¿Por qué tantas series son canceladas antes de estrenarse?

Últimamente empieza a ser muy habitual encontrarnos titulares sobre series que han sido canceladas antes de llegar a ser emitidas. Ya sabemos que a las cadenas (sobre todo a las generalistas) no les tiembla el pulso a la hora de deshacerse de un título si no cubren las expectativas con los datos de audiencia o si sus resultados son regulares y ni siquiera son fuente de prestigio crítico. Por supuesto, y ya entrando en casos de más longevidad, están los problemas creativos o presupuestarios, que pueden favorecer o perjudicar una renovación.

Sin embargo, se me antoja mucho más complicado el valorar los motivos que llevan a una cadena a fulminar una serie antes de haberla pasado por la parrilla. ¿Por qué echarse para atrás? ¿Por qué vemos tantos casos últimamente? Mi compañero Mikel aprovechó la cancelación de ‘Members Only’ para publicar una lista de otros casos interesantes de los últimos cincuenta años, y me ha inspirado a conjeturar sobre este fenómeno.

El dinero manda

La primera razón obvia que se puede imaginar es el dinero. A fin de cuentas es lo que acaba moviendo a las cadenas en última instancia y lo que impulsa este tipo de decisiones tan radicales. Pensemos en lo que cuesta una producción. Ponerla en marcha, invertir en el casting, activar los circuitos publicitarios, hacerle hueco en parrillas futuras y cumplir con el presupuesto. Con toda la maquinaria funcionando (y quemando dinero desde el segundo uno), no es ninguna locura que los ejecutivos decidan poner el freno y pensárselo de nuevo si lo que ven no les convence.

Los presupuestos generalmente se elaboran pensando en positivo, en la amortización a largo plazo, y suelen incluir varias cifras ajustadas a varias estimaciones de vida. Para entendernos; imaginemos que hay que construir un decorado dentro de un plató y levantarlo requiere X cantidad. Obviamente, si X se divide en 13 episodios, la cosa sale menos rentable que si se reparte entre una temporada tipo de 22 capítulos. Esta puede ser una razón de peso para que una cadena decida dar temporada completa a una serie de audiencias decepcionantes, por motivos de amortización. De hecho, es probable que sea un motivo esencial para que HBO casi siempre conceda segundas temporadas, ya que al no estar tan atada a los datos de audiencia se puede permitir alargar más la producción, amortizar y buscar la forma de sacarle partido después.

De hecho, HBO me viene fantástica como ejemplo para mi siguiente elucubración. A poco que se ponga, cualquier título suyo tiene cabida en la venta internacional como vía de escape para compensar gastos. Pensemos en una cadena que lleva gastado un dinero en producir un nuevo título que ha acabado por no convencerles nada; no le ven un hueco en su parrilla, el coste de oportunidad es demasiado alto y a la larga parece que frenar la producción y perder lo invertido será menos costoso que seguir adelante. Si estamos ante un mal producto, es difícil sacarle rentabilidad por otras vías como la venta de derechos a servicios de streaming o a cadenas internacionales.

Competencia y coste de oportunidad

El coste de oportunidad es un concepto fascinante que cada día es más relevante en el panorama actual de la ficción televisiva, donde la competencia es cada vez más fuerte. Actualmente hay tantos canales y proveedores de contenidos que han entrado en la producción propia que la presión de dar con LA serie es más intensa que nunca. Enfrentarte a los primeros episodios producidos de un nuevo proyecto y ser consciente de que es difícil que encuentre un hueco en el mercado actual también debe ser un factor relevante para frenarlo fulminantemente.

¿Y por qué tenemos tantas cancelaciones prematuras últimamente? Personalmente veo un motivo muy claro y es que en los últimos años estamos viendo cómo las cadenas han entrado en un patrón mixto de ciclos de producción. Por un lado, el modelo de los pilotos no ha sido abandonado del todo, pero las propias networks han manifestado su deseo de perderlo de vista. Invertir en producir una burrada de primeros capítulos de los cuales la gran mayoría no llegarán a nada parece tirar el dinero.

Esto ha llevado a que cada vez veamos más títulos a los que las cadenas dan luz verde por una temporada completa (a veces tratando de engañarnos llamándolos event o limited series); la miniserie ha vuelto, la antología también. En parte esto ha sido impulsado por el auge del streaming (Netflix, HULU, Amazon Prime), empresas que no tienen tanto capital para andar produciendo pruebas y que optan por arriesgarse con unos pocos al año (salvo Amazon, que deja que sus espectadores potenciales voten lo que les gusta). Y claro: sin pilotos de prueba + luz verde por temporada completa + ¡Dios mío por qué encargamos 15 episodios de ésto! = cancelación prematura.

De hecho, la situación es tan extrema que las cadenas más de una vez deciden dar luz verde a proyectos con la idea primera de no dejárselos a la competencia. Y claro, con tanto tirarse a la piscina por unos motivos u otros, a veces toca comerse con patatas un proyecto apasionante en teoría pero terrorífico en la práctica. En cualquier caso, aunque estos proyectos cancelados prematuramente no lleguen a nuestras pantallas, el dinamismo que se respira en la ficción televisiva actual es refrescante y no hace otra cosa que beneficiarnos a nosotros como consumidores y apasionados de las series.

En ¡Vaya Tele! | 11 series que fueron canceladas antes de llegar a estrenarse

Ver todos los comentarios en https://www.espinof.com

VER 11 Comentarios

Portada de Espinof