'Z', estoy vivo, en griego antiguo

Un líder pacifista es asesinado por un grupo de ultraderechistas. La investigación criminal que se lleva a cabo llegará hasta las más altas esferas del poder.

Esta es la línea argumental de 'Z' de Costa-Gavras, que era una de mis cuentas pendientes con el séptimo arte, y que por fin he podido ver esta semana, y con la que me he quedado muy impresionado. Costa-Gavras que siempre se ha caracterizado por tocar temas candentes, dirigie el film con envidiable habilidad, logrando una de sus mejores películas, que por cierto ganó el Oscar a la Mejor Película Extranjera en 1969; en mi opinión, merecidísimo.

Uno de los grandísimos aciertos de este magnífico film es que a pesar de que se mueve en temática política, ha sido tratado como un thriller, convirtiéndolo casi en una película de género, con un ritmo absolutamente impecable, y eso que lo único achacable podría ser su larga duración.

Contiene una fuerza que hoy día sigue viva, y es que son difícil de aguantar algunas escenas por lo incómodas que resultan, como incómoda es toda la película, que tiene un clima in crescendo que te hace revolverte de angustia.

El trabajo actoral es de primera calidad, con sus principales protagonistas en verdadero estado de gracia.

Yves Montand, como diputado de un partido, está sencillamente espeléndido en un papel realmente difícil de interpretar, aunque a primera vista no lo parezca. Irene Papas da vida a su mujer y también está sensacional, además la cámara parece enamorada de ella. Jean-Louis Trintignant, que tarda en aparecer en escena, ofreciendo entereza y seriedad a un ersonaje necesario en el desarrollo de la trama.

Trama que no deja indiferente a nadie por su evidente polémica, pero que está servida de forma tan inteligente por su director, que esta película puede ser disfrutada por todo tipo de espectadores, sin entrar en estúpidas discusiones. Éste es otro de los grandes logros del film, estupendo y maravilloso, difícil de olvidar, lección de narración cinematográfica, con un guión prodigioso que te mantiene con un corazón en un puño durante toda la historia, hasta un final que es impresionante, por sincero y directo. Imprescindible.

Portada de Espinof