'Los Aurones', Nostalgia TV

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No siempre cualquier tiempo pasado fue mejor. Reconozcámoslo. Y ese sentimiento nostálgico al que apelamos cada domingo con Nostalgia TV no puede empañar nuestra objetividad, sólo porque éramos tan felices comiendo pan con chocolate. Lo cierto es que también nos tragamos verdaderos pestiños por aquello de que no había otra cosa, aunque, efectivamente, nadie me obligaba a ver a esta pandilla de seres medievales, literalmente. Y vosotros, ¿tuvisteis valor para seguir las aventuras de ‘Los Aurones’? Qué tragaderas teníamos. Y no me extraña, somos los mismos que años después nos reíamos con el “¿He sido yo?” de Urkel (bueno, sólo en las tres primeras reposiciones). Traumas del pasado, revivid… ¡Dentro cabecera!

Una superproducción de la época

No eran las primeras marionetas que veíamos. Pero si un electroduende era entrañable, a mi ‘Los Aurones’ me resultaban, cuanto menos, inquietantes. Y es que fuera de los ‘Muppets’, los ‘Fraggle’ o ‘Barrio Sésamo’, los de aquella generación estábamos enganchados a la animación (de hecho poco después nos volveríamos locos con el manga al abrirse nuestro mando a las cadenas privadas) y no concebíamos eso de un “programa infantil” sin dibus. ‘Los Aurones’ se emitieron a finales de los 80, en esa cita semanal con los dibujos que teníamos los peques de la casa los fines de semena después del telediario. Con 26 episodios en total, aquello duró desde noviembre de 1987 hasta mayo de 1988, no sin el rechazo de muchos niños que, como yo, preferíamos hasta a ‘Los Fruitis’ antes que a estos muñecos (en realidad muñecos robotizados) a los que, sinceramente, era difícil tomar cariño. Las siguiente generación también han podido disfrutarlos, ya que se han emitido reposiciones en ambos canales de TVE.

A pesar de la imagen que proyectaba la serie, lo cierto es que detrás de ella había una superproducción de nada menos que 376 millones (de las antigüas pesetas) de presupuesto y tres años de realización y rodaje, a cargo de la productora catalana D’Ocon Films y en colaboración con TVE. Como Steve Jobs, los creadores de ‘Los Aurones’ también empezaron en un garaje. La intención era grabar una película, pero tras las enormes dificultades del rodaje, finalmente lo convirtieron en serie y vendieron el producto al ente público.

Lo realmente costoso de la serie eran sin duda los decorados. Construidos a mano, se llevaron gran parte del tiempo de producción y no escatimaban en detalles (se comenta que hasta el equipo se iba a buscar musgo para conseguir una vegetación realista). Aunque no se utilizó el ordenador, en postproducción sí se aplicaron técnicas fílmicas tanto en imagen como en sonido para lograr los mejores efectos, según sus realizadores (suponemos que no se referían al sólo al ¡zas-zas! lanzarrayos).

Marionetas, aventuras y fantasía

Los Aurones son seres bondadosos que practican la autarquía y el D.I.Y. (Do it Yourself), una forma de vida, que, si de verdad nos caló, nos resultaría muy útil poner en práctica hoy en día. Ellos viven de la agricultura en un pueblo misterioso rodeado de un valle y no se meten con nadie. Pero poseen oro (al que, sin embargo no dan ningún valor) y eso provoca la aparición en escena de los malos, que ansían el metal precioso y el poder, en este caso, el Rey Grog y su ejército. De modo que en cada episodio se libraba la clásica batalla del bien contra el mal, siempre con el mismo resultado: el Rey Grog era vencido gracias a Tejo, Yuca, Poti Poti y los demás y al final de cada capítulo se celebraba una gran fiesta al estilo aurón.

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De los personajes quizás fuera Poti Poti el que más huella dejara. Aunque yo siempre lo he interiorizado como un dinosaurio, existe otra versión que habla de dragón. El único dato corroborado es que nació de un huevo, en el primer capítulo. Los otros personajes relevantes y/o populares eran Tejo, que destacaba por su superpoder (?) de convertir a la gente en fruta disparando sus rayos, ¡zás-zás!. Iris, por ser la princesa del cuento (rescatada en una cueva de hielo) y su capacidad voladora. Y Gallofa, porque hacía las veces de personaje bobo, al servicio del Rey Grog, que siempre lo fastidiaba todo. La serie terminó con un final bastante cerrado: el Rey Grog era vencido definitivamente tras ser convertido en estatua de oro (ironías de la vida) y Poti Poti abandonaba la aldea por amor (de una dinosauria, quizás de ahí mi confusión).

Aunque estas marionetas parecían muy simples, lo cierto es que cada una de ellas tenía que ser movida en ocasiones por dos operarios, mediante tecnología robótica (básica, claro) accionando unas palancas que permitían mover, abrir y cerrar los ojos y las bocas. Las manos se movían manualmente, mediante unas varillas (que se veían). Era un trabajo muy físico, y, desde luego, los esfuerzos en producción eran loables, aunque el resultado no terminara de convencer a unos niños acostumbrados a historias más animadas. Aún así, la serie tuvo cierto éxito que culminó en una película, La tribu de Los Aurones, y se viralizó con todo un mundo de merchandising: cuentos, muñecos de goma, la clásica baraja de familias, puzzles, libros para colorear… ¡Hasta su propia edición de Galletas Tosta Rica!

Ficha Técnica: Los Aurones

No siempre cualquier tiempo pasado fue mejor. Reconozcámoslo. Y ese sentimiento nostálgico al que apelamos cada domingo con Nostalgia TV no puede empañar nuestra objetividad, sólo porque éramos tan felices comiendo pan con chocolate. Lo cierto es que también nos tragamos verdaderos pestiños por aquello de que no había otra cosa, aunque, efectivamente, nadie me obligaba a ver a esta pandilla de seres medievales, literalmente. Y vosotros, ¿tuvisteis valor para seguir las aventuras de ‘Los Aurones’? Qué tragaderas teníamos. Y no me extraña, somos los mismos que años después nos reíamos con el “¿He sido yo?” de Urkel (bueno, sólo en las tres primeras reposiciones). Traumas del pasado, revivid… ¡Dentro cabecera!

Una superproducción de la época

No eran las primeras marionetas que veíamos. Pero si un electroduende era entrañable, a mi ‘Los Aurones’ me resultaban, cuanto menos, inquietantes. Y es que fuera de los ‘Muppets’, los ‘Fraggle’ o ‘Barrio Sésamo’, los de aquella generación estábamos enganchados a la animación (de hecho poco después nos volveríamos locos con el manga al abrirse nuestro mando a las cadenas privadas) y no concebíamos eso de un “programa infantil” sin dibus. ‘Los Aurones’ se emitieron a finales de los 80, en esa cita semanal con los dibujos que teníamos los peques de la casa los fines de semena después del telediario. Con 26 episodios en total, aquello duró desde noviembre de 1987 hasta mayo de 1988, no sin el rechazo de muchos niños que, como yo, preferíamos hasta a ‘Los Fruitis’ antes que a estos muñecos (en realidad muñecos robotizados) a los que, sinceramente, era difícil tomar cariño. Las siguiente generación también han podido disfrutarlos, ya que se han emitido reposiciones en ambos canales de TVE.

A pesar de la imagen que proyectaba la serie, lo cierto es que detrás de ella había una superproducción de nada menos que 376 millones (de las antigüas pesetas) de presupuesto y tres años de realización y rodaje, a cargo de la productora catalana D’Ocon Films y en colaboración con TVE. Como Steve Jobs, los creadores de ‘Los Aurones’ también empezaron en un garaje. La intención era grabar una película, pero tras las enormes dificultades del rodaje, finalmente lo convirtieron en serie y vendieron el producto al ente público.

Lo realmente costoso de la serie eran sin duda los decorados. Construidos a mano, se llevaron gran parte del tiempo de producción y no escatimaban en detalles (se comenta que hasta el equipo se iba a buscar musgo para conseguir una vegetación realista). Aunque no se utilizó el ordenador, en postproducción sí se aplicaron técnicas fílmicas tanto en imagen como en sonido para lograr los mejores efectos, según sus realizadores (suponemos que no se referían al sólo al ¡zas-zas! lanzarrayos).

Marionetas, aventuras y fantasía

Los Aurones son seres bondadosos que practican la autarquía y el D.I.Y. (Do it Yourself), una forma de vida, que, si de verdad nos caló, nos resultaría muy útil poner en práctica hoy en día. Ellos viven de la agricultura en un pueblo misterioso rodeado de un valle y no se meten con nadie. Pero poseen oro (al que, sin embargo no dan ningún valor) y eso provoca la aparición en escena de los malos, que ansían el metal precioso y el poder, en este caso, el Rey Grog y su ejército. De modo que en cada episodio se libraba la clásica batalla del bien contra el mal, siempre con el mismo resultado: el Rey Grog era vencido gracias a Tejo, Yuca, Poti Poti y los demás y al final de cada capítulo se celebraba una gran fiesta al estilo aurón.

De los personajes quizás fuera Poti Poti el que más huella dejara. Aunque yo siempre lo he interiorizado como un dinosaurio, existe otra versión que habla de dragón. El único dato corroborado es que nació de un huevo, en el primer capítulo. Los otros personajes relevantes y/o populares eran Tejo, que destacaba por su superpoder (?) de convertir a la gente en fruta disparando sus rayos, ¡zás-zás!. Iris, por ser la princesa del cuento (rescatada en una cueva de hielo) y su capacidad voladora. Y Gallofa, porque hacía las veces de personaje bobo, al servicio del Rey Grog, que siempre lo fastidiaba todo. La serie terminó con un final bastante cerrado: el Rey Grog era vencido definitivamente tras ser convertido en estatua de oro (ironías de la vida) y Poti Poti abandonaba la aldea por amor (de una dinosauria, quizás de ahí mi confusión).

Aunque estas marionetas parecían muy simples, lo cierto es que cada una de ellas tenía que ser movida en ocasiones por dos operarios, mediante tecnología robótica (básica, claro) accionando unas palancas que permitían mover, abrir y cerrar los ojos y las bocas. Las manos se movían manualmente, mediante unas varillas (que se veían). Era un trabajo muy físico, y, desde luego, los esfuerzos en producción eran loables, aunque el resultado no terminara de convencer a unos niños acostumbrados a historias más animadas. Aún así, la serie tuvo cierto éxito que culminó en una película, La tribu de Los Aurones, y se viralizó con todo un mundo de merchandising: cuentos, muñecos de goma, la clásica baraja de familias, puzzles, libros para colorear… ¡Hasta su propia edición de Galletas Tosta Rica!

Una superproducción de la época

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         <li><strong>Título Original</strong>: Los Aurones</li>
         <li><strong>Género</strong>: Infantil</li>
         <li><strong>Emitida en España</strong>: <span class="caps"><span class="caps"><span class="caps"> <span class="caps">TVE</span> </span></span></span></li>
         <li><strong>Disponibilidad <span class="caps"><span class="caps"><span class="caps"><span class="caps"><span class="caps"><span class="caps"><span class="caps">DVD</span></span></span></span></span></span></span></strong>: No</li>
 </ul><br />

Imagen | Daniel Salas

En ¡Vaya Tele! | Nostalgia TV

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