'Famosos al volante', un programa prescindible

laSexta sigue probando nuevos programas en su noche de los viernes. Si la semana pasada estrenó ‘Baby Boom’, anoche hizo lo propio con la última vuelta de tuerca de la telerrealidad: ‘Famosos al volante’, un mix audiovisual de coaching, docu-show, y club de la comedia. En este nuevo espacio, caras conocidas como Falete, Ana Fernández, Soraya o Agustín Jiménez, se prestan a mostrarnos una parte íntima y privada de sus vidas, ese trascendental momento en el que nos enfrentamos a nuestras incapacidades psicomotrices y aprendemos a manejar un coche (que no a circular). Para ello, no podían acudir a otro lugar que no fuera la Autoescuela San Cristóbal, la de los famosos. Junto a ellos, un grupo de anónimos que podrán tener esos 15 minutos de fama a los que todos tenemos derecho.

Que la autoescuela de los famosos se convierta en escenario y carne de reality tiene cierta lógica: allí había materia prima de sobra para ello. Para empezar, una lista interminable de famoseo de toda índole (deportistas, actrices, actores, protagonistas del papel couché o ex-triunfitos) que pasan y han pasado por sus aulas; no sé si atraídos por las estadísticas y los porcentajes de éxito de los que presume el centro o más bien porque, siendo famosos, no podían asistir a la Autoescuela Alcorcón (por ejemplo). Y casi haciendo sombra a las estrellas, un director con trazas de showman que por momentos recordaba a Torrente, pero también al Sargento Foley, ese que llamaba Mayonesa a Richard Gere en Oficial y Caballero. Y es que la disciplina también es fundamental…

Una autoescuela muy popular

Parece ser que el secreto de la autoescuela reside en “un método único e infalible, famoso en Europa entera”, que permite a los alumnos que se matriculen en San Cristóbal, salir de Cuenca conduciendo en tan sólo 15 días. Según dicen, el 80% aprueba el teórico con sólo cinco días de clase. La eficacia se basa en la concentración: cual jugadores de la selección española, los alumnos van del entrenamiento (las clases teóricas intensivas de 12 horas) al hotel, sin tener otra distracción ni pensar en nada que no sea velocidades máximas permitidas, carriles o señales. Durante dos semanas toda su vida estará centrada en estudiar y practicar, en ir a clase y hacer tests. Y, como Rafael Lozano, el director, explica, se trata de hacer piña, de ser un equipo para apoyarse los unos a los otros, como “una familia”.

Esto permite granhermanizar un poco el formato, aunque la “convivencia” queda, en este caso, relegada a un segundo plano. Lo fundamental es vender el método. Así que llegados a este punto, me pregunto el por qué de este programa y si un post es lo más adecuado. Tal vez aquí también hay materia prima, pero para un reportaje a lo ‘Comando Actualidad’ o ‘Diario de’: el fenómeno de la autoescuela conquense es, desde luego, digno de estudio. Y no es la primera vez que oímos hablar de ella. Ya sabíamos de este mágico lugar en el que uno entra sin ni siquiera entender el concepto mediana, y sale a las dos semanas con carnet, por algún reportaje del prehistórico Tomate (‘Aquí hay tomate’). Sin cuestionar en ningún momento la veracidad del método, no puedo evitar, cuanto menos, sorprenderme por su aparente éxito.

Un espacio con poco que ofrecer

Como formato televisivo, ‘Famosos al volante’ no pasa de ser meramente entretenido, y, desde luego, si no fuera por la presencia de Falete, no llegaría ni a eso: Falete, a las ocho de la mañana, despeluchado y con los ojos inyectados en sangre; Falete intentando cambiar una rueda sin romperse una uña; Falete y sus espontáneos… Lo cierto es que, de los famosos, es el que mejor ha entendido la parte reality del docu-ídem. En laSexta lo saben: es un (casi) habitual de ‘El Intermedio’ y ya se prestó a apadrinar la Caravana de los Palomos Cojos. La elección no sorprende, y además es acertada (aunque más acertado hubiera sido grabar en los tiempos que Jon Cortajarena se sacó allí el carnet).

La actuación de Ana Fernández y Agustín Jiménez ha sido, de momento, más discreta que la de Falete y eso que ‘el Espontáneo’ nos tiene acostumbrados a esta vis cómica que muestra en el vídeo. En cuanto a los estudiantes anónimos, ya destacan algunos personajes, como el bestie de Falete, Juanfran, el heavy que sacrificó su melena por un “apto” o Paloma, que intenta superar su miedo a los coches. A destacar también la aparición estelar de dos guest stars, Josema Yuste y Felisuco, que surgieron de la nada portando sendos kilos de los famosos Miguelitos de La Roda. En cualquier caso, no parece haber mucho donde rascar. No es un Gran Hermano y esto una prueba semanal. Es la realidad de una autoescuela convertida en espacio televisivo, donde los personajes son el todo. Si ellos son aburridos, el programa también.

Han tenido, sin embargo, el poco tino de elegir una voz en off que recuerda mucho, en su tono y su forma de narrar, a esa otra de ‘¿Quién vive ahí?’ (si es que no es exactamente la misma). Se nota que ambos programas han salido de la misma casa: los dos comparten una incoherencia musical. Y si no, ¿por qué ambientaron el programa anoche con Peluquitas, el último hit de las Nancys Rubias? ¿Tiene eso algún sentido? Entendería que sonara ‘Qué difícil es hacer el amor en un SIMCA 1000’ o, quizás, aquella de los payasos de la tele. En fin, un despropósito. No me sorprende, después de todo, descubrir hoy los datos de audiencia: apenas un 3,2% de share para los aspirantes a conductores, vapuleados por ‘Avanti’ (12,6%) e incluso ‘Me Cambio de Familia’ (9,4%).

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