'Rango', por un puñado de agua

¿Quién soy?

(Rango)

Hay algo en esta película, tiene alma. Al igual que su fantástico protagonista, ‘Rango’ (2011) parece afectada por una crisis de identidad, dando lugar a una peculiar propuesta que se queda a medio camino entre lo familiar y lo adulto. Por un lado, durante muchos minutos no es más que otro convencional espectáculo animado, con singulares animalillos y frenéticas secuencias de acción, pero de manera afortunada esto encaja con la otra cara del film, una estimulante mezcla de referencias culturales y destellos alucinógenos que convierten a ‘Rango’ en una auténtica “rara avis”. Puede que esto (y no haber recurrido al 3D) acabe limitando su carrera comercial, pese a un primer fin de semana bastante exitoso, mientras empieza a ganarse la categoría de título de culto, cosa que ocurrirá más temprano que tarde. O quizá estamos ante uno de esos extraños casos en los que todos nos ponemos de acuerdo, y damos las gracias tras experimentar un relato diferente.

Tras colaborar en las tres primeras entregas de ‘Piratas del Caribe’ (de la cuarta se ha encargado Rob Marshall), el estadounidense de origen polaco Gore Verbinski vuelve a contar con el estelar Johnny Depp para emprender su primer largometraje de animación, ‘Rango’, la delirante aventura de un solitario reptil que se convierte en la última esperanza de un pueblo desesperado por la falta de agua. Escrita por John Logan, a partir de una idea de James Ward Byrkit, Verbinski y el propio Logan, la película cuenta con un llamativo reparto de voces en la versión original, encabezado por Depp, Isla Fisher, Alfred Molina, Bill Nighy, Abigail Breslin, Ned Beatty, Harry Dean Stanton, Timothy Olyphant y Ray Winstone, entre otros. El público español no podrá apreciar este aspecto de sus interpretaciones, pero sí sus movimientos y sus emociones, filmados en un estudio (como si se tratase de un rodaje corriente) y usados luego como referencia por los animadores de Industrial Light & Magic, que han realizado un trabajo impresionante, logrando una formidable simbiosis entre fantasía y realidad.

Narrada por un cuarteto de búhos rancheros de acento mexicano, la historia de ‘Rango’ gira en torno a un soñador camaleón al que le gusta representar todo tipo de obras en el cómodo interior de su terrario. Acompañado únicamente por dos figuras de plástico, un pez amarillo y el torso de una muñeca, el lagarto se imagina siendo el héroe de grandes relatos, hasta que el destino llama a su puerta y debe convertirse en el protagonista de una verdadera aventura. Por accidente, su casa de cristal cae a la carretera mientras sus dueños cruzaban en coche el desierto de Mojave, y aconsejado por un extraño armadillo místico, se dirige al pueblo más cercano, un lugar de mala muerte llamado ‘Polvo’. Perdido, atemorizado, sediento, a la mínima oportunidad aprovecha su capacidad para el camuflaje (aquí más relacionada con la interpretación que con el color de su piel) y se presenta ante todos como Rango, un valeroso e implacable pistolero.

Pronto debe demostrar que no es un charlatán, pero la suerte está de su lado y consigue librar al pueblo de un enorme halcón al que todos temían, incluido el mayor forajido de la zona, una serpiente de cascabel llamada Veneno Jack, que ahora podría volver de su forzado retiro; pero Rango asegura no tenerle miedo (mientras un escalofrío le recorre la enclenque espalda). Habiendo recibido la placa de sheriff de manos del alcalde (una sospechosa tortuga), Rango descubre que el pueblo se está muriendo por la escasez de agua. Para colmo, unos ladrones se han llevado la minúscula reserva que aún quedaba en el banco, así que Rango debe reunir un pequeño grupo de voluntarios para tratar de recuperar el preciado botín. Es ingeniosa la idea de sustituir el dinero por el agua, algo que cada vez tiene más sentido teniendo en cuenta cómo estamos tratando nuestro planeta, y muy apropiado el retrato de una crisis ocasionada por la codicia de seres corruptos.

A caballo entre un mecánico entretenimiento, con esas persecuciones tan largas y anodinas donde los personajes van esquivando obstáculos a la velocidad del rayo, que parecen obligadas en el cine animado, y un western lisérgico cargado de nostalgia, con homenajes a Dalí, ‘Miedo y asco en Las Vegas’ (cuya adaptación cinematográfica protagonizó Depp) o la trilogía del dólar de Sergio Leone, ‘Rango’ es un relato de miserias, delirios y aventuras tan atrevido como irregular, que funciona por inspirados arrebatos, a trompicones. Pierde interés cuando se acomoda en elementos convencionales, como la lección de honestidad o la previsible trama detectivesca (sacada de ‘Chinatown’), y lo gana cuando simplemente nos interna en su singular, polvoriento, cruel, fantástico y disparatado universo, a través de los alucinados ojos de un excéntrico camaleón que bien podría apellidarse Sparrow. Cabe destacar, por último, la acertada banda sonora del film, con música de Hans Zimmer o Danny Elfman, y un pegadizo tema de Los Lobos que no podréis dejar de canturrear.

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