Cómo funciona la televisión americana: el modelo de la PBS


En estos próximos meses se va a hablar mucho (otra vez) de si es necesaria una televisión pública y, en ese caso, qué modelo de financiación se adopta con ella. Entre los severos recortes de presupuesto que RTVE sufrirá este año y los que la BBC lleva ya sufriendo unos cuantos meses, más la reciente noticia de las bajas audiencias de los canales autonómicos, el tema va a volver a estar muy candente. Es muy probable que se proponga, de nuevo, que RTVE adopte alguno de los modelos de televisión pública que se siguen en otros países europeos, pero mientras llega otra vez ese debate, puede ser interesante ver las cuitas que atraviesa otra cadena pública, PBS, en un país no conocido precisamente por la financiación estatal de la televisión como es Estados Unidos.

Los republicanos están celebrando las primarias para elegir al candidato que se enfrente a Barack Obama en las elecciones presidenciales del próximo mes de noviembre, y casi todos los aspirantes ya han expresado su intención de recortar el dinero que el gobierno federal asigna a la PBS, que en 2011 fue de 571 millones de dólares en total (una cantidad similar a la recibida por RTVE en ese mismo año). El candidato más claro para enfrentarse a Obama, Mitt Romney, ya dejó claro que “no vamos a matar a la gallina Caponata, pero la gallina Caponata tendrá que tener anuncios“. Paula Kerger, presidenta de PBS, respondió a Romney en el inicio de la gira de la Asociación de Críticos de Televisión afirmando que la televisión pública le costaba a cada contribuyente 1,35 dólares al año, y que los votantes apoyaban a la PBS. Y es que el modelo de televisión pública en Estados Unidos es un poco más complicado que el español.

La PBS y las afiliadas locales

El Public Broacasting Service se fundó en 1970 para que hubiera mayor diversidad en el panorama televisivo, entonces dominado sólo por tres cadenas, y, en realidad, es un conglomerado de cadenas afiliadas locales que tienen bastante más libertad a la hora de elaborar su programación que las afiliadas de las networks “privadas”, por decirlo de algún modo, como NBC o CBS. Son estas afiliadas las que producen y realizan muchos de los programas de producción propia de PBS, más que la cadena en su conjunto, y la supervivencia de PBS depende de la financiación de esos canales locales. El total del dinero estatal que recibe la cadena representa el 15% de su presupuestos totales, pero este porcentaje puede muy bien no ser igual para todas las afiliadas. Kerger explicó que, para algunas cadenas situadas en zonas rurales, la financiación federal puede llegar a representar el 40% de su presupuesto, por lo que cualquier recorte severo pone en peligro su supervivencia.

¿De dónde viene el dinero?

El sistema de financiación de PBS es una unión de dinero público y privado. Además de las asignaciones de los diferentes estados a las afiliadas a PBS existentes en ellos, éstas viven de las donaciones que les hagan los espectadores o ciertas compañías colaboradoras y de los patrocinios que puedan conseguir para algunos programas. Es habitual que PBS haga periódicamente tele-maratones y actos diversos para recaudar fondos, y este sistema de donaciones completa entre el 53 y el 60% de su presupuesto. Algunos de los espacios más conocidos de la cadena, como el contenedor Masterpiece (producido, por cierto, por la afiliada de Boston), cuentan con patrocinios como el de la empresa de cruceros Viking River Cruises. Este sistema de financiación permite que la cadena no tenga que depender de los ingresos publicitarios para sobrevivir, lo que facilita, también, que emitan programas que no tendrían cabida en otras cadenas, como los documentales de Ken Burns o una serie sobre las diferentes músicas de Estados Unidos. Por supuesto, tiene otros problemas potenciales, como tener que ganarse siempre el favor de los espectadores para que éstos consideren que merece la pena donar dinero para la cadena.

La nueva táctica de PBS

Ante los recortes de la asignación del gobierno federal que la PBS lleva varios años sufriendo, la cadena ha empezado a seguir una nueva estrategia de promoción de algunos de sus programas un poco más agresiva, de tal modo que llegue a nuevos espectadores que antes no veían el canal. The New York Times sitúa el inicio de ese cambio de táctica en el éxito que tuvo en Estados Unidos la emisión de la primera temporada de ‘Downton Abbey‘, dentro del programa Masterpiece Classics. La PBS se encontró prácticamente ese éxito, el mayor de ese contenedor de series británicas, y decidió después aprovecharlo para fidelizar a esos espectadores no habituales de PBS que se acercaron, sin embargo, al drama de ITV. Lo que buscan es crear la misma sensación de acontecimiento que logran algunas cadenas por cable en su búsqueda de suscriptores.

Los Emmys que la serie ganó en septiembre también responden a ese cambio de estrategia. Los expertos de Gold Derby comentaban, después de la ceremonia, que que ‘Downton Abbey’ venciera a ‘Mildred Pierce‘ sólo sorprendía porque la maquinaria promocional de HBO siempre es difícil de igualar para cadenas como PBS, y citaban como un ejemplo del poder de esa maquinaria la victoria, en 2006, de ‘Elizabeth I‘ sobre ‘Bleak House‘, que consideraban muy superior. Que ‘Downton Abbey’ figure prominentemente en Emmys y Globos de Oro, que los periodistas hablen a menudo de ella y, en resumen, que tenga mucha más visibilidad de la que suelen tener las series británicas de época en Estados Unidos puede ayudar a PBS a llegar a ese nicho más amplio de espectadores que les permita sobrevivir.

P.D.: En esa nueva estrategia que PBS está siguiendo, usando como principal punta de lanza ‘Downton Abbey’, figura una mesa redonda que se celebró en diciembre, poco después de que se conocieran las nominaciones a los Globos de Oro, con algunos de los actores y uno de los productores del drama. Si os interesa, podéis verla en YouTube.

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