'Mad Men', o cómo el vestuario también construye una serie

Es indudable que el vestuario es una parte muy importante en la construcción de los personajes y de la atmósfera de una serie. La ropa, los colores, el modo en que se lleva esa ropa, pueden decir mucho de un personaje sin que éste abra prácticamente la boca. Pocas series han llevado el diseño de vestuario a cotas tan altas actualmente como 'Mad Men', cuya cuidadísima ambientación la ha convertido en una enorme influencia en el mundo de la moda y las tendencias en Estados Unidos. Varios diseñadores se inspiraron en ella para sus colecciones de otoño, los grandes almacenes Bloomingdale's le han dedicado un espacio exclusivo y los sastres Brooks Brothers llegaron a poner a la venta un traje inspirado en Don Draper.

Conscientes de todo esto, Canal+, que está emitiendo la tercera temporada de la serie los sábados por la noche, ha llegado a un acuerdo de colaboración con el diseñador Javier Larrainzar para promocionar la serie, acuerdo que ha cristalizado en una corbata del estilo de las que llevan los publicistas de Sterling & Cooper. Con él, explicitan la gran importancia que el diseño de vestuario tiene para crear la atmósfera, para ayudar a que veamos cómo son los personajes y cómo van evolucionando y, en la web de 'Mad Men' de la cadena de pago, hay unos cuantos vídeos muy interesantes que explican el proceso de creación de esos trajes, y porqué son como son.

Su diseñadora de vestuario, Katherine Jane Bryant, explica que, por la época en la que está ambientada la serie, la ropa se adscribe a lo que en EE.UU. se llama "periodo Camelot", un momento de optimismo e inocencia que acabaría rompiéndose con el asesinato de Kennedy, la guerra de Vietnam y, finalmente, el Watergate, ya en los 70, y que tenía como modelos de moda femeniba a Jackie Kennedy y a Marilyn Monroe, cada una en un lado diferente del espectro. Todo el vestuario sigue la tendencia de esa época y, como la propia Bryant afirma, busca crear unos personajes específicos a través del corte de la ropa, de sus colores y hasta de todas las veces que un mismo personaje se cambia de atuendo.

El estatus social de Betty Draper, por ejemplo, se refleja en los diferentes vestuarios que utiliza a lo largo del día, dependiendo de lo que vaya a hacer, del momento del día y de los invitados que su marido tenga en casa esa noche, por ejemplo. Por otro lado, Peggy lleva mucho un cuello denominado Peter Pan, como de uniforme de colegiala, que va más acorde con su personalidad. Joan, por su parte, es un personaje fuerte que viste colores brillantes (que contrastan también con su cabello pelirrojo) y modelos que realzan su cuerpo sin ser escandalosos, con cuellos barco y sin escotes en la oficina.

Para los hombres, Bryant apunta que buscan líneas limpias y sobrias que dan una imagen de profesionalidad y pulcritud que refuerza el prestigio de la agencia de publicidad en la que trabajan, y dentro de estos hombres, el vestuario de Don Draper es el que ha destacado con más fuerza. Al ser un personaje misterioso y con bastantes secretos, sus trajes tienen poca variación de color y apenas lleva accesorios, más que un reloj y gemelos. Su imagen es muy masculina, con los sombreros y las gabardinas y el peinado siempre impoluto de Draper. La diseñadora cuenta, además, que los pantalones de los trajes tienen la cintura muy alta, por encima del ombligo, como se llevaba en la época, algo a lo que los actores no están acostumbrados.

Con tres Globos de Oro y otros tantos Emmy a la mejor serie dramática a sus espaldas, está claro que 'Mad Men' es una de las series más relevantes de la actualidad. Gran parte de su encanto está en la ambientación cuidada al detalle, lo que la ha convertido en una referencia en Estados Unidos y ha extendido su influencia mucho más allá de la televisión. Los trajes de Don Draper o Roger Sterling y los vestidos de Joan Holloway y Betty Draper tienen tanta importancia como los guiones de Matthew Weiner y las interpretaciones de Jon Hamm, John Slattery, Christina Hendricks o January Jones.

En ¡Vaya Tele! | 'Mad Men': He visto un nuevo mundo (Análisis tercera temporada)

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