'Black Mirror', calidad crítica e irreverente

- Manu ¿sabes cuándo planean sacar el cuarto de ‘Black Mirror’?
– No hay más, sólo son tres
– La madre que los parió

Reacciones como la que tenéis arriba, totalmente real, son las que te encuentras cuando recomiendas ‘Black Mirror’ y el recomendado se da cuenta que la serie sólo tiene tres episodios y engancha como una garrapata. Y es que la serie de Charlie Broker para el canal británico Channel 4 no deja indiferente a nadie, más por su temática que por su duración.

Por tener únicamente tres episodios es complicado analizar este producto televisivo. Se le podría llamar mini serie por el número reducido de estos, pero al tener cada uno poca relación con el anterior queda un poco extraño hacerlo. También podríamos llamarlo serie pero al ser tan corto no se merece ese calificativo. Lo mejor es quizás llamar a ‘Black Mirror’ experimento televiso, un experimento delicioso que si para haberlo podido disfrutar tenía que ser tan corto, pues bienvenido sea.

Un vistazo a…
ENFOQUE PROFUNDO Y LENTES PARTIDAS

‘The National Anthem’

Todos los episodios de la serie están siempre ambientados en una realidad diferente a la nuestra. Se le puede llamar una realidad distópica, un futuro cercano o un planeta diferente al nuestro, da igual, ya que para lo que nos cuentan no nos importa realmente el momento en el que transcurre la acción, puesto que a través de ella se nos dan todos los datos que necesitamos para meternos de lleno en la historia. En el primer episodio, ‘The National Anthem’, nos trasladan a una realidad donde una princesa del pueblo, similar a Lady Di, es secuestrada por un individuo que lo único que pide es que el Primer Ministro tenga sexo con un cerdo en directo.

Con esta premisa que respira aires tan maleducados, groseros e irreverentes la serie ya nos conquista. Estamos acostumbrados a que las series tengan argumentos gamberros y fuera de lugar, a que el sexo sea una parte importante de la trama y a que los personajes tengan que pasar momentos duros y crueles. Pero que de buenas a primeras se nos plantee un hecho tan directo y polémico descoloca a cualquiera.

No nos equivoquemos, esta “descolocación” del espectador es algo buscado. Es un recurso utilizado para que nos enganchemos en los primeros minutos y no la dejemos en ningún momento, ya que el morbo por saber qué va a ocurrir y si realmente se van a atrever a hacerlo no nos permite dejar de ver el episodio. Aún así, gracias a esta “treta” disfrutamos de un episodio magnífico, con un ritmo endiablado que no baja en ningún momento, una dirección que ya quisieran muchas películas del celuloide y un final tan digno que no decepciona en absoluto.

‘15 Million Merits’

En un futuro lejano (o quizás una realidad paralela) es donde nos sitúa el segundo episodio. En él nos encontramos que parte de la raza humana (o quizás toda, no lo sabemos exactamente) acaba viviendo en instalaciones informatizadas en donde lo único que tiene que hacer de su vida es pedalear en una bicicleta estática para producir energía y a su vez ganar créditos. Con estos créditos las personas que viven en las instalaciones pueden conseguir comida, divertimento o pagar la entrada para el deseo máximo de esa sociedad, participar en un reality show de talentos.

Este episodio, que es una gran crítica hacia la importancia que se le da a los reality shows en la sociedad, cuenta mucho más de lo que puede parecer. Nos cuenta una historia de amor como las de antes, con inocencia, gestos tímidos y decisiones arriesgadas por la persona que importa. Si cogiéramos una historia similar de otra serie, como por ejemplo, ‘Dowton Abbey’, y la comparáramos con la de este episodio, no encontraríamos grandes diferencias (y no sólo por la coincidencia de la actriz).

15 Million Merits‘ es también una crítica al ser humano. Siempre se dice que somos egoístas por naturaleza y con esta historia se ve claramente. Se nos muestra cómo alguien después de haber sufrido lo indecible y haber dado toda su vida para denunciar una situación, acaba cediendo en lo que no creía por tener una vida mejor.

‘The Entire History of You’

Último episodio y para mí sin duda alguna el mejor de todos. Volvemos a estar localizados en un futuro cercano en el que los seres humanos tienen la opción de registrar, mediante un chip detrás de la oreja, todos sus actos y revivirlos más tarde en vídeo donde y cuando quieran.

The Entire History of You‘ es una historia de amor, de desconfianza y celos. El avance tecnológico es simplemente una disculpa para mostrarnos la típica historia de una pareja con problemas que termina mal debido a la obsesión y los celos. Aún así, y pese a ser una disculpa, gracias al avance inventado nos encontramos ante una manera exquisita de contar la historia, con un montaje excelente y una dirección sobresaliente. Simplemente la escena en la que vemos como el protagonista se obsesiona una y otra vez viendo las imágenes de su mujer con el ex-novio me parece lo mejor que he visto desde hace mucho tiempo. A esta hay que añadirle escenas como las de la pareja en la cama o la discusión en el taxi por lo que creía haber visto uno u otro, encontrándonos con un episodio que es digno de terminar algo como ‘Black Mirror‘.

El espejo negro

Aunque los tres episodios nos cuentan historias acerca del ser humano y sus comportamientos, hay algo que todos tienen en común: las nuevas tecnologías. En cada uno nos encontramos cómo estas son las desencadenantes, o acelerantes, de las situaciones que ocurren. En el primero se corre la voz por culpa de Internet y las redes sociales, en el segundo los avances han arrebatado la humanidad y el contacto entre los seres humanos, y en el tercero el chip es el culpable de que la relación disfuncional acabe tan a la tremenda.

Si habéis comentado esta serie con alguien, seguro que ha salido en la conversación el título de la serie ¿por qué se llama espejo negro? Es claramente una referencia a la pantalla del ordenador (o televisión), esa pantalla que es una ventana abierta a muchas cosas pero que puede ser un sitio de reclusión y de cierre en uno mismo. Y es que ‘Black Mirror’ es, aparte de tres historias genialmente contadas, una reflexión sobre las nuevas tecnologías y sobre cómo influyen en nuestra vida. No es una crítica feroz, pero sí una visión de lo que podría pasar si no tenemos cuidado con ellas y no las usamos correctamente.

Por su genial manera de contar las cosas, su increíble imaginación y sus argumentos fuera de lo normal, no dudo ni un momento en calificar ‘Black Mirror’ como el estreno del año. Sí, hay otras series con más desarrollo, con mejores guiones y con historias más trabajadas, pero este regalo que nos ha dado Channel 4 no se puede pasar por alto y se merece que la alabemos como lo que es, una gran obra de arte televisiva.

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