Se estrena ‘No matarás’ en el décimo aniversario de la muerte de Kieslowski.

El día 13 de marzo se cumple el décimo aniversario de la muerte del director Krzysztof Kieslowski, conocido por la trilogía ‘Tres colores’, como los tres colores de la bandera francesa, y por el filme ‘La doble vida de Verónica’. El polaco murió a los cincuenta y cinco años de edad, de un ataque cardíaco.

El director estaba en el momento de mayor auge de su carrera cinematográfica, pues se acababan de estrenar las tres películas ‘Azul’ (1993), ‘Blanco’ (1994) y ‘Rojo’ (1994), con muchísimo éxito de crítica y taquilla. Kieslowski era, si se puede expresar así, el director culto más admitido por el gran público. Esta trilogía tenía muchos ingredientes que no se separaban demasiado del cine comercial, pero al mismo tiempo, aparentaban ser algo más, especialmente por el prestigio del director que, con ‘La doble vida de Verónica’, filme críptico y oscuro, se había ganado el lugar entre los auteurs cinematográficos del momento.

En mi opinión, Kieslowski estuvo sobrevalorado ya desde antes de su muerte. De la trilogía ‘Tres colores’ yo guardo una preferencia extraña, pues no coincido con casi nadie en escoger ‘Blanco’ por encima de las otras dos. Me producía una especial ternura y llegaba hasta mí de formas que las otras, por estéticas que fueran, no conseguían. Protagonizada por Julie Delpy, de ‘Antes del amanecer’ y ‘Antes del atardecer’, y por el impronunciable Zbigniew Zamachowski, contaba la historia del polaco Karol y de su mujer francesa, Dominique, que solicita el divorcio porque el matrimonio no ha sido consumado. Él, que sigue obsesionado con ella y trata de recuperar su amor, se ve obligado a pedir en el metro de París y a esconderse en la maleta, pues tiene a la policía y al departamento de inmigración pisándole los talones. Karol lo pierde todo: dinero, casa y pasaporte, y es entonces cuando conoce a Mikolaj, que le ofrece asesinar a un hombre por dinero, lo que Karol rechaza sin dudarlo. Este filme ganó el oso de plata de Berlin en 1994 a la mejor dirección.

Azul’ partía de una premisa interesante: había muerto un compositor musical y se descubría que era su mujer la que había estado escribiendo su obra. Pero no explotaba la idea todo lo que habría sido interesante. Tenía algunos hallazgos visuales, como la caída de bolitas azules que copió Almodóvar en ‘La flor de mi secreto’. Su actriz principal era la eternamente disgustada y sufridora Juliette Binoche, de ‘El paciente inglés’ y ‘El Húsar en el tejado’.

Rojo’ estaba protagonizada por Irène Jacob y Jean-Louis Trintignant. Valentina, joven modelo que comienza a ser conocida, ha atropellado con su coche a Rita, una perra que esperaba cachorros. Después de curarla, intenta devolverla a su dueño. Así conocerá a un hombre mayor, juez jubilado, que rechaza al animal. Valentina descubre que está obsesionado por una enfermiza afición: espiar a todo el mundo. El libro 'Azul, Blanco y Rojo. Kieslowski en busca de la libertad y el amor', de Julio Rodríguez Chico, estudia la filmografía del cineasta polaco, pero se centra principalmente en analizar la libertad y el amor en 'Azul' y 'Rojo'.

Sin entrar a hacer un análisis personal de 'Rojo', comentaré que me prece recordar que, aunque éste no sea el caso, por aquel entonces había muchos filmes franceses en los que un señor mayor, muy mayor, se relacionaba de alguna forma con una jovencita que además, solía ser muy guapa y con un bonito cuerpo. Me causaba bastante rechazo este concepto, tan repetido, y tan claramente creado para un público masculino.

La doble vida de Verónica’ (1991) también tenía como protagonista a Irène Jacob y supuso un punto de inflexión en la repercusión comercial de Kieslowski: pese al hermetismo de la cinta, los valores plásticos y musicales que convirtieron a ‘Azul’ en un éxito dentro de su categoría, ya estaban presentes aquí. Este filme tuvo un razonable éxito en salas de VO, donde la música de Preisner y la fotografía de Idziak ayudaron a Kieslowski a convertirse en un Bergman/Tarkovski para la década de los ’90, tan huérfana de autores. Por cierto, un detalle curioso: el preciosista Izdiak, el fotógrafo que logró hacer olvidar al público que ‘La doble vida de Verónica’ era incompresible y algo arbitraria, acabó trabajando con el mismísimo Jerry Bruckheimer. Tendría gracia ver a los espectadores de VO de aquel entonces intentando extasiarse ante la poesía de ‘El rey Arturo’ o ‘Black Hawk derribado’.

Entre 1987 y 1989, el director, amante de las series de películas, realizó para televisión ‘Decálogo’, formado por varias historias que involucran a diferentes habitantes de un complejo de apartamentos de Varsovia y que tratan, cada una de ellas, de un tema de los diez mandamientos. Una de estas películas, ‘No matarás’ (Krotki Icilm O Zabijaniu), inédita hasta ahora en nuestro país, se estrena, el día 10 de marzo, para conmemorar el aniversario del fallecimiento del director polaco. Este telefilme, que obtuvo el Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 1988, cuenta cómo un joven es condenado a muerte, a pesar de los infructuosos esfuerzos de su novato abogado, por el asesinato violento e injustificado de un taxista.

La filmografía de Kieslowski es extensa, a pesar de su temprana defunción. En los años sesenta comenzó a dirigir cortometrajes como ‘El tranvía’, ‘La oficina’ o ‘La fotografía’. Hizo varios documentales hasta mediados de los setenta, cuando dirigió el mediometraje ‘El personal’ y el largo ‘La cicatriz’. ‘Amator’ (El aficionado), de 1979 empieza a darle algo de fama y, tras algún otro documental, se enfrasca en la dirección de su ‘Decálogo’.

Tras ‘Tres colores’, Kieslowski declaró que no haría mas películas: "No abandono el cine en busca de paz para crear, sino buscando la paz para vivir". Sin embargo, siguió trabajando en una nueva trilogía sobre el cielo, el infierno y el purgatorio, inspirada en ‘La divina comedia’, de Dante. A partir de los guiones del propio Kieslowski y de Krzysztof Piesiewicz, se han rodado dos películas: ‘En el cielo’ (‘Heaven’, 2001), del alemán Tom Tykwer, director de ‘Corre, Lola, corre’, interpretada por Cate Blanchett y Giovanni Ribisi, y que nadie considera una buena continuación al cine del polaco. Y ‘El infierno’ (‘L’Enfer’, 2005), que su director bosnio, Danis Tanovic, que había dirigido ‘En tierra de nadie’ (‘No Man's Land’ o ‘Nikogarsnja zemlja’, 2001), presentó en el Festival de Cine de San Sebastián en septiembre de 2005. Ésta estaba rodada en francés, como muchas películas de Kieslowski, y protagonizada por Emmanuelle Béart. La tercera, dedicada al purgatorio, debería de ser rodada en español, según los deseos del autor.

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