'Seven Men From Now', el inicio del tándem Randolph Scott- Budd Boetticher

Primero de nada agradecer y felicitar a mi compañero Raúl Rosales, por su excelente labor en la página divxclásico.com, ese lugar donde encontrar un montón de títulos que es absolutamente difícil de encontrar en otros sitios, incluídas películas nunca estrenadas en España, ni emitidas por televisión. No lo tienen todo, por supuesto, eso es muy difícil. Pero gracias a esa página, voy a cerrar un montón de filmografías que no tenía completas porque me faltaban un par de títulos, que mira tú por donde ahí sí hay.

'Seven Men From Now' es uno de esas películas que nunca se han visto en nuestro país, algo realmente extraño, ya que supone la primera colaboración, de un total de siete, entre el clásico director Budd Boetticher, y el actor Randolph Scott. Y digo que es extraño porque las otras seis, estamos hartos de verlas por la televisión, incluso se les hizo un ciclo hace años.

Narra la historia de venganza que lleva a cabo un sheriff, contra siete hombres que atracaron una oficina de correos, y mataron a su mujer. En medio de esa venganza, que le llevará tiempo, conocerá a un matrimonio a los que ayudará y acompañará en un largo viaje. Viaje que tendrá un explosivo y violento final.

Estamos, pues, ante una de las clásicas historias de venganza que tanto inundaron al maravilloso género del western. Y aquí está retratada de forma también maravillosa, gracias a la excelente labor de Boetticher tras las cámaras, y a un pulido guión del también director Burt Kennedy, donde todo está extraordinariamente relatado, explicado y matizado. A ello ayuda la puesta en escena de su director, que es de las que no se olvidan, logrando un western magnético, a ratos extraño, vigoroso, violento, y que desde luego influyó en el cine posterior. De hecho, Clint Eastwood se considera un admirador de Boetticher, y yo creo que de esta película ha cogido prestado algún elemento, sobre todo de su extraordinaria parte final.

Sobra decir que el film es entretenidísimo, y sobre todo se sigue con enorme interés, pues la historia es de las que enganchan. Pero además, posee un par de sorpresas argumentales, que te cogen desprevenido. Lo bueno de esas sorpresas, no es el impacto en sí que produce en el espectador, si no el haber sabido explotarlas al máximo durante toda la película, haciendo que nos confiemos. Hasta llegar al momento en que tienen que ser descubiertas, para así lograr un mayor impacto, y aún después, seguir quitándole provecho. Una demostración ejemplar de buen guión.

Quizá como punto negativo, haya que decir, que la interpretación de Randolph Scott no está a la altura, y eso es porque Scott nunca fue un gran actor. Siempre resultaba muy inexpresivo, aunque hubo directores que supieron quitarle algo. Aquí interpreta al típico tipo duro, que sólo quiere vengar a su mujer. Quizá esa inexpresividad le quede bien al personaje, pero sólo en ciertos momentos. Tampoco está demasiado bien su compañera en el film, y que interpreta a la mujer de otro hombre, Gail Russell, actriz poco conocida, cuyo papel es aquí enormemente tópico, y nada relevante, aunque proporciona una buena escena de cierre, por atípica.

Les secunda, Lee Marvin, en los principios de su carrera, en un papel muy interesante, por su ambigüedad. El típico personaje malvado, que no lo es tanto, y viceversa.

Un film muy bueno, que demuestra la importancia que tuvo Boetticher en el género. Uno de esos directores infravalorados y casi olvidados injustamente. Una pena. Porque es cine para saborear, para disfrutar, para verlo más de una vez. Un enorme disfrute, que me va a hacer revisionar el resto de films que hicieron juntos Scott y Boetticher, y al fin por orden.

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