'The Box', la risible nostalgia de Richard Kelly

Richard Kelly debe soñar todas las noches con su pasado, sueña una y otra vez con viajar en el tiempo y rememorar la buena acogida crítica —y con el paso del tiempo, del público— de su ópera prima 'Donnie Darko', la cual no necesita carta de presentación para todos vosotros —personalmente, me parece uno de los films más sobrevalorados de la historia—, El film por el que siempre será recordado, ya sea para bien o para mal. Con 'Southland Tales' —aún inédita en nuestras salas, cosa que no me extraña— sufrió la ira de unos cuantos, y otros empezaron a desengañarse acusando al director de realizar un galimatías sin sentido —un día de estos, hablamos de esta película y la montamos de lo lindo ¿eh?—. Ahora con 'The Box', cierto sector de la crítica parece encantado con este nuevo trabajo, pero la recepción ha sido en general más fría de lo esperado.

'The Box' parte de un relato del gran Richard Matheson, adaptado anteriormente como capítulo para la serie te televisión 'Más allá de los límites de la realidad' —versión de los 80—, dirigido por Peter Medak. Siendo sincero no recuerdo haber visto dicho episodio, pero al ver la película me doy cuenta de que ésta es demasiado larga, que la interesante premisa se estira demasiado, y que no me convence en absoluto la forma en la que Kelly la ha convertido en un largometraje que quiere contar demasiadas cosas en un marco abiertamente Sci-Fi.

Norma y Arthur son una pareja con aparentes problemas económicos, a los que un día se le presenta una curiosa oportunidad de mejorar sus vidas. Durante 24 horas poseerán una misteriosa caja en la que hay un botón que de pulsarlo sucederán dos cosas: una persona a la que no conocen morirá, y recibirán de inmediato la suma de un millón de dólares. Esta atractiva premisa es tratada por Kelly en un relato en el que pone de manifiesto todas sus obsesiones: viajes en el tiempo, realidades alternativas, y en menor medida, el fin de la humanidad. Algo ya tratado en sus anteriores trabajos, los cuales son recordados por el espectador durante todo el visionado de 'The Box'.

Estoy de acuerdo con mi compañera Beatriz Maldivia, cuando dice que lo más interesante del film es la atmósfera que Kelly proporciona a su historia. Cierta irrealidad se apodera de un relato que navega siempre con un pie en otro mundo. Un mundo en el que se habla de invasiones extraterrestres, del egoísmo de los seres humanos, de segundas oportunidades, y de viajes interdimensionales, a ratos fascinante debido a la puesta en escena de Kelly —totalmente apartada de los cánones comerciales en el Hollywood actual, lo cual es de agradecer—, pero también entorpecida por la cantidad de idioteces que hacen los personajes centrales. Y ahí es donde coincido con mi compañero Juan Luis Caviaro, cuando dice que todo carece de interés al parecernos tan estúpido lo que Norma y Arthur hacen.

Tal vez, todo no sea más que una mera excusa para que Kelly extienda sobre la mesa los temas antes comentados; tal vez con la intención de provocar debate —¿qué haríamos si una oportunidad así se nos presentase? ¿tendríamos en cuenta todas las consecuencias? ¿tendríamos conciencia de lo hecho? ¿seríamos capaces de sacrificar lo que más amamos?—, pero el director expone demasiados, y además se permite el lujo de tocar otros palos, incluso de carácter religioso, como lo de Eva y la manzana, proclamando a las mujeres como las culpables de todo lo malo que pueda pasar. No está mal el debate, no están mal las reflexiones, toda obra artística puede provocarlas, pero en este caso, debido al batiburrillo de Kelly, éstas carecen de interés, incluso nos llevan a la burla. Y lo peor que le puede pasar a 'The Box' es el no ser tomada en serio.

Kelly, con sus ínfulas de gran autor, se revela incapaz de casar todo con coherencia, y termina resultando pretencioso en muchos momentos. Alegorías sobre las segundas oportunidades en forma de puertas interdimensionales a través de las cuales se propone un volver a nacer, un se puede empezar de nuevo, rechinan peligrosamente en un relato lleno de incongruencias y disparates. Salvo ciertos momentos aislados, en los que Kelly caligrafía cierta inspiración visual, lo más destacable de la función es la presencia de un inquietante Frank Langella, intermediario alienígena con connotaciones divinas, cuya presencia sugiere más de lo pensado a primera vista. A su lado, unos ridículos Cameron Diaz y James Marsden —no en vano, dos de los peores intérpretes de la actualidad—, empañan una buena parte de la función.

'The Box' posee una extraña característica. A los pocos instantes de su visionado, regresa a nuestra memoria revelándose como un chiste, y aquellos raros momentos se convierten en instantes de pura comedia. Matheson merecía un mayor respeto. Pero esto no es nada, pronto hablaré de cómo seis gilipollas deciden robar un furgón blindado llevando a cabo el plan más estúpido de la historia. Ni Kelly inspirado sería capaz de hacerlo.

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