'30 Rock', a por el récord de chistes por minuto


Hay una cosa que siempre ha distinguido a ‘30 Rock‘ del resto de comedias en antena en Estados Unidos, y es su esquema de incluir todos los chistes que puedan en menos de un minuto y hacer que algunos de ellos tengan doble sentido, incluyan un flashback y, de rebote, adquieran otra capa más gracias al modo en el que los dicen sus actores (el rey en esto es Alec Baldwin). En los capítulos iniciales de su sexta temporada, retrasada a la midseason por el nacimiento de la segunda hija de Tina Fey, ese esquema se ha desplegado en todo su esplendor, utilizando como piedra de toque inicial el nuevo estado de felicidad y tranquilidad emocional de Liz Lemon.

Una Lemon menos neurótica, aunque con las mismas rarezas, que en temporadas anteriores siempre es una interesante evolución, y todavía más cuando se da cuenta que Jack está dentro de su cabeza (tremendo su plano bebiendo whisky junto a la ventana y murmurando “Good God, Lemon“). Los intentos de Donaghy por “mejorar” a Liz y sacarla de su pequeño mundo siempre son divertidos, como también lo es su interés por su vida amorosa y su periodo de prueba a Criss, el nuevo novio de Liz, un James Marsden que, de momento, sólo tiene que derrochar encanto cada vez que aparece en pantalla.

Parodiando a todo el mundo


En la sexta temporada, ’30 Rock’ no ha perdido ni un minuto para continuar con su marca de la casa de parodiarlo absolutamente todo. Con Avery atrapada en Corea del Norte, la muerte de Kim Jong-Il ya ha empezado a darles juego, aunque por ahora sólo ha sido un detalle, y hasta han aprovechado la polémica que tuvo Tracy Morgan en verano con uno de sus monólogos, cuando hizo un chiste que se consideró homófobo y que le llevó a embarcarse en una campaña de declaraciones de arrepentimiento y rectificación que en la serie utilizan para darle una vuelta de tuerca y, al mismo tiempo que le dan una pequeña colleja a Tracy, terminan metiéndose con la hipocresía y el absurdo que hay detrás de muchas de esas campañas de protesta, primero, y de rectificación después. Y con Denise Richards prestándose a autoparodiarse como presidenta de la asociación de idiotas (esa “La piscine”).

En estos cuatro episodios ha habido tramas absurdas y locas que funcionaban a la perfección (como Kelsey Grammer en plan Señor Lobo) y esos pequeños toques de humanidad que se reservan siempre para Liz y Jack. Ella no puede evitar pensar que ya tiene edad para tomarse las cosas con más calma, y él tiene el punto débil de su hija Liddy, que de todos modos no logra ablandar del todo ese corazón de tiburón corporativo (un periódico estadounidense decía, hace un par de años, que Jack Donaghy en todo su esplendor hace que Don Draper parezca un vendedor de coches usados).

Por supuesto, no se han olvidado de sus estrellas invitadas, incluyendo una parodia de esas comedias románticas con un reparto lleno de estrellas (”Martin Luther King Day“, se llama la suya) en el que se puede ver desde Emma Stone, Andy Samberg y Nick Cannon (en gags brevísimos hechos especialmente para la serie) a casi todo el mundo que ha hecho alguna vez alguna película de este tipo, más R2D2, un equipo de hockey sobre hielo, una azafata que protagonizó un vídeo viral de YouTube y, por supuesto Jenna Maroney. Esta película pinta aún más mítica que “The Rural Juror”. Y no nos olvidemos de otra parodia tremenda, la de los talent shows musicales, con John McEnroe haciendo de bueno y comprensivo y Jenna asumiendo el papel de Simon Cowell.

Cualquier gag que aproveche para meterse con la NBC, y los desesperados intentos de Jack por lograr un éxito, es siempre de los mejores momentos de ’30 Rock’. De momento, la serie ha empezado lanzándose de cabeza a acumular chiste tras chiste y situación absurda tras situación absurda, y está demostrando que quien tuvo, retuvo. Got MLK?

En ¡Vaya Tele! | Promo de la sexta temporada de ’30 Rock’: ¿Qué esconde Liz Lemon?

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