'La noche que mi madre mató a mi padre', risas y cinefilia

Ha llegado un punto en el que me cuesta entender a cualquiera que diga que odia el cine español. Puede que hubiera una época en la que ciertos argumentos tuvieran alguna razón de ser -y tengo mis serias dudas pese a todo-, pero eso ya quedó atrás y en nuestro país se hacen películas tan buenas y tan malas como en cualquier otra parte. De hecho, creo que su principal problema es la escasa promoción que tienen la práctica totalidad de títulos no avalados por Mediaset o Atresmedia.

Ese punto es especialmente relevante si encima tienes que competir de tú a tú frente a cintas como ‘Capitán América: Civil War’ (‘Captain America: Civil War’), la cual es obvio que arrasará a partir de mañana en España. Sin embargo, se estrenan más largometrajes y ahora me toca hablaros de ‘La noche que mi madre mató a mi padre’, una comedia muy divertida que también llega a las salas de nuestro país mañana 29 de abril tras su paso por el Festival de Málaga.

Una comedia muy divertida y para todos los públicos

‘La noche que mi madre mató a mi padre’ supone el regreso a la dirección de películas de ficción de Inés París casi una década después del estreno de ‘Miguel y William’, su primer largometraje en solitario tras haber rodado junto a Daniela Féjerman la simpática ‘A mi madre le gustan las mujeres’ y la aceptable ‘Semen, una historia de amor’. En el caso que nos ocupa vuelve a apostar por el humor con una gran precisión.

Lo primero que conviene aclarar es que ‘La noche que mi madre mató a mi padre’ no es una comedia que base su razón de ser en los gags -hay no pocas cuya único motor narrativo es ir encadenando uno detrás de otro con la esperanza de que al menos algunos lleguen a funcionar-, sino en el enredo que provoca una situación excepcional, tanto por los sucesivos giros que van produciéndose como por la reacción de sus personajes.

Justamente el reparto es uno de los puntos más fuertes de la función, ya que todos ellos bordan sus personajes, donde además se consigue una diferenciación entre ellos bastante clara para que se complementen y así la película nunca cae en un punto muerto. Es verdad que hay algunas reacciones un poco discutibles a nivel de guion, también firmado por París, pero ahí están los actores para salvarlas y que incluso tengan su gracia.

Además, ’La noche que mi madre mató a mi padre’ opta por un tipo de humor muy accesible, lo cual posibilita que cualquier tipo de espectador pueda disfrutar con ella, pero las propias particularidades de la historia harán que cierto sector del público pueda disfrutarla con más intensidad. El único pequeño peaje para conseguir esto es que le cuesta un poquito arrancar, pero la cosa no deja de ir a más tras la aparición en la cena de dos invitados inesperados.

Por mi parte, he de confesar que disfruté con especial intensidad toda la parte de la película vinculada con el mundo del cine -la cena en cuestión es para convencer a Diego Peretti, que está muy gracioso dando vida a una versión de sí mismo, para salir en una película-, pero no por ello dejo de tener en cuenta la importancia del equilibrio conseguido por París a la hora de reflejar las relaciones desestructuradas entre los personajes y cómo eso afecta al propio relato.

’La noche que mi madre mató a mi padre’, así da gusto

Tampoco me olvido de su capacidad para evitar caer en un estatismo letal, ya que considero que la película tiene cierta aura teatral -el 80% o así de la misma sucede en el interior de una casa- que podría haber llevado a que la forma de exprimir el guion por los actores hiciera añicos la importancia de la puesta en escena, pero París sabe cómo evitar eso para crear una fluidez cinematográfica que ayuda a elevar el resultado final.

Hay una escena que muestra eso con especial claridad, ya que va cambiando del punto de vista de un personaje a otro con inusual facilidad en lo que podría haber sido una simple muestra de virtuosismo, pero que aquí no es más que una declaración de intenciones de lo que está por venir. De ahí en adelante se opta por hacerlo con mayor suavidad, pero manteniendo esa acertada fluidez a la que hacía mención en el párrafo anterior.

No obstante, es el reparto quien realmente brilla a partir de entonces, llamando quizá la atención el hecho de ver a Eduard Fernández, posiblemente mi actor español vivo favorito -y no, no me olvido de un tal Luis de apellido Tosar-, pero aquí su intensidad habitual se orienta de otra manera y está divertidísimo. Eso también es aplicable al resto de protagonistas -genial por ejemplo la escena del casting de Belén Rueda o la progresiva borrachera de María Pujalte-.

En definitiva, ‘La noche que mi madre mató a mi padre’ es una comedia muy divertida con unos actores que bordan sus papeles y una directora que no lo confía todo a la efectividad de su guion y su reparto. De hecho, creo que es mi película española favorita de lo que llevamos de 2016, pero tengo que ser sincero y no considero que sea suficiente para superar a la estupenda guerra civil de Marvel. Eso sí, no la dejéis pasar por ello, que merece la pena.

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