Mis películas bíblicas inolvidables

Ahora que se aproxima la semana de Pasión, es un buen momento para recordar algunas de las películas bíblicas de la historia del cine que más me han gustado, por distintas razones. Estos días las cadenas de televisión nos invadirán con títulos clásicos, que cada año reponen cíclicamente, y aunque puedan parecer cansinas, lo cierto es que tienen sus adeptos y algunas son verdaderas obras de culto. El cine bíblico tiene títulos inolvidables como los que a continuación detallo (sin orden preferente).

Sin duda un clásico histórico sin parangón. Todo el mundo recuerda la espléndida escena de la carrera de cuádrigas y el papel de un Charlton Heston dando la talla. Una magna superproducción que dirigió con destreza William Wyler y que mantuvo durante décadas el récord de alcanzar once estatuillas de los Oscar. Una historia épica e inolvidable que permanece en mi memoria, gracias también a la genial partitura de Micklos Rozsa. Con anuncios y en televisión pierde demasiado, aún así sigue siendo un emblema de espectacularidad con mayúsculas.

Es otro tópico título pero que supone un hito, ya que fue la primera cinta filmada en Cinemascope. Quizás la razón de que sea más recordada, pero cuya espectacularidad (con una fotografía sublime) está al servicio de esta historia que nos cuenta la vida de Marcelo Gallo (interpretado por un correcto Richard Burton), el centurión romano encargado de supervisar la crucifixión. Puede parecer que vista hoy día ya no tiene el suficiente interés (con algunas escenas sensiblonas y blandengues) pero bien merece una revisión para comprobar como antes de que Mel Gibson nos sobrecogiera las entrañas con 'La Pasión de Cristo', esta cinta ya mostraba la escena de la crucifixión con una gran dureza (sin recurrir al "gore").

Agradable y acertada adaptación del Nuevo Testamento que deja a un lado la espectacularidad propia del género y de este tipo de historias, para mostrarnos el lado más humano y próximo de la figura de Jesucristo. Virtud alcanzada en gran parte gracias a la excelente interpretación de Max Von Sydow y apoyada por el correcto trabajo de un esforzado Charlton Heston como Juan el Bautista. Espléndidos diálogos para un clásico que contó con numerosas estrellas en papeles secundarios (Sidney Poitier y John Wayne entre otros).

Película colosalista de la mano del megalómano Cecil B. DeMille que, para este "autoremake" contó con un reparto de lujo. Charlon Heston, que no podía faltar en este género, pero también Yul Brynner, Anne Baxter o Edward G. Robinson. No se puede negar la grandeza de las escenas más significativas con un impresionante trabajo de producción y ambientación, quedando para la historia la asombrosa apertura del Mar Rojo por parte de Moisés, con unos efectos visuales asombrosos para la época.

Dejando a un lado la aparatosidad y grandilocuencia de las producciones de Hollywood podemos también encontrar grandes películas bíblicas a este lado del Atlántico. Película a mayor gloria del gran artista Pier Paolo Passolini, que siendo ateo confeso y comunista declarado afrontó esta película con enorme fidelidad y respeto al texto del Evangelio. Logra retratar a un Jesús de Nazareth (interpretado por el español amateur Enrique Irazoqui) con un toque de lirismo dentro de un conjunto austero (rodada en blanco y negro), neorrealista, alejado de la majestuosidad y con pretensiones filosóficas y metafísicas, que logra sensibilizar (bien apoyado por un adecuado uso de partituras clásicas de Mozart o Prokofiev).

Supo Martin Scorsese aprovechar bien la controvertida obra literaria de Nikos Kazantzakis para hacer su particular revisión de este capítulo bíblico, presentando una de las cintas de temática religiosa más polémicas de Hollywood. Y principalmente por dar un giro a la imagen habitual de Jesucristo (interpretado por el camaleónico Willem Dafoe) y mostrar a un hombre lleno de dudas, asolado por las tentaciones carnales y sus luchas internas. Una película densa y con un pretencioso mensaje filosófico dosificado entre escenas de gran artesanía cinematográfica, pero que, también hay que decirlo, tiene sus altibajos, con momentos aburridos, sin llegar a desmerecerla por completo. También reconozco que sólo la he visto una única vez y me da miedo revisionarla.

Es sin duda la obra más representativa e inspirada de los Monty Python. Llena de sarcasmo, ingenio y un agudo sentido del humor (al más puro estilo británico) para contar de forma divertida una parodia religiosa. Está repleta de gags, diálogos que rozan al absurdo y personajes surrealistas que confieren a la narración un evidente tono exagerado, perfecto para criticar el fanatismo religioso. La historia de un niño que nace el mismo día que Jesucristo y es confundido con él, supone una fantástica idea, a la vez blasfema y corrosiva, que logra arrancar carcajadas en los abundantes momentos inolvidables. No se puede dejar de silbar "Always look on the bright side of life" (mira siempre el lado bueno de la vida)...

Podía haber completado un top ten pero no encuentro otros títulos que me sean tan inolvidables como los mencionados, quizás, forzando podría incluir 'Rey de Reyes', otro cláisco, pero nunca jamás 'La Pasión de Cristo'.

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