'Eurovisión: el retorno' termina su paripé


Era de suponer que la cosa iba a terminar así. Como se veía venir, la lucha final estuvo entre Soraya y Melody y ganó la primera gracias al apoyo del público (el jurado prefería a su contrincante). ¿Para qué, entonces, todo el montaje de redes sociales, participantes anónimos y demás tonterías? ¿De qué sirve abrir la participación si la cadena es la primera interesada en que participe en el certamen alguien conocido y con experiencia? ¿Para qué dar alas a todos esos que se desgañitaron en vano? ¿Por qué llevarles a una gala cutre para decirles a la cara lo mal que lo hacen?

Ya dicen que en el país de los ciegos, el tuerto es el rey. Televisión Española ha montado una campaña nefasta que les habrá costado un buen dinero, ha fabricado unas galas espantosas y, para colmo, se permite el lujo, después del despropósito, de promocionar el evento como si fuera lo más novedoso, sin asumir ninguno de los errores e intentando hacernos creer que todo ha sido fruto de la fidelidad de una audiencia interesada cuando en realidad lo que han hecho ha sido posicionar a sus dos candidatas a costa del resto de participantes. Si desde el principio estaba claro que todo era cosa de dos, ¿por qué se han empeñado en hacer bandera de lo popular de su propuesta?

Lo que más me ha dolido ha sido ver metido en semejante berenjenal a Toni Garrido haciendo de poli malo, pero de algo hay que vivir. Sus valoraciones sobre los candidatos, remarcando la escasa calidad de las propuestas, me han parecido una traición (por mucha razón que tuviera). A ver quién se anima el año que viene a presentar su candidatura en Internet para exponerse a esas críticas brutales que remarcaban lo vergonzoso de las actuaciones.

Finalmente, Operación Triunfo vuelve a ser cantera de Eurovisión y una participante del concurso emitido en otra cadena se sitúa en la rampa de salida. Se repite la historia pero, a diferencia del año pasado, las audiencias no han acompañado y es que estaba tan claro, resultaba tan evidente que el resultado estaba más que dirigido, que ni los espectadores más aburridos le han dado una oportunidad. A ver si el año que viene se abandona el certamen por fin o, por lo menos, dejan de intentar hacernos creer que esto es cosa de todos. Eurovisión es de ellos y ya está. Con su pan se lo coman.

Imagen | El Mundo
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