'Cantinflas' | Encuentro con Óscar Jaenada: "Mis mejores papeles no son los más mediáticos"

El estreno de la impresionante ‘El libro de la selva’ (‘The Jungle Book’) está acaparando la mayoría de titulares este fin de semana, pero este viernes también fue la fecha elegida para la tardía llegada a España de ‘Cantinflas’, el biopic protagonizado por Óscar Jaenada. Con motivo del mismo, tuve la ocasión de acudir, junto a otros medios, a un encuentro con el actor y más abajo podréis leer lo más interesante que allí se dijo.

  • Tenías muchas ganas de hacer este personaje, ¿cuál era el motivo, qué relación tenías antes con el cine de Cantinflas?

Me parecía muy interesante que un personaje llegará donde llegó por aquel entonces, y que mis padres lo vieran a las tres del mediodía riéndose en casa, mientras tú te bajabas al parque con tus canicas o lo que fuera. Y cuando me he profesionalizado como actor, el Mario Moreno Cantinflas. Tengo que reivindicar esto, ¿cómo que el actor es el personaje? Vamos a separar esto. No hay nada que ver entre el actor y el personaje. No engañemos más.

Cantinflas es el personaje de este tipo y da la casualidad de que no tiene nada que ver con el personaje. ¿Por qué lo unimos? Hubo una intencionalidad… descubrir eso.

  • Te gusta mucho disfrazarte, ¿esas transformaciones de vestuario te ayudan a meterte más en los papeles o nunca lo has pensado?

Hombre, sí, desde luego el vestuario es un arma que tenemos también. Un arma a la hora de poder limar un personaje o de poderle dar lo que necesitas. Es muy importante el vestuario en una película, la dirección y el diseño de vestuario son tremendamente importantes.

En esta película con Cantinflas lo teníamos claro, era su vestuario y tenía que ser así, y con Mario Moreno buscar lo que realmente a él le gustaba. El cuello cisne, la americana. Era un tipo que se preocupaba mucho de vestir bien; retocado estéticamente varias veces. Le gustaba la moda y tuvimos que llegar también a eso.

  • Yo quería preguntarte por esa diferenciación entre Mario y Cantinflas, ¿cómo la has trabajado tú, porque creo que todos conocemos a Cantinflas, pero a Mario no tanto?

Complicado lo de Mario. Igual que Cantinflas era un trabajo muy laborioso, lo podía hacer en mi apartamento viendo todas sus películas o sus corridas de toros hasta ver en el momento el momento en el que empezaba a improvisar y el porqué, para Mario Moreno o salía a la calle o estaba jodido. Y salir a la calle como español queriendo ser el más mexicano de los mexicanos aún era más jodido.

Utilicé ciertas tretas con su hijo, haciéndole como un montajito de una escena que me preparé muy muy bien, la monté, la dejé medio preparadita, le hice un showreel de las películas que ya había hecho y se lo presenté todo con la mente abierta. Vamos a intentar creer que lo puedo hacer, y a partir de ahí ya me cogí una confianza con él y ya me fue pasando contactos y teléfonos tanto de compañeros de trabajo como de socios suyos y de amantes que tuvo.

Él se preocupó muy mucho de estar parapetado por ese Cantinflas. Mi entusiasmo por hacer esta película era separar a Mario Moreno de Cantinflas. Como actor que soy, el que un actor esté directamente relacionado con su personaje me parecía insultante. Que él permitiera eso me mosqueaba. Mario Moreno Cantinflas, eso ya me duele. El descubrir que él era el que quería eso fue mi gran descubrimiento para esta película.

  • ¿Por qué crees que quiso hacer eso?

Porque era una buena decisión empresarial. Fíjate lo que consiguió, fue el tipo más rico de México. Llegó hasta España cuando no había Internet, y te digo yo que con Internet es difícil llegar a América. Era un tipo que creó algo único, pero que se dejó llevar por una decisión empresarial, no artística. De hecho, la evolución de Cantinflas de ‘Ahí está el detalle’ a ‘El padrecito’ se ve claramente el declive de Cantinflas. No hay picos de “mira, aquí estaba mejor”

Fue una buena decisión empresarial, hasta tal punto que le hizo uno de los hombres más poderosos de América, pero artísticamente fue una mala decisión habiendo construido una genialidad como era Cantinflas.

  • ¿Cómo fue la reacción de los familiares que han visto la película?

Bien, buena. Yo al hijo le enseñé una escena que hice antes de empezar a rodar, para que él me viera, porque se le hacía muy difícil verme como Cantinflas. Yo ni hablaba mexicano aún. Me grabé con el iPhone y se lo enseñamos, porque el tipo no me creía. Veía que no me escuchaba, que no creía una mierda. Le enseñé también el showreel con escenas muy distintas, con cambios físicos… y eso ya le movió un poquito.

A partir de ahí ya pude empezar a trabajar con él. Él vino al rodaje el segundo día, porque el primer día, desgraciadamente, se le murió el hijo. Vino y pidió que le pusieran una escenita del español. Yo estaba a lo lejos, vestido de Cantinflas, y el tío miraba y le dijo al director, “Coño, el tío se mueve igual el cabrón, ¿te importaría ponérmelo sin doblar?” Y le dijo “No, no, está sin doblar, es su voz” Ya ahí vi cómo le cambió el semblante; vino y me dijo: “Se me achicó la piel, Jaenada”

A partir de ahí ya pude descubrir mucho más y hacerle preguntas mucho más serias. Hubo un cambio en su actitud brutal, hasta el punto de llamarme él para contarme cosas. Al final pude entrar ahí, pero con un par de tretas. Fue difícil.

  • Te has documentado mucho, pero al mismo tiempo da la sensación de que es una versión un poco edulcorada del personaje, ¿ha habido algún capítulo más desagradable que se haya quitado de la película?

Te voy a decir una cosa. En la película no se dice que es su hijo, y él fue la condición que puso: “Mi papá es mi papá”. En la película decimos que ahí aparece el niño y no sabemos si el estéril era él o era ella. Yo todo lo que descubrí lo metí. Nos encargamos Sebastián y yo. Íbamos creando secuencias porque íbamos descubriendo cosas. Lógicamente, a medida que ibas escarbando, ibas encontrando más mierda, pero yo no me dejé nada.

Lo que está claro es que tuvo una vida privada muy mala. Incluso hoy en día su único hermano y el que dice ser su hijo siguen en litigios por una herencia de ochenta y pico millones de pavos. Esa familia está totalmente desestructurada. Yo lo que me enteré es que el hijo para nada es su hijo. Después descubrimos cosas que no sabíamos cómo ponerlo, porque no lo teníamos claro.

Hay un mundo, muy oculto incluso hoy en día, que aun así lo hemos metido. Que cada uno saque la conclusión que quiera.

  • ¿Se te quedó la espinita clavada de explorar alguna parte de la vida de Mario?

Hombre, si la peli hubieran sido cinco horas, hubieran sido cinco horas. No me quedé con ganas de contar algo, pero sí en desarrollarlo, obviamente. Habría ampliado al doble catorce o quince escenas. Claro, tenemos dos horas, era difícil.

  • La película está situada en el momento en el que él da el salto a Hollywood, un actor que lo basaba todo en su lengua y en su expresividad, ¿tú qué has descubierto de su salto a Hollywood, cómo fue, qué dificultades tuvo…?

Que le llegó tarde. Si te lleva con 25 años, esto es maravilloso. Arriesgas todo, vas allí 24 horas, sales todas las noches… pero a él le llegó ya más mayor, ya con ganas de tener una familia, de dedicarse a su casa. Cuando tú das tu vida al mundo, no puedes estar en casa. O estas aquí o estás allá, no puedes hacer las dos cosas. En el momento que él ya tuvo una edad para darse cuenta de que lo más importante era lo suyo, fue justo cuando le vino lo de Hollywood.

  • Pero en la película se intuye que hay un cierto entusiasmo por parte de productores, por viejas glorias como Chaplin, pero también digamos que un cierto desprecio por el star system de entonces representado por Brando.

Sí, pero vamos, como el que hay ahora. Es distinto lo que hacemos unos y otros, ¿sabes? A todo lo llaman cine, pero es distinto. Brando no tenía nada que ver con Cantinflas. Esa comedieta que le haces es claramente el toquecito de somos lo mismo por mucho que quieran, pero no somos iguales. Una rivalidad lógica entre ellos dos, pero siendo dos actores sin nada que ver el uno con el otro.

Hoy en día también pasa, te nominan con otros actores a unos premios maravillosos con los que tú no tienes nada que ver. Unos han dado millones de obras en escuelas de interpretación y yo no he pasado ni una. Las razones son muy distintas, pero estás metido en el mismo hoyo.

  • Cuando se hizo la película hubo problemas porque un español hiciera de Cantinflas y sin embargo luego has ganado una cantidad increíble de premios, ¿cómo lo has vivido tú?

Bien, bien, pero era todo de esperar. Bueno, no de esperar que la segunda vez que piso un país sea portada de los periódicos, y cuestionándose tu elección. Todo el mundo hablaba de ti, te prejuzgaba. Tú sabes eso, pero yo vengo entrenado en el cine, sabiendo que actores de diferentes nacionalidades pueden ejecutar a la perfección personajes muy alejados.

Me extrañó cierta incultura cinematográfica, pero luego también lo achaqué a que cada vez que a Mario Moreno le preguntaban que quién era Cantinflas, él respondía México. Claro, unes una cosa con ese choque y se creó un escepticismo muy grande que yo supe aprovechar a la perfección con el silencio. Yo dije que mi respuesta es la película, así que estuve un año callado, un año aguantando.

En el momento que se estrena la película, esos mismos periódicos que me habían criticado en portada, me sacaron en portada alabándome, o sea, reconociendo su error. Me pareció muy bonito por parte de ellos no hacerse el longuis, sino que ellos mismos lo reconocieron. Me gustó culturizar algún periódico.

  • ¿A la hora de interpretar a un personaje histórico tan importante aumenta la presión y la responsabilidad?

No, tu trabajo vas a hacerlo lo mejor posible, sea él mediático o no. Eso es lo de menos. Que tú puedas llegar a aprender algo de eso, a hacer entendible esa figura… eso es lo importante. Que sea o no muy mediático te va a repercutir en la popularidad, que tampoco es lo que uno busca. Simplemente el hacer bien el trabajo. Sí que los más mediáticos quizá han sido tildados de los mejores, pero para mí mis mejores trabajos no son los más mediáticos.

  • Pero en ese sentido, ¿qué tuviste más presión, con Camarón o con Cantinflas?

La misma, la presión me la ponía yo. Al entorno no haces caso porque sabes que no tiene sentido. A mí no me afecta nada eso. No sé si es inteligente o muy infantil, pero no me afectaba para nada lo que decían. Ni las críticas me afectan, a mí lo que me afecta cuando hago un biopic de estas características es hacerme amigo de María Dolores Montoya en su día y de Mario Moreno Ivanova en este caso.

De estos me interesaba hacerme amigos para que luego ellos fueran sinceros conmigo, y si me mienten, yo darme cuenta. Esta es la crítica que a mí me vale. Yo ya sé si lo he hecho bien o mal antes de que salga la crítica del mejor periódico. Yo antes ya le he preguntado a su mujer o a su hijo cómo lo he hecho. Lo que digan los demás no lo pienso mucho, yo sé cómo lo he hecho y luego necesito un punto veraz que me diga si bien o mal, y siempre tiene que ser familiar.

Es como una película. Si opinan todos, es muy jodido. El que tiene que opinar es el director y punto. Por muy friki que nos parezca a los demás, si es así como lo quieres, pues así. No hagamos un consenso porque entonces no vamos a hacer nada, que es lo que se hace hoy día en el cine.

  • ¿Habéis tenido también en cuenta la improvisación a la hora de hacer la película?

Mira, hubo una improvisación y no se montó como tal, lo cual llevó su enfado consiguiente. De todas formas, es muy difícil improvisar en un idioma que no es el tuyo, y aún más cuando tienes la melodía tan estudiada. Yo no hablo mexicano, Cantinflas es el guion. Yo al irme a comer para charlar con el director no hablaba mexicano.

No pude improvisar, pero hubo una escena en la que está Cantinflas con todos en el escenario al principio de la película en el que hablan en ruso y él contesta. Eso lo hice improvisado, quedó muy gracioso, nos reímos todos, pero luego en el montaje se puso como si no fuera improvisado. Eso me dolió. No obstante, es muy difícil improvisar cuando no es tu idioma, y más cuando el nivel que se te exige es el de Cantinflas, una improvisación buena.

  • Para hacer de Cantinflas tuviste que trabajar el acento, los gestos, incluso ese brillo en los ojos cuando improvisa, ¿qué fue lo que te dio más problemas?

Es que Cantinflas no fue difícil, fue laborioso. Fue A + B = C. No me sale este pase de baile, pues hazlo otra vez… y al final te sale. No era difícil, era así, lo escuchas mil veces y al final encuentras cómo hacer la melodía. Lo difícil estaba en la interpretación de Mario Moreno. Cantinflas era “eso que ves, hazlo igual”.

  • ¿Tampoco cuando tienes que hacer como que improvisar sin estar improvisando?

No, para eso estamos hechos, ya somos perros viejos. Eso lo sabemos hacer. Estaba todo muy trabajado.

  • Un tema que toca la película es la seriedad de la comedia como género. Todo el tema del payaso triste es bastante real.

En casa del herrero cuchara de palo. Yo no he visto gente más seria que los cómicos, y he conocido unos cuantos. Son serios de cojones, también porque se espera que sean muy alegres o que estén todo el rato haciendo chistes. Simplemente porque se comporte como alguien normal ya te parece serio. No lo sé, puede ser la percepción anterior que tengamos.

Sí que me he encontrado con mucho de eso. Una sonrisa cuesta muchas lágrimas detrás. El artista tiene que pasarlo muy mal para sacar una sonrisa, a veces demasiado mal, escatológicamente mal.

  • ¿Piensas que es el género más serio, el más difícil como actor?

Yo he visto a actrices, me acuerdo sobre todo de Silvia Abascal, hacer unos dramones y ser las personas más contentas y alegres que ves en tu vida. También está en la contra. Todos prejuzgamos de alguna manera, aunque sea en la intimidad.

  • La película se estrenó en 2014, pero ha tardado casi dos años en llegar a España, y eso que Cantinflas fue muy popular en nuestro país y tú eres el protagonista, ¿a qué crees que se debe?

No lo sé. Yo creo que también es un retrato cultural y social de lo que nos está pasando aquí. Yo sé que a mí me avergonzaba. Hace dos cuando la estrené en Estados Unidos me decían “Coño, en tu país estarán contentos que un español…” “No, es que aún no se ha estrenado”. Luego en Venezuela lo mismo, en Argentina… Sentía vergüenza. Ahora yo creo que la vergüenza la deben sentir otros, pero yo en su día ya la sentí.

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  • ¿Cuál es tu relación con el cine español?

Maravilloso. Yo me he criado con el cine español, ahora estoy trabajando con Agustín Díaz Yanes y con compañeros de la talla de Juanjo Ballesta, Andrés Gertrúdix, Antonio Dechent, Raúl Arévalo, Bárbara Lennie, Anna Castillo… unos actores maravillosos, y el señor director dice lo que hay que hacer y todo el mundo dice que bien.

No viene nadie de fuera a decir “Oye, maquíllamelos menos, es que la televisión quiere que…” No, vamos a hacer lo que el señor director quiera y no vamos a permitir que la televisión decida el cine que hay que hacer, porque la televisión busca la comercialidad y la cantidad y el cine tiene de eso también, pero también mucho más. Calidad, independencia, que un director pueda hacer lo que él quiera.

Si le van a decir lo que tiene que hacer, y además tíos con corbata y engominados, pues vamos mal. Esto es otra cosa. El cine lo tiene que hacer la gente del cine. Subvencionado por quien tenga que ser, a mí eso me da igual, pero lo que no puede hacer es que cojamos el dinero público para hacer una determinada serie de películas, sobre todo comerciales. Que son las que dan riqueza a cuatro, que es lo que está pasando aquí, o lo que me dicen que está pasando aquí.

Lo que no me parece normal es que sea la televisión la que decida qué cine se hace. La televisión es la hija malcriada del cine.

  • Estás ahora rodando aquí en España, pero quería saber la repercusión que ha tenido ‘Cantinflas’, ¿te han ofrecido más personajes en América Latina?

Sí, sí, claro, ahora tengo un mercado más. Ya tenía películas mías que se habían visto allí, pero ahora poco a poco vas sumando una, otra y otra… y te lleva unas cuantas. Ahora ya tengo un mercado muy bonito donde estudió ofertas.

La maravilla de arriesgar e irte a otro país es que si luego el trabajo sale bien, es todo un mundo nuevo que tienes. Un país como México, que hace mucho cine y que últimamente se lleva todos los Oscars, pues oye, está muy bien estar allí.

  • ¿De las películas de Cantinflas cuál es tu preferida?

La pureza total de Cantinflas yo creo que está en ‘Ahí está el detalle’. Ahí se le ve, me reconozco en ciertos momentos de cuando yo también empezaba en esto. Unas ganas de soltarlo todo y mirar para todos lados, una creación brutal. Tiene una improvisación maravillosa en esa película. Yo creo que esa es la suya, es Cantinflas, es un resumen de toda su esencia.

  • ¿Qué otro personaje cultural te gustaría interpretar?

Bueno, millones. La verdad es que hay muchos, cualquiera que me pueda aportar algo a mí se lo podrá aportar a la gente cercana a mí, y eso va a ser interesante. Hay muchas historias que contar, y nunca pensé que haría de Camarón, y tampoco de Cantinflas. Eso no depende de mí. Yo no tengo la capacidad para hacer lo que quiero, que entonces ya hubiera hecho tres más.

  • ¿Cuáles?

Pues mira… Dalí, Bunbury y King Kong. Te hago un King Kong que lo flipas

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