11 secuencias de 'Twin Peaks' que confirman que la serie de David Lynch sigue siendo única

¿Tienes ya todo preparado para el monumental maratón de cuatro horas (episodio doble más emisión de los dos siguientes) con los que va a arrancar la tercera temporada de 'Twin Peaks'? El regreso del agente Cooper y compañía no ha sido especialmente tranquilo, con aquellas amenazas del reparto en pleno de retirarse de la serie si Lynch no estaba a bordo en todos los episodios (malos recuerdos de la segunda temporada, suponemos).

Pero ahora ya es un clamor: la vuelta de 'Twin Peaks' tiene todos los papeles para estar a la altura de su mítico precedente. El reparto en pleno de vuelta, Lynch gozando de una independencia y lucidez artística como pocas veces en su carrera... ya solo queda responder a la pregunta que los más cínicos llevan meses haciendo. De acuerdo, 'Twin Peaks' es una serie mítica, pero... ¿en realidad era para tanto?

Respuesta corta: sí.

Respuesta larga: por supuesto que sí. No es la función de este artículo repasar de forma pormenorizada el impacto que tuvo la serie en la industria de la televisión, pero lo cierto es que aunque siempre había existido una televisión de autor ('Alfred Hitchcock presenta' llevaba el 'Alfred Hithcock' por algo), el término alcanzó una nueva dimensión con Twin Peaks. En términos de libertad creativa, de ambición y de nombres propios.

En términos de libertad creativa, ambición y nombres propios, 'Twin Peaks' marcó un antes y un después

David Lynch planteó algo tan complicado de ver en televisión por entonces como... una película de Lynch en televisión. Con todo su cargamento de tics: secuencias oníricas, humor desconcertante, secundarios inolvidables, América del Subconsciente Profundo, ritmo cenagoso y preguntas sin respuesta. Y una apuesta tan arriesgada consiguió el respaldo del público (hasta que se supo quién mató a Laura Palmer, al menos).

La influencia de 'Twin Peaks' es tema para otro artículo aparte ('Picket Fences', te seguimos llevando en nuestros corazones), pero lo que está claro es que la sombra de la serie de Lynch es alargada. Para demostrarlo, hemos seleccionado, en rigurosa cuenta atrás de menos a más, algunas secuencias significativas de la serie. Unas famosas e icónicas, otras no tanto, todas demuestran que el legado de 'Twin Peaks' está más vivo que nunca.

11. Cooper y la llama

Un momento ligero pero cien por cien Lynch suave, asequible y humorístico: Cooper y Truman visitan el veterinario siguiendo una pista y una llama protagoniza un duelo de miradas con el agente del FBI que no estaba en el guión. Posiblemente, lo más gracioso de la escena, en sucesivos visionados, es el gesto de Michael Ontkean, el sheriff Truman, luchando por no estallar en carcajadas y arruinar este gran momento de humor raro.

10. Cooper poseído

El espectacular final de 'Twin Peaks', con Cooper poseído por el espíritu de BOB tras un catárquico paso por la Logia Negra es uno de los cliffhangers más brutales jamás vistos en televisión, aunque quizás involuntario. Después de haber sido el único personaje de 'Twin Peaks' en el que el espectador podía confiar sin miedo, Cooper se transforma en El Mal y suelta un enigmático "¿Cómo está Annie?". ¿Cómo saldrá de este trance en la nueva temporada?

9. Audrey y el rabo de cereza

Audrey se convirtió en muy pocos episodios en aglutinadora del erotismo más sencillo y potente de la serie, gracias a la fascinante interpretación de Sherilyn Fenn: su inocencia a la hora de intentar seducir a Cooper, sumado al rampante calentón que siempre llevaba a cuestas daba pie a un personaje que parecía una lolita más o menos de libro, pero con unos cuantos claroscuros a cuestas.

Su momento icónico (junto al inolvidable baile en el dinner): investigando la muerte de Laura por su cuenta hace una prueba para chica de compañía haciendo un nudo en un rabo de cereza con la lengua. Le sigue el menor periodo de reflexión por parte de su contratadora de la historia.

8. Leland Palmer canta 'Get Happy'

Los momentos musicales se cuentan a menudo entre los más recordados de 'Twin Peaks', por lo que tienen de imprevistos y por acentuar la atmósfera onírica que tanto gusta a Lynch. Aunque la banda sonora de Angelo Badalamenti suena constantemente en la serie, creando un tapiz ambiental que hoy entendemos como indisoluble a 'Twin Peaks', hay momentos de música diegética, que se oye en la ficción, tan definitorios como éste.

El forense del pueblo, el doctor Hayward, padre de Donna, invita al matrimonio Palmer y a la prima de la difunta Laura a cenar. El padre de Laura, que hace tiempo que perdió el norte, se arranca a cantar el clásico 'Get Happy' ante el divertido embarazo de los presentes, hasta que acaba desplomándose. Puro 'Twin Peaks': un momento divertido se convierte, casi sin avisar y quedando como uno solo en nuestra memoria, en algo muy perturbador.

Un Leland absolutamente desatado tras la muerte de Laura (lo que haría que las revelaciones posteriores sobre el personaje fueran aún más oscuras) protagonizaría también secuencias de baile y canto maravillosamente patéticas como esta o ridículas como esta, que muy sabiamente su recopilador en Youtube denominó "Twin Peaks resumida en una escena"

7. La bella Lil

Uno de los escasos momentos de pura diversión en la muy oscura 'Fuego camina conmigo' está en en este grandioso descenso a los abismos de la demencia y la tontería, cuando los agentes Chet Desmond y Sam Stanley reciben un mensaje de la hija de la hermana de la madre de su jefe, el indescriptible Gordon Cole. Lil baila de forma aparentemente dislocada, pero todo tiene un significado.

El secreto de la secuencia no está en el desternillante contoneo de Lil, sino en la interpretación que descodifican Chris Isaak y Kiefer Sutheland en un montaje lleno de planos detalle y cámaras lentas: los detalles más intrascendentes del baile tienen significado, e incluso hay uno (la rosa azul) que queda en el aire, pero que posiblemente hace alusión a los elementos sobrenaturales del caso.

'Fuego camina conmigo' es una película que no está carente de elementos enigmáticos íntimamente relacionados con la serie, especialmente en su primer tramo. Ahí está la tremebunda aparición de David Bowie, críptica y premonitoria de las incursiones de Cooper en la aterradora Logia Negra.

6. El falsete de James

Otra secuencia que separa a los advenedizos de los Auténticos Creyentes, y que bordea lo ridículo y lo sublime de esa manera que tan bien se le da a Lynch. En un ambiente exageradamente romántico, James entona una canción para Donna y Madeleine, la prima de Laura, que le hacen los coros muy solícitas, adornados con una buena cantidad de miradas de cordero degollado. Indescriptible, desconcertante y cima de la mitología 'Twin Peaks'.

5. "El camino de Albert es extraño y difícil"

Quizás el personaje más notorio de todos los que brillan en la segunda temporada de 'Twin Peaks' es Albert, el sarcástico agente del FBI que saca de sus casillas en más de una ocasión a Truman con sus comentarios acerca de la América profunda que representa el pueblo. Pero cuando parece que llega una nueva confrontación, Albert abre su alma de forma inesperada.

El recientemente fallecido Miguel Ferrer (aunque antes de morir llegó a grabar todas sus secuencias en la tercera temporada) es perfecto para un personaje que, en esta secuencia, dejó a más de un espectador con la boca abierta. No es ya que Albert no sea el imbécil que todos creíamos, sino que hay una filosofía detrás de su carácter, una de amor, comprensión y pacifismo. A partir de aquí, su amistad con Truman es todo un hallazgo.

4. Leland poseído por BOB

El destino de los fans de 'Twin Peaks' es discutir eternamente si Lynch y Frost hicieron bien desvelando quién era el asesino de Laura Palmer, o si el misterio debería haberse prolongado. Fuera buena idea o no, lo cierto es que averiguar que BOB había poseído a Leland tuvo como fruto algunos de los momentos más pesadillescos de la serie.

Aquí, Leland se mira a un espejo y éste le devuelve el reflejo de BOB, que ataca a la prima de Laura, Madeleine. Extraordinariamente bien rodada, esta infernal secuencia usa desde voluntariamente toscos trucos de montaje a efectos de iluminación y cámara lenta para desvelar la auténtica naturaleza de desasosiego y dolor de la serie.

No es la única secuencia en la que Leland se deja arrastrar por la locura: en 'Fuego camina conmigo' tenemos la secuencia más crispada y extrema de toda la franquicia: el asesinato de Laura Palmer y posterior huida de Ronette Pulaski (que acaba soñando con todo ello en la serie). El hecho de que veamos en todo momento a Leland y no a BOB, más el alucinante uso de luces y trucajes convierte esta escena en algo aún hoy difícil de digerir.

3. El método tibetano

Una de las pequeñas obras maestras de la serie. Uno de esos momentos que separan al espectador ocasional, que lo entenderá como una chorrada sin sentido en una trama (hasta ese momento) aparentemente policiaca, de aquellos espectadores que quedarán irremediablemente enganchados a la telaraña de magia, sueños y crímenes que palpitan bajo 'Twin Peaks'.

Tras una gloriosa charleta sobre el Tibet, Cooper cuenta que ha desarrollado un método deductivo que les permitirá orientar la investigación a partir de la gente del pueblo con una J en su nombre. La secuencia, pese a la comicidad subyacente, está interpretada por el glorioso equipo del sheriff con total seriedad, lo que sumado al contagioso entusiasmo de Cooper convierten esta escena en una delicia que es puro 'Twin Peaks' de alto octanaje.

Por cierto, MacLachlan realmente acertó a la botella: la reacción de alegría de Lucy es genuina.

2. Cooper en la Logia Negra

Las entradas principales de Cooper en la Logia Negra son dos y se dan al inicio y al final de 'Twin Peaks'. La primera es en un sencillo sueño que tiene algunas de las frases icónicas de la serie, en el primer encuentro entre Laura, un anciano Cooper y el Hombre de Otro Lugar: dicen que "Ella está llena de secretos" entre muchas otras cosas que culminan con Laura susurrando al oido de Cooper el nombre de su asesino.

Pero también está esta otra secuencia, un auténtico descenso a los infiernos para Cooper y el espectador, que deben enfrentarse a una Laura que profiere desgarradores aullidos en el rostro de Cooper y a los fantasmagóricos amores del agente. Todo culminará en una imposible persecución rematada por la posesión de Cooper.

1. Un cadáver envuelto en plástico

Posiblemente el piloto de Twin Peaks es el episodio que más momentos memorables desborda. El descubrimiento de Laura Palmer envuelta en plástico es un clásico televisivo por méritos propios, pero no es extraño que sea tan icónico gracias a la serenidad del cadáver y la desvaída belleza que le da un Lynch más poético que sórdido.

Y eso que el piloto, tras este increíble arranque, tiene mucho que dar al espectador: las reacciones a la muerte de Laura son espectaculares, desde el derrumbamiento en lágrimas de la madre (que tendrá su reflejo en la famosa escena de Leland en el funeral) al soberbio anuncio de la muerte de Laura por los megáfonos del instituto, donde el cadáver más famoso de la televisión llevaba una vida aparentemente normal.

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