'X-Men orígenes: Lobezno', simplificando

Tanto en ‘X-Men’ como en ‘X-Men 2’ (o ‘X2’), el personaje más atractivo de ambas películas (y también de los cómics) es Lobezno. Dejo de lado la entrega dirigida por Brett Ratner, porque a diferencia de las otras dos, es un cúmulo de exceso de información más personajes rebajados a la simpleza. Ahora, el universo mutante creado por Stan Lee tiene su continuación en una serie de películas que explotarán a los personajes más fascinantes, mientras se abren nuevas vías de desarrollo. Spin offs, y hasta una nueva saga protagonizada por los primeros alumnos de Charles Xavier, harán que no nos olvidemos de estos personajes en un buen tiempo.

‘X-Men orígenes: Lobezno’ es la primera de esas películas, una nueva franquicia (si no lo tenían pensado desde el principio, ahora con su estruendoso éxito comercial no les va a quedar la más mínima duda de seguir explotando a la gallina de los huevos de oro) que tiene como principal protagonista a Logan/Lobezno, en la que se nos explican sus orígenes y posteriores aventures, antes de recaer en el famoso grupo mutante. Me refiero, claro está, a las intenciones de sus responsables. Cosa bien distinta son los resultados.

No leer si no se ha visto la película.

‘X-Men orígenes: Lobezno’ contiene un prólogo en el que se nos narra un episodio traumático, cómo no, de Logan, y su crecimiento mano a mano con su hermano Víctor, en un excelente montaje en el que se reúnen varias guerras conocidas, mostrando como ambos personajes crecen en un mundo de sangre y muerte. Tras una lógica separación, Logan vive su vida, y pasado el tiempo, cuando pierde a un ser querido se somete a un experimento, conocido como Arma X, en el que el familiar adamantium entra a formar parte de sí mismo.

Todo lo que de prometedor tiene el inicio, aunque tengamos que tragarnos la idea de que Lobezno y Dientes de Sable son hermanos, lo tiene de simple, esquemático y facilón, en el resto de la película. En la Fox últimamente (y salvo casos aislados, evidentemente) no se complican demasiado la vida. Con un presupuesto elevado, un actor de primera fila, y un guión que tire de todos los tópicos conocidos, nos ofrecen un producto perfectamente diseñado y fabricado para explotar en taquilla, sin dar la posibilidad al realizador asignado (Gavin Hood) la posibilidad de ofrecer sobre tan fascinante personaje una mirada con identidad propia.

‘X-Men orígenes: Lobezno’ no se aparta en demasía del esquema de las anteriores películas sobre mutantes. Aunque el film está centrado en el personaje de Lobezno, éste pierde demasiado tiempo en presentarnos demasiados personajes secundarios (conocidos por todos los fans de los cómics), que no sólo no aportan nada a la inexistente trama, sino que interrumpen el dibujo del personaje central, el cual se queda en la superficie (todos sabemos que un personaje de la profundidad psicológica de Lobezno daba para hacer una película al nivel de ‘El caballero oscuro’), perdiendo toda la esencia que sí poseía en las anteriores entregas.

Gavin Hood no es capaz ni un sólo instante de mantener el interés o de filmar una secuencia de acción con fuerza, confundiendo aparatosidad con espectacularidad, como muchos otros realizadores actuales. Hood, cuyas anteriores películas no eran ningún ejemplo de buen cine, tiene el mismo cometido que Brett Ratner en la tercera entrega de los X-Men. Cumple lo suficiente para realizar un film más o menos distraído (aunque no lo suficientemente entretenido), pero su falta de garra (nunca mejor dicho) en su puesta en escena, y contar con un guión pobre, pesan demasiado sobre el film. El lado bueno del asunto es que se trata de una película con una total y absoluta falta de pretensiones, aunque a cambio tengamos que soportar diálogos risibles y situaciones absurdas.

La película es, eso sí, un vehículo para el lucimiento total de Hugh Jackman y sus gritos. El actor, con su habitual carisma se adueña de la película, y su sola presencia llegó para que un servidor aguantase un film tan apático. La pena es que se haya desaprovechado tanto la oportunidad de profundizar más en alguien tan atormentado como Logan. Al lado de Jackman, Liev Schreiber parece pasárselo en grande con otro personaje esquemático, lo mismo que Danny Huston, Taylor Kitsch o Ryan Reynolds con sus roles, algunos de ellos muy interesantes (Gámbito) pero reducidos a la mínima expresión. Ya suenan rumores sobre la realización de una película sobre algunos de estos personajes, que de sufrir el mismo destino que la presente, nos la podían ahorrar.

Con todo, ‘X-Men orígenes: Lobezno’ ha sido un estruendoso éxito taquillero allá donde se ha estrenado. Y es que la Fox se ha marcado un tanto con su inteligente promoción, en la que tal vez ha tenido que ver la oportunista copia inacabada colgada por la red poco antes de su estreno. Como producto para un público poco exigente, funciona a la perfección; para los que quieren más les queda el consuelo de las dos entregas de Bryan Singer, en las que incluso los efectos visuales eran mejores y estaban al servicio de la historia.

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