La responsabilidad en los servicios informativos

Dirigirse a una audiencia masiva requiere un enorme ejercicio de responsabilidad. Estamos dirigiéndonos, hablando e informando a miles de personas, millones en muchos casos. El máximo exponente de este hecho son los servicios informativos de las cadenas, en los que todos confiamos, sobre todo cuando se trata de sucesos internacionales o de última hora. La credibilidad es algo que cuesta mucho conseguir en televisión, casi tanto como la fidelidad a un programa. Imaginemos todo esto en una televisión pública...

Todo esto viene a cuento de que TVE ha metido la pata por partida doble en sus servicios informativos. De una parte, un video grabado por un videoaficionado en Venecia, en 2007, durante una enorme tormenta en un festival de rock, se emitió como imágenes referentes al terremoto de Haití:

Y por otra parte, emitían una noticia sobre el mal temporal en San Lorenzo de Calatrava, en Ciudad Real y las imágenes que aparecían en pantalla eran referentes a una arriada que se llevaba por delante un puente de Freeport, en Maine, EE. UU., imágenes que grabó un fotógrafo hace dos años:

La noticia está en todos los medios y la dirección de RTVE se ha pronunciado públicamente pidiendo disculpas por un error tan grave. Aseguran haber reactivado el protocolo de máximo contraste para las noticias provenientes de internet. Incluso desde algunos sectores políticos y sindicales están pidiendo dimisiones de responsables.

En ambos casos, los videos fueron obtenidos de Youtube, lugar en el que todos podemos subir cualquier imagen, y que esa misma corriente desató algo que muchos denominan como "periodismo ciudadano". Las televisiones obtienen una gran ventaja sobre esto: corresponsal gráfico in situ en el lugar de los hechos (el ciudadano con un móvil, por ejemplo), a coste cero y con una rapidez bastante considerable, a pesar de una pérdida de calidad técnica, que en la industria denominamos calidad broadcast.

El hecho es aún más grave considerándose que hablamos de la televisión pública nacional, que todos financiamos con nuestros impuestos, aunque con esto no quiero decir que en otros servicios informativos de una cadena privada, por ejemplo, el error hubiese sido menos grave. Pero lo verdaderamente extraño es que haya ocurrido por partida doble el mismo día. Ambas piezas se reemitieron por web y el 24 horas, esto último no creo que a posta, sino por mero protocolo de trabajo multicanal hasta que detectaron el error.

Una de las máximas periodísticas es contrastar las fuentes y eso me conlleva a la siguiente pregunta: ¿hasta qué punto conviene emitir un video de internet? En este caso la exclusiva les ha salido bastante cara y es un claro ejemplo de la importancia de que no todo lo gratuito, fácilmente accesible y rápido es real si no es contrastable. La televisión dispone de unos medios, unos contactos, unas fuentes y agencias especiales de las que se surten de noticias, que aseguran una veracidad de los hechos por profesionales sin poner en peligro la información. El problema: al igual que las televisiones son rápidas emitiendo estos videos sin comprobar su procedencia, los usuarios han sido igual de rápidos detectando el gran fallo.

Más vale contar una noticia sin imágenes que en este caso.

Vía | Chicadelatele

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