Las tardes con Van Damme


Basta de ironías, profanos. Basta de no escribir cantares de gesta a la masculinidad, y basta de no hacerlo con la personalidad que debe exigir uno a todo cronista. La cultura pop es una fiesta, os digo, y aquí no cabe otra cosa que el ponerse a bailar. En Las Tardes con Van Damme no trato de escribir algo que ya ha hecho antes John Tones en su Focoblog. A Tones le gusta mucho Van Damme. Mucho más que a mi. Tones es uno de esos nombres, carentes de ironía, que invierte todo su esmero en explicar las cosas al Pueblo. Explicar el Hecho. Van Damme. No sé. A día de hoy, sigo yéndome a la cama sin entender muchas de sus palabras, tal es la envergadura de su proyecto. Explicar a Van Damme sin ironía, lo viene escribiendo Tones, y sin embargo, aquí estamos, sentaditos, empezando este especial.

Es una gran estrella de acción. No valen los clichés. He seleccionado mis películas favoritas del astro belga.

Empiezo con un vídeo. Van Damme baila y el usuario de youtube lo reescribe al ritmo de una cumbia. Van Damme baila y baila. Él era así. Empezó su carrera moviendo las caderas y luego dislocó muslos sin detenerse jamás. Fue grandes tardes de gimnasio para aquellos culturistas que confundían su elasticidad brutal con los más tradicionales Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone. ¡Cierto es! Trató de ceder a aquellas estrellas de acción, sin atender siempre a sus peculiaridades. Van-Damme, levanta siempre la pierna izquierda, espectáculo limpiador de matones y ahora resistiendo aún a los malos espectadores.

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