'De tu ventana a la mía', una delicia injustamente ignorada

Como el otro día, continúo recuperando estrenos que se me escaparon entre los dedos, esta vez gracias a la Sala Berlanga, antiguo cine California, en el que emplazo a todos aquellos habitantes de Madrid que se quejan del elevado precio de las entradas –aquí puedes ver una película por 4€–. Cuando llegó a los cines en marzo, ya tardíamente pues es de 2011, el debut de Paula Ortiz, ‘De tu ventana a la mía’, me atraía, aunque me causaba dudas. Ahora que por fin me he decidido a verla, reconozco mi error al saltarme esta preciosidad que, de forma inmerecida, ha pasado un tanto inadvertida.

Las historias que cuenta Ortiz pueden ser reales, pues surgen de narraciones orales que ella ha escuchado. Sin embargo, la directora se aleja del costumbrismo las envuelve en paisajes irreales y mundos de fábula. La película está poblada por elementos simbólicos cargados de poesía, como son las flores, las mariposas, los espejos, el encierro tras los cristales, las metamorfosis, las cartas…

La dirección de producción, la ambientación, las localizaciones –parece mentira que, tan distintas entre sí y tan hermosas cada una a su manera, estén solo separadas por unos kilómetros–, el vestuario y la fotografía están trabajados hasta el último detalle para dar un resultado muy vistoso.

Las conexiones, muchas veces asociadas al corte –un corte en el dedo, el corte de pelo–, que sobre el papel podrían sonar forzadas, se armonizan gracias al montaje cuidado y estudiado y a la poderosa banda sonora del el compositor israelí Avshalom Caspi. Ortiz emplea muchos recursos visuales y entre ellos el más notorio puede ser el paralelo sostenido por la música que, a pesar de que se utilice varias veces y durante un largo tiempo en el que se detiene la progresión, no llega a cansar.

Todavía subsiste la idea de que las películas protagonizadas por mujeres y dirigidas por ellas están hechas exclusivamente para mujeres. Tenga o no sentido este prejuicio, no lo aplicaría en absoluto en este caso, ya que lo que se cuenta en ‘De tu ventana a la mía’ son historias universales sobre amor, muerte e injusticia que pueden conmover a cualquiera. El film, hermoso en su estética, no olvida el contenido y desarrolla dramas profundos, bien estructurados, con puntos de giro y encaminados a un desenlace claro, pero no previsible.

Se elogia la dirección de actores que, en efecto, es notable, pero esto nunca sería posible si no se contase, desde el guion, con personajes bien dibujados y cercanos para los espectadores. Luisa Gavasa, Leticia Dolera y Maribel Verdú, como las tres mujeres que sirven de ejes a las tres historias, se nos presentan muy humanas, creíbles y comprensibles. Las acompañan Álex Angulo, Carlos Álvarez- Novoa, Cristina Rota, Fran Perea, Julián Villagrán, Luis Bermejo, Pablo Rivero, Paula Ortiz, Ramón Barea y Roberto Álamo con interpretaciones igualmente conseguidas.

Premio Pilar Miró en la Seminci de Valladolid, candidata al Goya a la mejor directora novel, a la mejor actriz de reparto (Verdú) y a la mejor canción; premiada y ovacionada en Shanghái este verano, trofeos al mejor largometraje y a la mejor interpretación para la actriz Luisa Gavasa, en los Premios Simón… Merecidos estos y más. La propia directora ha reconocido la influencia de Malick, otros la han comparado al Stephen Daldry de ‘Las horas’ (‘The Hours’, 2002) o a Isabel Coixet. Personalmente, me ha gustado ‘De tu ventana a la mía’ más que las de los tres directores mencionados, pues le he encontrado más alma que estética.

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