Cannes 2006: Ovación a Ken Loach por 'The wind that shakes the barley'

La nueva película de Ken Loach, ‘The wind that shakes the barley’ (cuya traducción, aunque aún no título español, sería: ‘El viento que sacude la cebada’), fue recibida con una ovación casi unánime. La cinta habla del conflicto de la independencia de Irlanda. El director Ken Loach y su guionista Paul Laverty han regresado a una crónica de guerra, tras la discutida ‘Tierra y libertad‘sobre los conflictos ideológicos de la izquierda en la contienda española de 1936. Ahora se han acercado a un problema aún vivo y más cercano para ellos: el proceso de independencia de Irlanda, o, más exactamente, la guerra de principios de los años veinte, aparentemente concluida con el tratado que convirtió Irlanda en un Estado libre... aunque aún dependiente. Muchos guerrilleros irlandeses consideraron insuficiente el acuerdo. Su objetivo final no se había alcanzado aunque el Ejército y la policía fueran ya irlandeses.

El director Neil Jordan contó parte de la vida de Michael Collins, el líder artífice de la famosa negociación anglo-irlandesa, sus dudas y contradicciones, en una película de 1996. Pero a Ken Loach no le interesa el problema desde la biografía de personajes históricos, sino desde gentes, reales o ficticias, con carne y hueso de cine. Cuenta la historia de dos hermanos unidos en la peligrosa aventura de la guerrilla, pero contrarios entre sí al decidir si la guerra debía continuar o no, ahora contra el ejército propio. ‘The wind that shakes the barley’ está protagonizada por Cillian Murphy, de quien ya hablamos con motivo de ‘Desayuno en Plutón’, el precioso film de Neil Jordan. La pronunciación irlandesa de su nombre es Kilian. Los actores que le acompañan son Pádraic Delaney, Liam Cunningham y Orla Fitzgerald.

La crítica ha calificado la película como "trepidante, narrativamente intensa y en ocasiones muy dura, sobre todo cuando militares ingleses reprimen a los campesinos con una crueldad que puede hacerse insostenible para el espectador, no tanto por la crudeza de las imágenes como por lo que éstas sugieren. Ken Loach rueda con sabiduría y sabe crear situaciones de ahogo sin cargar las tintas. Su trabajo es excelente, como igualmente el de los intérpretes y los responsables de fotografía y ambientación. Aunque la parte discursiva del filme explicando los datos del enfrentamiento político rompe el ritmo de la acción, lo que quizás sea inevitable, Loach remonta el vuelo para llegar con brío a la tragedia final, en la que tanta lucha acaba enfrentando hasta la muerte a dos hermanos".

Vía | El País

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