Ha muerto Aaron Spelling, uno de los grandes de la TV norteamericana

Anoche falleció a los 83 años en su casa de Los Ángeles Aaron Spelling, el productor más prolífico de la historia de la televisión norteamericana. Procedente de Texas, donde nació en 1923, comenzó su carrera en los años cuarenta como aspirante a actor y dramaturgo, pero rápidamente se dió cuenta de las posibilidades de la televisión y se incorporó como guionista a Zane Grey Theater (1956-62). En 1959 produjo su primera serie, Johnny Ringo (1959-60), y no paró desde entonces: La ley de Burke (1963-65), Patrulla juvenil (1968-73), The rookies (1972-76), Los hombres de Harrelson (1975-76), Starsky y Hutch (1975-79), Los ángeles de Charlie (1976-81), Familia (1976-80), Vacaciones en el mar (1977-86), La isla de la fantasía (1978-84), Dinastía (1981-89), Hotel (1983-88), Sensación de vivir (1990-2000), Melrose Place (1992-99), Siete en el paraíso (1996-) y Embrujadas (1998-2006).

El pasado domingo Speling sufrió una embolia que hizo necesaria su hospitalización, pero finalmente se recuperó y regresó a su casa, donde finalmente falleció estando junto a su mujer Candy, con la que se casó en 1968 y tuvo dos hijos, Tori y Randy. Tori Spelling fue una de las protagonistas de Sensación de vivir y actualmente protagoniza la serie NoTORIous, donde parodia su imagen de niña rica. Y es que Spelling, un hombre timido que odiaba volar desde que en su juventud su familia fue informada por error de que había muerto en un accidente de avión, era dado al lujo, como demostró la impresionante casa de 123 habitaciones que se construyó en los años ochenta en las colinas de Los Ángeles. Aaron Spelling definió sus series como caramelos para la mente. Durante los años setenta y ochenta, su periodo de gloria cuando casi monopolizaba las parrillas de la ABC, sus series ofrecían cuerpos esculturales, lujo y aventuras simples. Como en la actualidad Jerry Bruckheimer, Spelling no se involucraba al 100% en cada proyecto y casi nunca escribía guiones. Su labor era desarrollar los conceptos iniciales y reunir a los productores y actores capaces de llevarlos a buen puerto. La clave de su éxito fue comprender que para muchos espectadores la televisión era un mero escapismo. Pero Spelling también produjo programas más elaborados como En el filo de la duda (1993), un telefilme repleto de estrellas sobre los primeros años de la epidemia del SIDA. Y, sobre todo, fue el productor que más apoyó la incorporación de minorías y mujeres a la televisión, tanto delante de las cámaras como detrás.

En una entrevista en 2002, Spelling se imaginaba que en su lápida pondría que había hecho Los ángeles de Charlie y había sido el padre de Tori Spelling. Sin embargo, a pesar de todo sus éxitos, afirmaba que sólo quería ser recordado por tres cosas: "Candy, Tori y Randy".

Vía | El Mundo Más información | Aaron Spelling en The Museum of TV

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