Mar Targarona: "A Mario Casas le pasa como a DiCaprio, que hasta que no se ha hecho mayor y se ha puesto feo no le han dado el Óscar"

La semana pasada se estrenó 'El fotógrafo de Mauthausen', un satisfactorio viaje a las entrañas del infame campo de exterminio en el que retrata la olvidada figura de Francesc Boix, un preso español determinante en el desarrollo de los Juicios de Núremberg al que la historia ha decidido, injustamente, ocultar entre sus rincones más oscuros.

Con motivo de su estreno hemos podido reunirnos con su directora Mar Targarona, que ha vuelto a ponerse tras las cámaras dos años después de 'Secuestro', para mantener una interesantísima conversación sobre la concepción de su último trabajo.

Bajo mi punto de vista, el cine relacionado con la Segunda Guerra Mundial suele tener un poco olvidados a los españoles, todo son americanos, británicos, alemanes —y, con suerte, japoneses—. Me llamó mucho la atención que una película ambientada durante el conflicto tuviese un protagonista "oculto" como Francesc Boix, al que muy poca gente conoce. ¿Cómo llegaste a interesarte por este personaje?

Se conoce muy poco sobre Francesc Boix, pero también se conoce muy poco de que hubo españoles encerrados en los campos de concentración. Se sabe que los españoles republicanos salieron por la frontera, pero luego parece que nos olvidamos.

A mí me interesó doblemente, primero porque siempre me ha interesado mucho la Segunda Guerra Mundial, que existiese y se hiciese popular esa ideología nazi tan asquerosa, y segundo cuando hablé con los guionistas. Fueron ellos los que lo propusieron y me interesó mucho; me interesó mucho que dentro de esos españoles hubiese un personaje como Francesc Boix, que hizo una heroicidad como salvar negativos de las monstruosidades que hicieron los nazis en sus campos.

A 'El fotógrafo de Mauthausen' le veo dos caras, la de película al uso y la de ejercicio didáctico. ¿Tenías esta voluntad pedagógica presente durante su creación?

Es una película didáctica. Tenía clarísimo que queríamos hacer una película didáctica para conocer y explicarla de forma muy comprensible para el público que no conociese el tema. Hay películas como 'El hijo de Saúl', que me impresionó mucho, en las que si no tienes referencias o documentación no terminas de entender lo que está pasando.

Además, esa película está dedicada al Holocausto y al tema de los judíos y yo quería centrarme en los españoles encerrados en Mauthausen y, dentro de ellos, en este equipo de gente que salvaron los negativos. Bosch fue el único que testificó en los juicios de Núremberg y creo que había que darle a conocer al mayor número de público posible.

¿Cómo fue el proceso de documentación para dar forma al Francesc Bosch de la película basándote en el personaje real?

Intenso. Muy intenso. Un proceso de leer libros, ver documentales, leer mucho por internet, buscar información sobre los personajes, sobre Paul Ricken, sobre Franz Ziereis... buscar sobre todos estos personajes que estaban involucrados y a los que presento al principio de manera muy clara.

Además, los guionistas son unos empollones y rascaron todo; se leyeron muchísimos libros muy interesantes, como el de Montserrat Roig sobre los catalanes en campos de concentración o 'El fotógrafo del horror' de Benito Bermejo, que ha sido nuestra mano derecha de cara a consultar cosas como cómo iban al baño, cómo se afeitaban o cómo se duchaban. Cuando haces una película, una cosa es saber lo épico, pero luego hay un día a día.

Hay un detalle que me gusta mucho, que no sé quién lo aprecia y quién no, y es que todos dormían con su plato de rancho abrazado, porque si se les perdía el plato no comían, tenían que ir con las manos a que les diesen la comida. Mauthausen no era una cárcel estructurada y amable, sino algo salvaje.

Todos estos detalles son los que hacen tangible la experiencia de estar viendo Mauthausen desde dentro...

Hay muchos detalles. Que se hacía teatro dentro no se sabía, que se hacía boxeo, se jugaba a fútbol... Todo esto lo he dejado aparte porque no me cabía todo en la película. A la que alguien sabía hacer algo adquiría otro nivel dentro del campo; no era lo mismo ser un kapo, que era un prisionero, que ser un prominente, que tenía ciertas ventajas. Había ciertos niveles dentro del campo entre los prisioneros, y eso se puede ver gracias a estos detalles.

Continuando con vuestra versión de Boix, me gustaría preguntarte por la decisión de elegir a Mario Casas para interpretarle. Siempre le he defendido y creo que sigue sin tomársele demasiado en serio, aunque aquí, creo que está de Goya...

Me alegra que le defiendas, porque es un gran actor. Francesc Boix era un personaje simpático, divertido y pícaro, siempre fue un luchador, no se deprimía y siempre pensaba en salir del campo. Cuadra mucho con Mario. Además, una de las cosas que las cosas que quiero remarcar de cara a Mario Casas es que aprendió alemán; se ha hablado mucho de cuánto adelgazó, pero no se ha hablado de que aprendió alemán y tiene bastantes escenas muy bien interpretadas, y no es nada fácil interpretar en un idioma que no es tuyo.

Se entregó a tope, se tomó el papel muy en serio, ha sido un colaborador fantástico y ha sido un placer trabajar con él. Y además, que es un gran actor y un gran profesional; estaría bien que se remarcara porque parece que porque sea guapo no puede serlo, y él es las dos cosas: guapo y buen actor. Al pobre le pasa un poco como a Leonardo DiCaprio, que hasta que no se ha hecho mayor y se ha puesto feo no le han dado el Óscar.

Otra de las grandes claves de la película son las interpretaciones, tanto locales como internacionales. Más allá de Mario, ¿qué tal ha sido la experiencia con el resto del reparto?

Ha sido un trabajo de ir viendo, escogiendo, y me gustaría recalcar que los alemanes estaban muy a favor de la película y muy interesados en ella. Aunque hacían de "malos" tenían mucho interés en que se conociesen los temas que trata y no tenían ningún tipo de complejo de hacer sus papeles a pesar de ser alemanes; uno de los tres incluso persiguió su papel.

Quiero diferenciar mucho que una cosa son nazis y otra alemanes. Estos eran personas muy entregadas al proyecto; aunque también han habido serbios, belgas... ha sido un casting muy acertado. Bueno, eso, y que yo los dirijo muy bien —risas—. Hacer que todo esto funcione con tanta gente... creo que me puedo poner una medallita.

Viendo el clima político que tenemos estos días, ¿Crees que podría hacerse una película como 'El fotógrafo de Mauthausen' ambientada en algún caso puntual de lo que ocurrió en nuestro país durante la Guerra Civil sin levantar ampollas?

Con el 'Fotógrafo de Mauthausen' no pretendo levantar ampollas, sólo que se sepa y se conozca lo que sucedió. Son dos son casos muy diferentes, la gran diferencia entre lo que ocurrió aquí y en la alemania nazi es que el fin del nazismo es que perdieron la guerra de una forma espeluznante: Hitler se suicidó, se quemó todo, se arrasó todo...

Un detalle curioso es que en la banda sonora de la película puse dos marchas militares de las S.S. y resulta que me han salido gratis. No he tenido que pagar derechos porque nadie las compuso, nadie escribió la letra, nadie las cantó... nadie sabe nada de esas músicas. Es muy representativo.

Volviendo a Mauthausen, ¿cómo fue el proceso para levantar vuestro Mauthausen particular? He estado recientemente en Auschwitz y me ha dado perspectiva para apreciar mucho la ambientación de la película.

Es que tengo una directora de arte que es una maravilla. Lo que sí quería de Mauthausen es que se viese ese portal, esa especie de castillo de la bruja que es Mauthausen, con el águila, construido con unos bloques gigantes de granito... Por dentro todos los campos de concentración se parece, pero quería que quedara muy claro que estábamos en Mauthausen y esa entrada es muy descriptiva.

Allí no se puede rodar, porque es una especie de memorial, pero quería sacar esa imagen y construimos una puerta a escala, casi igual de grande. El resto fueron efectos digitales muy detallistas. El equipo de digitales fueron a mauthausen, hicieron millones de fotos... ha sido una reconstrucción muy complicada, y para mí ha sido difícil rodar porque ruedas en medio de limbos azules. Ha sido complicado de rodar.

Para los actores tampoco debe ser muy sencillo trabajar con cromas...

No, porque no se orientan... ninguno nos orientamos. Dices "no, aquí habrá esto y aquí habrá aquello", pero luego tienes que intentar orientarte, hacerlo y ver qué tal ha quedado el resultado.

¿Cuál ha sido el mayor reto logístico y artístico para crear la ilusión de estar en Mauthausen?

Ha sido este [el de rodar con chromas] y el de representar la cantera. La cantera con las escaleras era algo muy determinante de Mauthausen, allí murieron cientos y cientos de presos, ese fue el gran reto.

Para Mar Targarona, como directora, ¿qué ha supuesto 'El fotógrafo de Mauthausen'?

Ha sido un pedazo de vida. Un pedazo de vida fantástico que me guardo. Ha sido emocionalmente muy potente, ha sido muy interesante documentarse, aunque haya sido muy duro, ha sido muy interesante rodar la película, me encanta rodar y ha sido muy gratificante... y ahora está siendo una experiencia muy positiva.

¿Cómo evalúas la situación de la industria actualmente? ¿Siguen existiendo limitaciones y problemas?

Todas las limitaciones y problemas financieros que te puedas imaginar. Ahora es muy difícil financiar una película, muy complicado. Tienes que saber de guión, de cine... pero encima tienes que hacer una carrera de financiero, porque si no, no te salvas. Se ha complicado muchísimo con subvenciones, con leyes... es complicadísimo.

Y, como cineasta mujer, ¿crees que el sexo influye a la hora de sacar un proyecto adelante, por encima del talento?

Personalmente creo que no. El sexo influye en la medida de que, si no tienes modelos que te guíen, vas a ciegas. Lo que más me ha costado es creerme que podía hacerlo, no porque me pusieran trabas, sino porque decía "¿Tú podrás? ¿Tú sabrás? Si eres mujer...". Como no hay modelos que seguir llegas a creer que es un terreno de hombres, llegas a pensar que no te toca a ti.

Estamos en un momento en que las chicas jóvenes deben saber que ellas pueden llegar a ser poderosas y no tienen que limitarse a salir a la calle a chillar. Pueden y tienen que ocupar puestos de responsabilidad y seguir adelante.

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