'In Good Company' y el videoclub de la fortuna

Hace un par de semanas que cambié de videoclub, y desde entonces (cruzo los dedos) todas las películas que he alquilado, al contrario de lo que me suele pasar últimamente en el cine, me han gustado mucho.

Con la mayoría ya iba casi sobre seguro, por el tema, por la procedencia, por los actores o por el director, así que en estos días he podido disfrutar de Madame Brouette, El hundimiento, La intérprete, El señor Ibrahim y las flores del corán, Habana Blues y Lagaan.

Por eso ayer, al no encontrar nada que llevarme entre las estanterías, temí tentar demasiado a la suerte, cuando la única opción que me resultaba medio apetecible, era In Good Company. Pensé, Dennis Quaid me gusta, Scarlet Johansson también, de Topher Grace ahora no caigo, y el director Paul Weitz ¡No! ¡Es el mismo de "American Pie"!

Reconozco que ahí si que dude terriblemente, y más teniendo en cuenta que la historia es sobre un chico muy joven, que desbanca del puesto de jefe al típico hombre mayor y experto, para después terminar saliendo con su encantadora hija. Creí que me llevaba un topicazo, pero confié en el azar y lo que me llevé fue una grata sorpresa. Una historia, que aunque no destaque por su originalidad, está muy bien contada, además de muy bien interpretada, tanto por los protagonistas como por el resto del reparto. Tiene algunos toques ingeniosos, varios momentos realmente graciosos, y mantiene un buen ritmo de principio a fin, entre la historia sería, la parte emotiva, y las carcajadas sueltas.

En definitiva, In Good Company, no es una película para pasar a la historia, ni para encabezar ningún tipo de lista, pero sí es una película bien hecha, perfecta para pasar un buen rato, que tal y como está el patio, no es poco.

También es una buena excusa, para empezar a revisar los criterios en los que me baso, para entrar en una sala de cine. Parece que me funciona mucho mejor la despreocupación alegre que aplico en el videoclub de la fortuna.

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