Cinco razones para volver a ver 'Frasier'

Esta mañana, al echarle un vistazo a la sugerencias semanales, nos hemos encontrado con lo que, para muchos de nosotros, es una gran noticia: La 2 nos ofrecerá a partir de hoy las once temporadas de ‘Frasier’, la mítica serie de la NBC sobre la vicisitudes personales y laborales de Frasier Crane. Se trata de un siquiatra un tanto snob que vuelve a Seattle, su ciudad natal, después de su divorcio.

Muchos ya conocéis esta sitcom de los 90, spin-off de ‘Cheers’, que tiene el récord de haber ganado cinco Emmys seguidos a mejor comedia. Es posible que la mayoría ya la hayáis visto y disfrutado, pero la oportunidad que nos brinda la segunda cadena de RTVE de revisionarla y volver a reír con ella es un dulce que no se presenta todos los días. Por eso, hemos preparado este “Cinco razones…”, por las que pensamos que todo espectador debería ver ‘Frasier‘, aunque sabemos que, a muchos de vosotros, no es necesario convenceros.

1. Los creadores, un valor seguro

Una de las razones a la hora de decidir darle una oportunidad o no a un producto audiovisual es conocer al equipo de guion y producción que hay detrás. Que los creadores de ‘Cheers‘ y ‘Wings’ estén en el germen de este proyecto sólo puede ser una buena señal. En 1993, Kelsey Kramer (el actor principal) se reunió con David Angell, Peter Casey y David Lee con el deseo de que pudieran desarrollar una comedia que él protagonizara. Muchos otros grandes guionistas han escrito las vidas de los personajes de ‘Frasier’, como Joe Keenan o Anne Flett-Giordano que también han participado en ‘Mujeres Desesperadas’ o Sam Johnson, que ha trabajado en ‘Cómo conocí a vuestra madre’.

2. Personajes de comedia con un anclaje real

Los personajes en ‘Frasier’ son una de las mayores claves de su éxito. Cumplen a la perfección con su tarea de ser divertidos pero también pueden tener rasgos dramáticos y sobre todo, resultan muy humanos. En definitiva, están dotados de volúmenes y matices, llenos de aristas. Frasier Crane y su hermano Niles se precian de llevar una vida de éxito, pero ambos tienen una existencia personal llena de carencias, sobre todo en lo que a afectos amorosos se refiere. Su padre, Martin, es un policía retirado, un hombre duro y curtido en mil batallas, pero después de recibir un disparo, ha de aceptar que no es capaz de vivir solo y que necesita la ayuda de los demás. Los personajes saben ser divertidos sin resultar exageradamente histriónicos.

Además de los cinco personajes protagonistas, tampoco sería justo olvidar al elenco de secundarios que pululan por el universo y que condimentan las tramas para conseguir un resultado exquisito. Bulldog, el presentador del programa de deportes, nunca deja de sorprender con sus opiniones radicales, machistas y subidas de tono; Bebe, la agente de Frasier, es una mujer sin escrúpulos que lo da todo por conseguir el contrato más suculento o Lilith, la ex-mujer de Frasier, es fría como el témpano pero tiene unos apetitos sexuales a los que Frasier no puede resistirse.

3. Los pijos también lloran

La premisa cómica de ‘Frasier’ conlleva cierta originalidad muy poco vista en otras sitcom anteriores y contemporáneas al nacimiento de esta serie. Los personajes son unos snobs, que conocen el éxito profesional y se relacionan con la élite cultural y social de Seattle, pero, al mismo tiempo, no saben relacionarse de manera normal con sus semejantes. Acciones como ir de pesca, tomar una cerveza en un pub o sacar a pasear un perro se pueden convertir en las aventuras más descabelladas de la mano de unos pijos que, acostumbrados a vivir en un trono, sienten vértigo cuando tienen que relacionarse con la masa social.

Los choques que se producen entre los personajes y sus dispares personalidades son la base de muchas de las tramas de la serie. Las conversaciones entre Frasier y Niles sobre literatura, arte o historia, sus cultas disquisiciones sobre filosofía o gastronomía tienen un giro inesperado cuando los más mundanos Martin o Daphne entran juego. Los hermanos Crane tienen un alto concepto de sí mismos, pero también resultan neuróticos y todo su universo se puede venir abajo si encuentran una mancha en su traje.

4. Diálogos brillantes

Los capítulos de ‘Frasier’ están trabajados con la precisión de un reloj: sus estructuras, sus giros, la entrada y salida de personajes… responden al academicismo de un manual, pero de una manera tan excepcional que las costuras parecen invisibles, todo fluye con naturalidad, como si naciese de las propias historias. Y todo esto, siendo muy importante, no resultaría suficiente si, además, no se contase con la presencia de unos diálogos ingeniosos, tajantes, llenos de dobles sentidos, con chistes divertidos que no lastran (como en algunas ficciones que todos conocemos en los que parece que llega un punto en la secuencia en que alguien dice: “y ahora paren la acción, ha llegado el momento del chiste”).

Podríamos poner muchos ejemplos que ilustrasen lo que estamos tratando de explicar, pero nos contentaremos con reproducir algunas réplicas:

“-¿Que insinuas? ¿que soy pretencioso?” “-Te comerías un gusano si fuese francés.”
“-Pues yo cuando me muera quiero tener cien años y estar tranquilamente en mi casa de la playa en Maui. Y quiero que mi marido se quede tan afectado que tenga que dejar la Universidad”

5. El mundo de la radio

“-Le habla el doctor Frasier Crane, le escucho”

Así comenzaban muchas secuencias de la serie. Frasier es un siquiatra que tiene un programa de radio en la cadena KACL. El programa es en realidad un consultorio a donde los oyentes llaman para contar diversos problemas de toda índole y pedir consejo al afamado doctor. La variedad y disfuncionalidad de casos a los que Frasier debía hacer frente eran otro de los alicientes de la serie. Algunas veces funcionaban como secuencias sueltas, sketches divertidos con un chiste que comenzaba y terminaba en el mismo bloque. En otras ocasiones, se trataba de historias que funcionaban como hilo argumental.

A través de ‘Frasier’ pudimos conocer muchos entresijos sobre el mundo de la radio. Cómo se realiza un programa, cuáles son las tareas de un productor… Este medio, en principio tan poco televisivo, era uno de las grandes protagonistas de la comedia. Como curiosidad, comentar también que algunas de las llamadas que recibía el doctor eran protagonizadas por actores populares, que ofrecían su voz a modo de cameo.

En ¡Vaya Tele! | ‘Frasier’, Nostalgia TV

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