'Hurlyburly', pedante palabrería

'Hurlyburly' es una de esas películas que no vi en su momento, data ya de 1998, y cayó en mis manos gracias a uno de esas personas con las que un buen día descubres que tienes mucho de qué hablar, gracias a su amor por el séptimo arte. Y en este caso, ya no por afición desde crío, si no por trabajar en el mundillo. En una de esas conversaciones de cervecería, en las que nos ponemos al día sobre los títulos que hemos visto o no, aparece, para mi desgracia, la presente película que se me presta con toda la buena intención del mundo para que disfrute de lo que se supone es una gran película. Y aquí hago un descanso, respiro profundamente, y me pregunto que entenderán algunos por "gran" película.

Compruebo estupefacto, aunque a estas alturas ya no debería sorprenderme nada, que 'Hurlyburly' tiene un buen número de adeptos, y curiosamente también todo lo contrario. Lo segundo me parece muy lógico, pero no deja de llamarme la atención qué verán ciertas personas en este tipo de películas (las que son malas, por supuesto), y cómo las opiniones son tan dispares (y enriquecedoras, por supuesto). A un servidor, 'Hurlyburly' le ha parecido uno de los films más pretenciosos, aburridos y pedantes que he visto en mucho tiempo. Más detestable aún que ese tipo de cine palomitero, vacío, pero con un sentido y una intención. Lo de esta película no tiene nombre, es simplemente querer tocar las narices, y no es precisamente esa parte anatómica en la que estoy pensando.

SPOILERS

'Hurlyburly' está basada en una obra teatral de David Rabe, la cual tuvo su estreno allá por a1984 en la ciudad de Chicago, con un casting espectacular: William Hurt, Christopher Walken, Sigourney Weaver y Harvey Keitel. Lo que hubiera dado yo por ver a estos actores en la adaptación cinematográfica, ya que los veo mucho más aptos que Sean Penn, Kevin Spacey, Robin Wright Penn y Chazz Palminteri. La película habla de un grupo de personas pertenecientes a la clase social alta del mundo de Hollywood, y de cómo sus vidas son enormemente vacías, con ridículos problemas existenciales, y viciadas por el exceso con el sexo y las drogas. Gente literalmente podrida por dentro.

Todo esto queda bien constatado en menos de diez minutos de metraje. Todos los personajes de la película ya han hecho acto de presencia y las cartas quedan sobre la mesa. A partir de ahí no hay nada más, la película no evoluciona hacia ningún lado, y con ella los personajes quedan muertos, estancados en un mismo punto, el de su miserable existencia. Si al menos esto sirviese para explotar el universo interior de una serie de personajes a cada cual más lamentable, y que éstos no tienen solución ni salida de un mundo en el que se encuentran demasiado sumergidos, pues la experiencia de ver 'Hurlyburly' hubiera valido para algo. Pero no, la película está narrada de forma aleatoria, presentando situaciones absurdas, una tras otra, y en la que el uso de la palabra termina siendo algo realmente insoportable. Evidentemente, el film no oculta su origen teatral, y si tal vez sobre un escenario el material presentado puede funcionar a la perfección, en cine, el asunto es de lo más soporífero. Palabras y más palabras, sin sentido, locas, incoherentes, metidas en frases recitadas por unos personajes perdidos, sí, y al mismo tiempo inútiles. El trabajo actoral de 'Hurlyburly' es de lo más decepcionante del conjunto. Podríamos considerar a Sean Penn el personaje central, y el actor, aunque parece encontrar en su salsa, está muy lejos de algunos de sus grandes trabajos, algunos de los cuales vendrían años después. Histriónico hasta decir basta, al lado de un Kevin Spacey en el que probablemente sea el peor papel de su más que fructífera carrera, un numerito en el que parece estar imitando a Christopher Walken (quien interpretaba el mismo personaje en la obra teatral) como si se tratase de una de sus imitaciones e el Actor´s Studio. Robin Wright Penn hace gala de una belleza sin parangón, y siempre me ha parecido muy mal el poco reconocimiento que ha tenido esta actriz ya lleva unos cuantos años haciéndonos disfrutar de su presencia. Chazz Palminteri está muy, pero que perdido. Garry Shandling y Meg Ryan aparecen lo justo para ser reconocidos, y lo de Anna Paquin, en un rol realmente sorprendente, no tiene nombre. La introducción de su personaje en la trama sirve únicamente para subrayar lo evidente y obvio.

Cualquiera de todos ellos está francamente mal, y el director, Anthony Drazan, quien curiosamente no volvió a dirigir ninguna película más para el cine, no hace absolutamente nada para intentar arreglar el caos. Y si lo que se quería es representar precisamente el mundo caótico de una serie de personajes sin futuro como seres humanos, la operación le ha salido rana. Se puede realizar un estudio incisivo y sin piedad sobre lo planteado en la película, pero sin ser tan pedante y pretenciosamente aburrido. No os perdáis las entrevistas a los actores en los extras del dvd. No tienen desperdicio.

Más información | Imdb

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