'La Vida sin Grace', John Cusack en estado de gracia

John Cusack no es una superestrella pero le conoce todo el mundo. Quizá porque su aspecto y los papeles que escoge, que la mayor parte de las veces son tipos normales y corrientes, llegan para acercarlo al gran público. Éste siempre se identifica con él. Pero es que además, Cusack es un excelente actor, capaz de moverse en cualquier tipo de género con inusitada facilidad. Terror, comedia, drama, thriller, suspense, acción.. no hay género en el que este joven actor no se haya movido. Y eso que sólo tiene 41 años, una edad relativamente corta y que además trabaja tanto (entre el 2005 y el 2008 ha protagonizado nada más y nada menos que 8 películas).

'La Vida sin Grace' la hizo inmediatamente después de la floja 'The Contract' y justo antes de las fallidas y sosas '1408' y 'El Niño de Marte'. Hace poco llegó a nuestras salas, como siempre con un poco de retraso y también con pocas intenciones de querer que la gente la vea, salvo la de cierta tienda que vende su banda sonora (compuesta por Clint Eastwood) y de regalo te dan una entrada para que veas el film. ¿En qué no confían, en vender el disco o en que la gente acuda a las salas? Supongo que ambas cosas. Pero eso es lo de menos, aunque dé para un debate de otra índole, lo verdaderamente importante es que la película se estrena, y merece la pena verla aunque sólo sea por la portentosa interpretación de John Cusack.

'La Vida sin Grace' es un film sencillo que narra una historia bien sencilla: un hombre casado y con dos hijas de 8 y 12 años, recibe la noticia de la muerte de su mujer, sargento destinada a Irak donde ha fallecido en combate. El hombre, encargado de unos grandes almacenes por no haber podido cumplir su sueño de alistarse, tiene una estricta, aunque afectiva relación con sus hijas, a las que no es capaz de darles la triste noticia de que nunca más verán a su madre, a la que echan mucho de menos. Para ello decide hacer un improvisado viaje hacia un parque de atracciones, buscando la oportunidad de hablar con ellas y sincerarse.

James C. Strouse es el director y guionista de una película que huye de toda estridencia y trampa argumental, evitando lugares comunes y sobre todo, efectismos. El director se toma su tiempo, y eso que la película dura hora y media, para narrar unos hechos mínimos y escuetos que producen por momentos una emoción de gran intensidad. Aunque esto último no se produce a lo largo de todo el film, sino en contados y estudiados momentos, escenas como una al final en una playa, donde la música toma protagonismo y sustituye las palabras en un instante esperado por todos, pero que nadie necesita oír. Al respecto de Eastwood, parece ser que Strouse le enseñó su película, y el veterano actor/director quedó maravillado, salvo por el score, así que se ofreció para componer una de sus típicas bandas sonoras, algo a lo que Strouse no se negó (probablemente nadie en este mundo se negaría). El estilo de Eastwood es fácilmente reconocible, y su música va acorde con lo que la película narra. Una música sencilla para una historia sencilla.

Los más atacable de 'La Vida sin Grace' es su reiteración, la película parece no despegar de su premisa, la cual alarga en demasía, aunque momentos aislados la apartan de lo de siempre. Por supuesto, todo tiene que ver con un John Cusack inmenso, que lleva todo el peso de la película, con un personaje lleno de matices, y que no es precisamente uno de esos personajes que caen bien a todo el mundo. De hecho, algunas de las decisiones que toma son equivocadas, y por ello mucho más creíble su rol de padre al que el mundo se le viene encima. Un Cusack con la mirada triste, desprendiendo una falsa alegría a sus hijas para que éstas no noten nada en un viaje sin esperanza por muy bien que se lo pasen en el parque de atracciones. Y a pesar del subrayado de algunas situaciones, hay algo de esencia en ese viaje que representa la búsqueda de una redención que no existe, un algo que llena al personaje central (y con él a nosotros, acompañantes en su periplo), de algo parecido a una paz interior, como posible salida al terrible drama que supone perder a un ser querido. Un viaje que se cierra con lo que debió ser el principio.

'La Vida sin Grace' es una película correcta, amena y que consigue en parte su cometido. No levanta pasiones, pero al menos trata con dignidad y firmeza un tema que sería buena carnaza para el típico dramón lacrimógeno. Suficiente para el tipo de película que es.

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