El nuevo gobierno tiene una gran patata caliente: TVE está viviendo su peor crisis interna en años

Cuando una televisión es pública siempre está sobre ella la sombra y la sospecha sobre su parcialidad hacia el gobierno. Sin embargo existe la diferencia entre tener una línea editorial clara y, por tanto, que haya ciertas tendencias a la hora de hablar y otra muy distinta el faltar a la verdad y manipular.

Si veis habitualmente los informativos de TVE, habréis notado que llevan desde el último viernes de abril con los diferentes reporteros y presentadores vestidos de negro. Esto es lo que conocemos como los Viernes Negros, un símbolo de protesta ante una manipulación patente en el ente público.

Una manipulación que se prolonga en el tiempo desde hace años pero que en los últimos meses se ha elevado el nivel, frecuencia y gravedad. Sobre todo en esta larga temporada marcada por el pròces y la trama de corrupción en el PP.

Los periodistas de RTVE se han hartado de estas presiones desde arriba y piden una renovación total de la cúpula. Pasando por puestos como el del director de Servicios Informativos, Antonio Álvarez Gundín y el presidente de la Corporación de Radio Televisión Española, José Antonio Sánchez.

Ambos sumieron el puesto durante el curso 2014/2015 y se encuentran (o encontraban, ya llegaremos a eso) enrocados en sus posiciones debido a un bloqueo parlamentario del Consejo de Administración por parte del Partido Popular.

Una renovación que no llega

El pasado marzo Ciudadanos, Podemos y PSOE consensuaron un procedimiento "exprés" para sustituir al actual presidente de TVE una vez finalizado su mandato a finales de este mismo mes de junio. Según este procedimiento se elegiría, mediante concurso público, una nueva Administración.

Un reglamento fruto de la última ley de regulación de RTVE que modificaba en un par de puntos la ley anterior y que pedía la creación de este procedimiento. Uno que tuviera un espíritu de mayor acuerdo parlamentario (mayoría de dos tercios o de los cuatro partidos mayoritarios) para garantizar pluraridad y evitar el politiqueo.

El Partido Popular no firmó nada. Se desentendió completamente de la puesta en marcha de este documento y bloquearon su aprobación y, por tanto, la previsible renovación del ente público. Mientras, el calendario avanza imparable y había que preparar los contenidos para 2019. Unos contenidos ya diseñados para que, en caso de sustitución drástica, se note la huella del Consejo actual.

La Gürtel y la moción de censura dinamitan la situación

La postura del PP era clara: mantener a José Antonio Sánchez todo lo que puedan y bloquear cualquier sustituto que no sea del agrado del partido. El mandato actual de Sánchez termina este 22 de junio, pero los trabajadores de TVE no querían esperar tanto, más aún cuando su nombre aparecen en los infames papeles de Bárcenas.

Tema que salió a colación el 29 de mayo, cuando Sánchez compareció ante la Comisión Mixta del Congreso para hablar de las protestas en TVE (de las que dijo que eran una minoría minoritaria). Cuando fue preguntado por su presencia en los papeles, él salió a la defensiva.

Yo no estoy ni en los papeles de Irán, ahí donde se cuelga en grúas a los homosexuales o se mata a pedradas a las niñas por darse un revolcón con el novio, ni donde se asesina a 150 personas por manifestarse en una calle como en Caracas... no, no. Yo estoy en los papeles de Bárcenas, en los papeles manchados de sangre nunca estaré.

Tras conocer estas declaraciones, el Consejo de Informativos de TVE pidió el cese inmediato de Sánchez debido a su "actitud inaceptable", pidiendo de nuevo una renovación del ente.

A partir del 22 de junio RTVE se queda sin cabeza ya que, hasta que no se resuelva lo del concurso, habrá una rotación de presidentes entre los nueve miembros del Consejo, volviendo a una de las eras más caóticas del pasado reciente del ente público. Concretamente justo en el periodo en que el PP volvió al gobierno en 2011.

Si ya es complicada de por sí la situación, la reciente moción de censura y subsiguiente cese de Mariano Rajoy a favor de Pedro Sánchez crea todavía más incertidumbre. Los socialistas siempre han reclamado una renovación de RTVE pero siguen necesitando esos dos tercios parlamentarios para poner en marcha el concurso que lo ejecute.

De momento, parece que el PP, herido después de esta moción, ha desbloqueado esta situación, por lo que el martes se iniciarían estos trámites. Mientras tanto, sus trabajadores han asegurado que seguirán vistiendo de negro los viernes mientras el ente no sea independiente y plural.

La televisión pública en Europa

Tras ver la situación en España, causada principalmente por la falta de independencia del ente público, toca mirar fuera y ver cómo están montadas las televisiones públicas en los países de nuestro entorno.

Por lo general, los modelos de televisión pública en Europa son muy similares y todas tienen esa dualidad de depender del estado pero, a la vez, aspirar a la mayor independencia posible. La diferencia entre ser estatal y ser pública.

El modelo alemán

El modelo alemás es actualmente el más "lejano" al nuestro (y al del resto de países europeos): es completamente descentralizado aun teniendo televisiones de cobertura nacional. Por hacer una analogía, es como si en España FORTA (donde se aglutinan las televisiones públicas autonómicas) lanzase un canal nacional.

Así, la ARD (el consorcio de radiotelevisiones públicas alemanas) creó Das Erste y, poco después, el canciller Konrad Adenauer decidió crear ZDF para proveer de competencia. Ambos canales están controlados bajo un acuerdo interestatal. Esto otorga una gran independencia, avalada por sus respectivos consejos supervisores.

BBC

Desde el año pasado BBC está controlada por un Consejo (Board) independiente del gobierno que, a su vez, está regulado por Ofcom, órgano regulador, valga la redundancia, de telecomunicaciones aprobado por ley a principios de siglo.

El consejo tiene poder para marcar la línea editorial de toda la Corporación y se elige mediante concurso. Algunos miembros son asignados por el Departamento de Cutura y otros (los no ejecutivos) por los miembros "ejecutivos" del Consejo en concurso abierto.

RTÉ

El modelo irlandes también es digno de mención ya que hace años se reestructuró por completo. El ente público se dividió en divisiones de negocio (en un modelo IBD). Un cambio organizativo que impulsó una dirección más comercial pero sin perder de vista la vocación de servicio público.

France Télévisions

En Francia, France Télévision está constituida como una Sociedad Anónima en la que el gobierno galo tiene el 100% de las acciones. Su consejo de administración está formado por un Presidente (designado por el Consejo Superior Audiovisual) y catorce miembros.

Estos son dos representantes parlamentarios, cinco del Estado francés, cinco independientes (uno de ellos representante de las asociciones de consumidores) y dos representantes de los trabajadores. Aquí sí que han tenido alguna acusación de manipulación durante el gobierno de Sarkozy.

Portuga, Italia, Grecia... los primos hermanos de RTVE

Por otro lado, la televisión más parecida a la española es la italiana. Si bien en los 80 decidieron cambiar su control de manos del gobierno al del parlamento, su consejo de administración es designado íntegramente por el ministerio de Economía y finanzas.

Este, junto con el portugués, son los modelos más parecidos al nuestro. Aunque la Radio Televisión portuguesa sí que tiene un organismo de control independiente. La ERT (Grecia), por su parte, siempre ha estado movida por las aguas políticas de turno incluso tras su reapertura en 2015.

Si uno echa un vistazo a audiencias, nos encontramos con que La 1 es de las pocas televisiones a nivel europeo que no es líder de audiencia en su país. Ya no es que no lo sea, sino que lleva más de seis años por detrás de Telecinco y Antena 3.

Otra lección que podemos ver, sobre todo si nos fijamos en los modelos británicos y alemanes, es que cuanta más pluraridad e independencia política, mayor credibilidad. Y la credibilidad, unida a una buena estrategia de programación, llama a la audiencia.

La renovación de RTVE es urgente y no basta con cambiar el consejo de administración según el gobierno de turno, sino de poner los mecanismos necesarios para que el ente quede despolitizado. Ya no es solo por pluraridad e independencia sino para adaptarse a los nuevos tiempos y poder representar mejor a un público cada vez más exigente con la información y entretenimiento que quiere.

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