La chapuza de la Gala de los ATV, externalizando la producción

Como ya comentó Manuls hace unos días, la Gala de entrega de los premios de la Academia de Televisión fue un desastre: sin ritmo, sin chispa y sin interés. Viendo la Gala me llevé una sensación desoladora porque los fallos de realización, de contenidos y las ausencias, más destacables que las presencias, transmitían una imagen triste de un evento que se suponía realizado por y para profesionales del medio. Era todo demasiado extraño y concluí, inocente de mí, que todo se resumía en que les había salido mal el invento. Pero en esto de la tele se sabe todo y esta semana ha saltado la noticia de que Televisión Española desestimó las aportaciones de la Academia y, en el último momento, subcontrató la Gala a un empresa privada, con el resultado que hoy conocemos.

No soy partidaria de juzgar a Javier Pons, director del Ente, por sus empleos anteriores, pero lo cierto es que parece que a este hombre le guste que se hable de él, aunque sea mal, y contrató para realizar la Gala a Zoopa, empresa relacionada con El Terrat, y estos a su vez contrataron a Notro, aunque la presencia de El Terrat quedó clara en la gala con la participación de Edu Soto y David Fernández. Desde mi punto de vista, los que han salido peor parados con este asunto han sido los de la Academia, que ante todos han quedado como responsables de un evento bastante pobre en el que en realidad y para su desgracia porque no se han cumplido las condiciones estipuladas, no han tenido nada que ver.

La cosa no pasaría a mayores de no ser porque a Televisión Española se le acumulan las acusaciones de externalización de la producción desde la llegada de Luis Fernández y parece que en los últimos tiempos la cosa ha pasado a mayores. Aunque no soy partidaria de hacer caso a confidenciales, ya dicen que cuando el río suena, agua lleva, y las últimas noticias informan de que programas clásicos de la cadena como Agrosfera, La aventura del saber, La Mandrágora o El escarabajo verde han cerrado forzosamente por vacaciones, con la promesa de volver en septiembre, y han distribuido a sus trabajadores en los programas del corazón de la cadena, haciendo saltar las alarmas entre los trabajadores, relegados a programas específicos y alejados de otros en los que no pueden participar porque están hechos por gente de fuera.

Todos estos movimientos no pasan desapercibidos para la audiencia y aunque ellos los justifiquen como un refuerzo ante la competencia y como una necesidad del mercado, lo que resulta obvio es que el negocio está servido porque, de repente, una cadena que hasta hora se había mostrado impermeable a las tentaciones de las productoras ajenas, parece que poco a poco abre su parrilla a empresas externas que no tienen que compartir necesariamente las exigencias obvias de una cadena pública. Veremos cómo termina esto pero parece que, como siempre, los que saldremos peor parados seremos los espectadores con el agravante de que, en este caso, sostenemos con nuestros impuestos esas prácticas poco claras.

Vía | Fórmula TV, PRNoticias Imagen | Academia TV En ¡Vaya Tele! | Ganadores de los Premios anuales de la Academia de Televisión 2008

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