'Outrage', de Ida Lupino

Ida Lupino fue una de las grandes actrices norteamericanas de los años 40, siendo protagonista de clásicos tan sólidos como ‘La pasión ciega’, ‘El último refugio’ o ‘El lobo de mar’. Trabajó hasta finales de los 70, sobre todo en series de televisión, y en algún que otro papel destacado como el de ‘Junior Bonner’ de Sam Peckinpah, y también desarrolló su faceta en el campo de la dirección en un puñado de películas casi todas desconocidas, productos de serie B con muchas cosas interesantes algunas de ellas.

‘Outrage’ es su segunda película en solitario tras las cámaras, y en ella se narra una historia sorprendentemente moderna en lo que respecta al atrevimiento de su trama. Precisamente, la Lupino solía caracterizarse como realizadora por el duro contenido de sus films, y aquí no se queda atrás, poniendo siempre toda la carne en el asador, aunque en este caso se le haya ido la mano por querer abarcar demasiadas cosas.

‘Outrage’ narra la historia de una joven que está a punto de casarse con un joven emprendedor al que acaban de ascender en su trabajo. Tras pedir la mano de la chica, ésta verá como su padre acepta pero con muchas reservas. Ilusionada vuelve a su trabajo y un día, saliendo tarde del mismo, es perseguida por un hombre y violada. A partir del día siguiente, y por la vergüenza que tendrá que aguantar, las cosas cambiarán drásticamente.

La primera parte de la película, sus primeros 30 minutos, más o menos, son magistrales. En ese tiempo, Lupino presenta a los personajes en una sola escena en la que quedan muy claras las personalidades de la joven pareja dispuesta a casarse. Mientras la acción avanza y vemos la vida de la chica, personaje en el que siempre se centra en el film, no dejándolo ni un sólo instante, la directora va presentándonos a los demás personajes, haciendo hincapié en el violador, cuya identidad queda siempre clara de cara al espectador. Un personaje excelentemente bien introducido en la trama, y sobre el que se va creando una creciente tensión que culmina en la escena de la violación, de impecable factura. Lupino se las ingenia para que el personaje femenino jamás vea el rostro de su perseguidor y agresor, cerrando la secuencia con un travelling perfecto, que tal y como decía Godard, es una cuestión moral. La cámara se aleja de la escena, vemos una ventana en la que alguien se asoma y vuelve a meterse sin hacer caso de los gritos de la muchacha, sabemos de sobra lo que sucede fuera de campo. El movimiento de cámara realza la escena y provoca en nosotros toda una serie de sentimientos encontrados al ser conscientes de lo que va a ocurrir después.

Ahí se termina la grandeza de ‘Outrage’. De repente y tras unas escenas lógicas y esperadas, Lupino cambia radicalmente de tono y lugar. La muchacha huyendo de la humillación, y siendo incapaz de soportar la presión moral termina en un pueblo donde es acogida por una familia, siendo muy bien tratada por un reverendo. Ya no importa el caso de violación ni que sea descubierta la identidad del asesino. Lupino empieza a hablar de otros temas, como el sentimiento de culpa, el amor desinteresado, la tentación, la redención, llenándolo todo de una carga de inocencia totalmente incoherente con lo visto hasta ese momento. La película termina siendo más tópica de lo que empezó, incluso con alguna que otra concesión ilógica. Esa segunda parte está muy desequilibrada y carente de fuerza, aun a pesar de sugerir ciertas cosas que en aquella época eran tabú para el 90% de la humanidad.

‘Outrage’ no es ni mucho menos de la calidad de otros films dirigidos por la Lupino, pero al menos es entretenida y conserva esa sinceridad que caracterizó sus obras. Y cómo no, un excelente trabajo de las actrices muy bien dirigidas por la directora, que conocía muy bien el trabajo de la interpretación. Mala Powers, que falleció el año pasado, aguanta muy bien todo el peso de la película, y en un papel secundario podemos ver a Rita Lupino, hermana de Ida, en uno de sus pocos papeles para el cine; el séptimo arte no debía ser lo suyo.

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