

En la faceta dramática, Whedon sabe qué teclas hay que tocar en el espectador, guiándole por el camino de lo que, en ocasiones, puede parecer un festín pensado para el disfrute del fan (aunque conveniente ampliado para que el resto también pase un rato muy entretenido), pero no tiene problemas en recurrir a su (ocasional) crueldad característica para asestar un duro golpe en el corazón de sus devotos seguidores. No hace falta más que recordar el desenlace de esa absoluta maravilla que es ‘Dr. Horrible’s sing-along blog’, aún hoy lo mejor que ha hecho Whedon y que ya estás tardando en ver si aún no lo habéis hecho (¡que son sólo 40 minutos!). Decisiones así ayudan a potenciar la sensación de peligro e implicar más al espectador en lo que está viendo en pantalla. Son giros quizá antipopulares, pero que ciertas obras de ficción requieren de tanto en tanto para no perder toda credilidad. De esta forma, Whedon logra poner un contrapeso al problema con el villano que beneficia sobremanera a la película en su tramo final, donde demuestra un control inhabitual en un debutante del montaje paralelo en situaciones de claro peligro mortal en ambos frentes. No quiero dejar de destacar su impresionante capacidad para ir saltando de género en género según las necesidades de la situación, pero es que eso es algo que ya era evidente en sus trabajos televisivos previos.

Visualmente hay que reconocer que la película luce muy bien pese a apenas haber costado 39 millones de dólares (‘Los Juegos del Hambre’ costó el doble y aún así se notan más fragilidades en esta faceta), ya que Whedon maniobra bien con la cochambrosidad característica de la Serenity y consigue crear batallas espaciales que nada tienen que envidiar a producciones con un presupuesto mucho más elevado. Es cierto que las escenas grandilocuentes no son tan abundantes como en otras space operas, pero la historia no necesitaba más, Además, las escenas de violencia físicas están perfectamente coreografiadas y no transmiten la sensación de estar viendo a especialistas en las situaciones más complicadas. Y, en líneas generales, lo que predomina es el ingenio de Whedon para añadir muchos detalles que amortigüen el hecho de encontrarnos ante una historia no muy innovativa en su desarrollo (y algo discutible en un punto de su resolución). Además, otros aspectos como una cuidada fotografía de Jack Green o una banda sonora de David Newman que sabe ser consecuente con la de ‘Firefly’ pero llevarla un poco más allá e integrarse perfectamente en la película.

El apartado interpretativo ya era una de las mayores virtudes de ‘Firefly’ y aquí, en líneas generales, se mantienen las características de todos ellos. Nathan Fillion demuestra un carisma tremendo como Mal, pero también es él que nota cambios más relevantes respeto al original televisivo: Su personaje es ahora algo más oscuro al principio, algo que el resto no tiene problema en echarle en cara en determinadas situaciones. Luego la evolución va encamina a parecer más a ese nuevo Han Solo al que da vida. Del resto, Jewel Staite sigue siendo una megaadorable Kaylee (pena que no haya suficiente espacio para que luzca más), Adam Baldwin es el simpático brutote Jayne (memorable el episodio de la serie centrado en su personaje) y Alan Tudyk el entrañable piloto de la nave (y el primero del que me enamoré en la serie). El resto de personajes siempre me parecieron que estaban por debajo y eso es algo que reaparece en ‘Serenity’, quizá con la salvedad de River (siempre me fascinara el rostro de Summer Glau), ya que es el que cuenta con un mayor desarrollo en la película al ser la base del enigma que hay que resolver. El resto muy correctos y con sus momentos de gloria, pero por debajo (es prácticamente imposible que todos los personajes principales estén al mismo nivel, así que resulta comprensible). Además, es una pena que la inclusión de actor solvente como Chiwetel Ejiofor esté condenada a un villano algo endeble.

En definitiva, ‘Serenity’ es una gozada en la que Joss Whedon demuestra todo su talento para ofrecer una película que funciona correctamente para todos aquellos que no hubiesen visto ‘Firefly’ con anterioridad, pero que también sacia las ganas de más de los fans del ejemplo perfecto de lo que es una serie de televisión cancelada mucho antes de tiempo. Fox ha aprendido de esos errores y ahora da más oportunidades a sus proyectos arriesgados (‘Dollhouse’, la siguiente y muy inferior serie creada por Whedon, llegó a tener dos temporadas cuando ni el propio autor apostaba ni un duro por su renovación), pero eso no evita que ‘Serenity’ siga dejando con ganas de (mucho) más pese a funcionar bastante bien como cierre de las tramas no resueltas en su periplo televisivo. Además, todo el reparto recupera con brillantez sus personajes (aunque el encariñamiento con los mismos sí que depende sobremanera de haber visto anteriormente ‘Firefly’) y Whedon sabe jugar con el espectador para no limitarse a darle sólo lo que ansía, sino lo mejor para la progresión dramática de la historia, pese a quien pese.

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