'Noche de Fin de Año', engendro romántico

El amor es uno de los principales ejes de la vida de todos nosotros, y también es uno de los temas más abordados por el arte en general y por el cine en concreto. Ya puede ser la obra explícitamente dedicado a ello o como trama secundaria incluso cuando hay una invasión de rotos extraterrestres de por medio. Mi compañero Alberto está dedicando un especial a ello, a través del cual va a ofrecer una visión de todos los aspectos del amor hablando de 32 películas. Es obvio que fuera se van a tener que quedar muchas grandes joyas, pero en algún punto hay que acotarlo para que la cosa no se desmadre.
 
En los últimos tiempos, han proliferado bastante las comedias románticas que se basan en contar infinidad de pequeñas historias que acaban confluyendo de una forma u otra hacia el final de la misma. Hay casos en los que se optó por potenciar algo más el elemento dramático como en ‘Jugando con el corazón’, pero por lo general la comedia es el género predominante, siendo la estupenda ‘Love Actually’ el caso más representativo (y exitoso) de esta veta. Si hasta una de las mejores películas del año pasado pertenece a esta línea que comento. Era obvio que en algún momento Garry Marshall, uno de los grandes gurús del género (sólo por haber hecho ‘Pretty Woman’ ya merece ese honor), iba a acabar aprovechando ese filón más temprano que tarde y lo ha hecho por partida doble en un escaso margen de tiempo: Primero nos llegó esa simpática tontería que es ‘Historias de San Valentín’ y hace apenas unos meses se estrenó ‘Noche de Fin de Año’. Esta vez ni me voy a molestar en intentar crear intriga sobre si estamos ante una película que merezca la pena, ya que ‘Noche de Fin de Año’ es una basura insalvable. Os invito a conocer los motivos.

Es evidente que no todos los casos de películas sobre el amor confían en un guión bien cuidado que haga más fácil a sus protagonistas conseguir la tan necesidad empatía entre personajes y espectador, pero lo que siempre debería evitarse es caer en lo más fácil e insultante, que es lo que hace ‘Noche de Fin de Año’. Creo que el mejor ejemplo que puedo poner son esos momentos en los que uno está tan fastidiado por algo sentimental que hasta la canción más simplona y tramposa consigue tocarte la fibra sensible. No son pocos los artistas que han basado su carrera musical en varios hits de este tipo, y esa es la clave para entender los objetivos de la cinta que nos ocupa.
 
Si hay algo innegable es que ‘Noche de Fin de Año’ cuenta con un reparto que, por un nombre u otro, tiene suficiente potencial para llamar la atención de casi cualquier espectador. Hay ganadores del Oscar, intérpretes populares para el sector joven y adulto, cómicos con cierta popularidad y hasta el cantante Jon Bon Jovi tiene una presencia relevante en el relato. Sin embargo, estamos ante un ejemplo de que es muy complicado hacer interesante un guión absolutamente lamentable. Podría ir mencionando cada una de las historias y resaltando que falla en cada una de ellas, pero lo que tiende a coincidir en todos los casos es que los personajes están totalmente alejados de la realidad, no pueden ser más esquemáticos ni tener unas reacciones más previsibles y, ocasionalmente, molestas, y se tiende a la sobresaturación de algodón de azúcar (y antes los conflictos y tragedias de los personajes carecen de la más mínima credibilidad) en el destino final de todos ellos. Ante todo, positivismo engañoso para que el espectador salga contento de la sala, pero el plan no sale bien.

Por su parte, el trabajo de Marshall tras las cámaras no podría ser más vulgar y anodino, ya que se muestra incapaz de transmitir la más mínima personalidad. Además, se muestra incapaz de añadir algún detalle en la puesta en escena que nos permita implicarnos en lo que se nos está contando, siendo una constante que estemos deseando que abandone cualquiera de las historias cuando ni siquiera hayamos estado un minuto con esos personajes. Lo imperdonable es que eso sucede con todas las historias, y es que no hay nada que uno pueda decir ‘al menos esto ha merecido la pena’. Todo es un completo desastre.
 
Ya he comentado que el poblado reparto de la película no consigue solucionar los fallos de un guión típico, tramposo y aburrido (que si al menos entretuviera se podía medio perdonar todo lo demás), pero he olvidado destacar el horrible trabajo de la gran mayoría de ellos. Para que os hagáis una idea, el único capaz de transmitir una mínima emoción a su personaje es el interpretado por Zac Efron, alguien que, en condiciones normales, tendría que haber ofrecido una de las peores actuaciones del reparto.. El resto, a mitad de camino entre la desgana (Robert De Niro), la incapacidad (Katherine Heigl, Ashton Kutcher, Sarah Jessica Parker) y la mediocridad (Michelle Pfeiffer, Carla Gugino). Luego está el caso de Bon Jovi demostrando que sencillamente actuar no es lo suyo (y en la música hace muchos años que dejó atrás sus mejores años) y la confirmación definitiva de que Hilary Swank tuvo una suerte tremenda al conseguir los dos papeles que hicieron que ganase el Oscar, porque por lo demás su carrera da bastante pena. Sé que me dejo varios nombres populares por comentar (¿Dónde quedó el gran talento demostrado por Abigail Breslin en sus roles infantiles?), pero no hay nada bueno que decir. ¿Se dejan contagiar por el pésimo nivel del guión de Katherine Fugate? Grave error.
 
Por último, me gustaría comentar el contenido spam que hay en la propia película, ya que Warner ha aprovechado las escenas que se ambientan en Times Square (hasta consiguen matar el innegable encanto navideño de Nueva York) previas a la celebración de fin año para poner un cartel gigante de la mediocre ‘Sherlock Holmes: Juego de Sombras’ en uno de los laterales para que al menos ‘Noche de Fin de Año’ sirviera para hacer publicidad gratuita al gran estreno navideño de la compañía. Muy triste. Además, la película aprovecha sus tomas falsas finales (quizá las menos graciosas que haya podido ver, y no han sido pocas) para también promocionar su edición en dvd y bluray. Quizá sea que estaba demasiado cabreado y le doy más importancia de la que tiene, pero me decanto por apoyar más la idea de que debería caérseles la cara de vergüenza.

En definitiva, ‘Noche de fin de año’ es un engendro bochornoso que denigra el concepto del amor con la finalidad de amasar algo de dinero en la taquilla. Y el problema es que, pese a que las opiniones sobre la misma han sido mayoritariamente negativas, hasta ha conseguido dar beneficios. Soy consciente de que muchas personas tienen una especie de monstruo interior que les incita a ver películas como ‘Noche de fin de año’, pero flaco favor hacemos a buen cine si apoyamos de cualquier forma la aparición de porquerías lamentables como ésta. Hasta pasar dos horas mirando a la pared es más productivo y llevadero que ver esta película.

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