La temporada 2 de 'The Punisher' entretiene pero es un paso atrás respecto a la primera

La segunda y muy probablemente última temporada de ‘The Punisher’ llega hoy 18 de enero a Netflix. Lo hace sin un esfuerzo promocional tan grande como cuando las series basadas en superhéroes de Marvel eran uno de los buques insignia de la plataforma. Ahora en todo caso parece que simplemente hay que quitarse de encima lo que queda lo antes posible.

Seguramente nunca sepamos si eso va a afectar al interés del público en verla al ser tan poco habituales los datos de audiencia de Netflix. En mi caso ya compartí mi opinión sobre los notables primeros episodios y luego me temo que la temporada 2 de ‘The Punisher’ baja algo el nivel, sobre todo por no manejar demasiado bien las dos diferentes amenazas a las que ha de hacer frente Frank Castle.

Cuando más es menos

Ya he mencionado en el párrafo anterior que estos nuevos episodios de ‘The Punisher’ giran alrededor de la necesidad del protagonista de hacer frente a dos diferentes peligros. El primero es heredado de la primera, ya que Castle no llegó a matar a Russo y reaparece aquí con problemas de memoria pero no demasiado contento con su nueva situación, mientras que por otro lado unas comprometedoras fotos llevan a nuestro “héroe” a proteger a una avispada joven.

Sobre el papel es un combo ideal para ir alternando el lado más brutal del personaje con otro más humano que incida en su traumático, a veces incluso cambiando cuál de las dos cosas les interesa más en cada una de las tramas. Los problemas llegan con la forma de desarrollar a esos villanos, en especial lo que rodea al de corte religioso interpretado por Josh Stewart. Él en sí mismo resulta letal y quieres verle en acción, pero cuando se le intenta dar algo de fondo el interés decae de forma significativa.

Eso provoca unos altibajos de interés marcados agravados por el hecho de que esta segunda temporada no requería de 13 episodios para contarnos su historia. Un mal habitual en la series de Netflix que la tercera de ‘Daredevil’ había logrado corregir y que reaparece aquí. Esto es algo que se percibe sobre todo a mitad de temporada, transmitiendo la sensación de que los acontecimientos no terminan de avanzar al ritmo adecuado, algo que no sucedía en los anteriores.

La crisis de mitad de temporada

Los brutales arranques de violencia siempre ayudan a animar la función -estupendo el momento en el que Castle vuelve a ejercer como Punisher por primera vez-, pero su duración es siempre limitada. Lo que al principio son momentos culminantes luego hay algún momento en el que son oasis en episodios que deberían haberse comprimido más o dedicado sus esfuerzos a otros apartados.

Por ejemplo, todo lo relacionado con Russo tiene mucha más presencia que con el otro villano y llega un punto en el que se vuelve repetitivo. Además, su enfrentamiento al final de la primera temporada resulta mucho más estimulante que cualquier cosa que aporte en la segunda, incluyendo cuando lleva a Castle a replantearse si no es el otro monstruo igual de despreciable que él. Eso es lo más jugoso y la serie no sabe sacarle todo el partido posible.

Una buena despedida para ‘The Punisher’

De hecho, sirve más como excusa para el regreso de cierto personaje que jugó un papel esencial en la evolución de Punisher en la primera temporada y que aquí se agradece por sacarnos un poco de la rutina en la que había caído la serie, pero lo cierto es que es el personaje interpretado por Giorgia Whigham el que aporta primero la frescura y luego eleva el componente emocional para que todo nos importe algo más.

Luego llega la remontada final, en parte porque esos focos de violencia se acrecientan y alcanzan un punto de culminación, pero también porque otros personajes como Madani, algo perdida hasta entonces por sus dudas sobre su abrazar el método de Castle o dejarse llevar por los principio que defiende como agente de la ley, ganan en interés. Por lo demás, el punto de llegada es una buena despedida y tampoco te deja con ganas de mucho más. Que se acabe aquí.

En definitiva, la segunda temporada de ‘The Punisher’ es un paso atrás respecto a la primera, pero sigue siendo un entretenimiento más que digno que brilla especialmente por un tratamiento de la violencia que tanto el cine como la televisión de presupuesto holgado cada vez utiliza menos.

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