Estamos dejando de ver series en directo: éstas son las cifras del drástico cambio en el consumo

Leo este artículo que escribí en 2012 y me sorprendo de lo mucho y rápido que ha cambiado todo desde entonces. Entonces, y centrándonos hoy en los datos de televisión estadounidense, ya estaba clara la tendencia del espectador a echar mano de los DVR para consumir sus series fuera de la emisión en directo. Ahora, en 2016, ya no es una tendencia; no es el futuro; no se está cambiando. Se ha cambiado. La audiencia en general ha huido de los directos –sobre todo en la ficción-, y los ratings presentados cada día por Nielsen son más descorazonadores para las cadenas, sobre todo las networks y su modelo de negocio por publicidad.

En esto tiene mucho que ver también el auge de los servicios de streaming, no sólo de los que exclusivamente se dedican a ello como ‘Netflix’, ‘Amazon’ o ‘Hulu’, sino en el hecho de que tanto networks como cadenas de cable han ido abriendo sus propias plataformas para ese tipo de consumo. Todo apunta hacia eso, hacia lo que llevamos llamando –desde antes de que empezase a suceder- la televisión a la carta.

Adiós a los jóvenes

Las nuevas generaciones se han desconectado de la televisión. Tienen una relación con el entretenimiento y el contenido unida a la tecnología y las redes sociales; alejada del sofá del salón. Hace un par de semanas, Defy Media sacó un informe sobre los hábitos de consumo de vídeo de los jóvenes de 13 a 34 años y sólo hay que ver la infografía sobre estas líneas para darse cuenta de que, aunque siga presente en su lista, la televisión no tiene la hegemonía

Esta generación cada vez forma más parte de la franja ansiada de los 18 a los 49, La Demo, y eso afecta drásticamente a los ratings televisivos que Nielsen saca semana a semana. Esto se une al fenómeno del en diferido que comentábamos al inicio, al hecho de que las series y otros programas se consumen exageradamente más fuera de su emisión en directo.

El dominio del Live+7

Echemos un ojo al TOP 25 de las series de cable del 14 al 20 de marzo (vía TvByTheNumbers). El cuadro está ordenado por porcentaje de crecimiento en los puntos de rating en demos y los cinco primeros puestos muestran cómo los datos del Live+7 (la audiencia del directo más la de los siguientes 7 días a la emisión original) triplican la audiencia del directo. El aumento del resto de los títulos de la tabla se mueve entre el doble y el triple.

Pero sigue. Lo tradicional siempre ha sido mostrar un ranking de los 25 primeros puestos (aunque como veis muchos están empatados y aparecen más), pero en este caso, la nota al pie aclara que los siguientes 22 puestos de la lista también tienen un crecimiento del 100% pero quedan por debajo en la tabla porque las audiencias son menores. Es decir, hay 49 series y programas de cable que han, mínimo, doblado sus cifras con el Live+7.

Hace tiempo, FX anunció que dejaría de proporcionar los datos de audiencia del directo, o el Live+SD (la emisión original más los visionados de ese mismo día) y se ceñiría al Live+3 (emisión original más los datos en diferido de los tres días posteriores); HBO se unió al poco afirmando que haría lo mismo pero más radical, retrasar los informes de audiencia dos semanas para únicamente revelar los Live+7. FOX fue la primera network en seguir esta práctica, y anunció el pasado noviembre que trabajaría con el Live+3 y el Live+7, incluyendo DVR y el multiplataforma.

Esta es la forma que tienen las cadenas de intentar ofrecer y trabajar con unos datos que reflejen mejor la realidad de cómo se están consumiendo su producción propia, algo que lleva años cambiando y que influye tanto en el mercado que el modelo como tal era insostenible de aquella manera. No es simplemente una cuestión de poder sacar más pecho; al final del día, las audiencias influyen también en la imagen de un título o, por supuesto, en su capacidad de supervivencia (sobre todo si hablamos de las networks) y es comprensible que quieran trabajar con los datos más completos.

Hacia la verdadera televisión a la carta

Ilustración de Dave Murray

De todo esto, y de ver unos datos tan tremendos del consumo de televisión en diferido, deriva una pregunta vital,¿cuánto tiempo tendrá que pasar para que la televisión se convierta en su totalidad en un servicio de catálogo? Es algo que puede estar mucho más cerca en los canales de cable. Ya hemos visto –casi como si del estreno en taquilla de cine se tratase- cómo algunos empleaban la programación en parrilla del primer episodio como núcleo de la estrategia de marketing para después colocar las temporadas enteras en su plataforma de streaming.

El cable tiene más capacidad de adaptación, ya que su modelo siempre se basó en la suscripción y la venta de derechos, principalmente, pero este cambio es el gran reto de las networks, cuyos directos sobrevivirán a base de eventos deportivos, musicales y similares; y a base de talk-shows variados, de las noticias y demás contenido que no se presta tanto a ser consumido a la carta (aunque podría poner peros a esto). La importancia de estos cambios (y el auge del Live+7) la estamos viendo, de momento, en cómo las cadenas en abierto se cuidan de cancelar sus series demasiado pronto (algo en lo que tambén tiene que ver el auge de plataformas de streaming en busca de comprar derechos para nutrir su catálogo).

Siempre digo que vivimos un momento apasionante en esto del negociado televisivo. Lo que hace unos años eran conjeturas, ahora es una realidad. Por eso es el momento de hacer nuevas deducciones y predicciones de lo que está por venir. ¿Qué os parece todo esto? ¿Está el fin de algunos modelos más cerca o más lejos de lo que parece? ¿Qué creéis que harán las networks y las cadenas de cable ante la situación actual?

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