'Transsiberian', el viaje a ninguna parte

Mañana, 24 de octubre, se estrena ‘Transsiberian’, el esperado film de Brad Anderson, autor de la original ‘Próxima parada Wonderland’, de la interesantísima ‘Session 9’ y de la insatisfactoria ‘El maquinista’.

Roy (Woody Harrelson) y Jessie (Emily Mortimer) son un matrimonio que conoce a Carlos (Eduardo Noriega) y a su novia, Abby, a bordo del Transiberiano. Carlos le enseña a Jessie la mercancía con la que trafica. En una estación intermedia, Roy pierde el tren y los demás le esperan en la próxima parada. Para matar el tiempo, Carlos y Jessie visitan una iglesia abandonada. Allí comienzan a enrollarse, pero ella se arrepiente a medio camino. Mientras tanto, Roy sube a bordo del siguiente tren, donde conoce a un detective (Ben Kingsley).

Xavi Giménez retrata con planos preciosos todos los exteriores del tren y nos regala algunas bellas postales. Los actores principales en general están acertados, especialmente Mortimer, quien tiene el papel más complejo y que hace una gran interpretación. ‘Transsiberian’ cuenta, hacia el final de su metraje, con alguna escena interesante.


Creo que Anderson ha tratado de hacer algo que se le escapa al derivarse más hacia lo personal y dejar tan en segundo plano el terror. Debido a eso, el guión que él mismo firma, junto con Will Conroy, está repleto de diálogos tópicos y pretenciosos y de psicología barata. El intento fallido por la profundización hace que el visionado del film se haga tedioso. Si se hubiese logrado hacer una buena película sobre personajes, sería interesante verla, pero no es el caso de ‘Transsiberian’.

Cuando hablamos de la protagonista, Jessie, sí podemos decir que haya algún atisbo de correcto retrato psicológico, Sin embargo, Abby (Kate Mara), que tan misteriosa parece en un principio, es un personaje innecesario en todo el devenir del film. SPOILER Ya que al final del todo va a ser esta chica joven quien concluya la historia, debería tener un mayor peso. Para ello, se introduce torpemente una conversación sobre su deseo de comprar una cara vivienda junto a un lago y esta preparación queda demasiado obvia. FIN DEL SPOILER. El personaje de Harrelson podría parecer que también carece de peso, pero no es así. Su existencia es fundamental en el guión y sin él no ocurriría nada de lo que sucede. Pero su valor es más conceptual como referente para Jessie que como personaje en sí mismo. Es decir que, si no apareciese, pero supiésemos que ella está casada, el efecto sería el mismo. Por lo tanto, ambos personajes son instrumentales.

La trama policiaca, que apenas dura unos minutos, también tiene defectos. Se suele utilizar en los manuales sobre guión la expresión “idiot-plot” para describir aquellas películas en las que los protagonistas se meten en un lío por su propia incapacidad. El resultado es que, si lo que les ocurre se debe a una tontería, a los espectadores nos importa poco que salgan o no del embrollo. SPOILER En este caso, el personaje de Mortimer comete la estupidez de inventar una mentira que tan fácilmente se puede probar que no es verdad y, uy qué despiste, se olvida de borrar las fotos que la incriminan. FIN DEL SPOILER

Además de eso, hay cosas que no tienen sentido, como que Carlos (Noriega) le enseñe voluntariamente las matrioshkas a Jessie simplemente porque es necesario que el espectador sepa que las tiene. SPOILER Tampoco es creíble que Ben Kinsgley decida no atarles los pies a los protagonistas por simple bondad. FIN DEL SPOILER Y así con una serie de cosas más. Este tipo de fallos, siempre lo digo, no son demasiado graves si están en un conjunto de película correcto. En esos casos, se pueden pasar por alto. Pero si todos los elementos del guión encajan de una forma igual de forzada, entonces te sacan de la historia.

El director de Connecticut no logra crear suspense ni siquiera en las pocas ocasiones que son absolutamente propicias para ello. Por espectaculares que sean las localizaciones, tampoco está acertado con la atmósfera y toda la opresión que debería percibirse en la totalidad del film se limita a estar en el rostro de Mortimer.

Anderson cometió un error al unirse a Filmax, pues nada de lo que ha hecho con esta productora española iguala su primer film, un soberbio psicothriller con una tremenda atmósfera. Es una pena que el éxito de taquilla de una película se deba a la campaña de promoción y al renombre de su director e intérpretes en lugar de a su verdadera calidad. La propia Filmax tiene cintas mejores que se verán mucho menos.

‘Transsiberian’ no es un thriller de terror psicológico, como se podría esperar de Brad Anderson, sino un intento de reflexión sobre los propios errores. Quizá si se acude a verla con esta preconcepción y no con la idea que dan el cartel o el trailer, pueda no encontrarse tan aburrida como a mí me pareció. Se había hablado tanto del film y ha tardado tanto en llegar que nuestras expectativas estaban muy altas y no han sido satisfechas.

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